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Democracia Extrema - Ii

Era totalmente paradójico e hipócrita que, la siempre denominada primera potencia mundial, tuviese aún vigente la pena muerte como condena máxima.

Siempre había existido una presión constante desde el exterior, y sobre todo desde el continente europeo, para que ese castigo fuese abolido.

Y se logró. Tras las últimas elecciones generales en los Estados Unidos de América, el recién estrenado presidente abolió la pena de muerte en todos los estados, tal y como había prometido hasta la saciedad durante toda la campaña; aunque no sin ganarse un buen puñado de opositores provenientes de la América profunda y más conservadora.

Sin embargo, éstos no sabían lo que el nuevo jefe del estado les tenía preparados. Al igual que la inmensa mayoría de políticos, con la llegada al poder siempre salen a la luz las verdaderas intenciones de cada uno, y que van a tener 4 años como mínimo para desarrollar.

Y fue cuando salió a la luz el nuevo programa que sustituiría a la pena capital, y que había sido aprobado por el Pentágono con celeridad. Denominado “Decromacia Extrema”, su carta de presentación es la siguiente:

Democracia Extrema: Un procedimiento mediante el que absolutamente todo el poder de decisión y juicio pasa a estar en manos exclusivamente del pueblo.

En realidad, el funcionamiento es bastante sencillo y se resume en que si un ciudadano, americano o no, comete uno o varios delitos, cuya condena fuese la pena de muerte, ésta se sustuiría automáticamente por la “Democracia Extrema”, siendo el pueblo quién juzgase y valorase el daño provocado por dicha persona.

Esto se traduce en que, en el momento de aplicación del procedimiento, el juez establecerá un período de tiempo durante el cual la persona juzgada será libre, aunque su futuro está en manos del pueblo. Todo suceso que le ocurra a esa persona durante ese tiempo, será interpretado como decisión del pueblo y el gobierno lo asumirá como tal sin buscar responsables ni establecer otro tipo de medida.

Se establecía por lo tanto un período en que cualquier persona sometida a la “Democracia Extrama” podría ser brutalmente asesinada en mitad de la calle sin que su asesino tuvisese ni siquiera que sonrojarse; lo que abría la veda para toda persona que quisiera disfrutar de la experiencia de matar con sus propias manos...
Aadelh02 de mayo de 2012
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