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Madres

En sus últimos segundos, vió su vida pasar ante sus ojos.

Se acordó de su madre, protectora, pero fría y cruel a la vez.

Recordó a su padre, que les había abandonado en su juventud, y del que no había querido saber nada más; quizás por dejarse llevar únicamente por las historias que su madre le contaba y que no eran del todo fieles a la realidad.

Su hermana, que había sacrificado sus mejores años y sus estudios al ponerse a trabajar desde muy joven para llevar a dinero a casa cuando se fue su padre. Se sentía culpable porque él no tuvo que hacer apenas ningún sacrificio, siguió estudiando y la familia malvivía de lo que su hermana ganaba.

También la envidiaba porque ella había sido capaz de salir adelante y formar una familia, se casó enamorada y fue madre de una niña y un niño. Él fue el padrino de la primera.

Recordó las visitas que le hacían su hermana con su esposo y los niños, y como él se divertía con sus sobrinos llevándolos a pasear y jugando con ellos.

Él seguía viviendo con su madre, los dos solos, en la misma casa desde hacía casi 40 años.

Su madre jamás había vuelto a tener una relación con otro hombre, y él, pese a sus deseos de encontrar una mujer con la que poder compartir la vida, nunca la encontró. Además, su madre le reprochaba sus salidas, sus amistades y sus ilusiones por prosperar e independizarse; seguramente por egoísmo y miedo a quedarse sola.

Una vez, creyó haber encontrado a la persona adecuada. Pero la magia duró poco, y enseguida se vió sufriendo y maldiciendo a solas en su habitación. Al juntarse con problemas laborales, proyectos que no funcionaban, trabajos temporales mal pagados, y la presión por llevar dinero a casa...le llevó a la depresión y a recibir las únicas caricias de mano de una botella.

Fármacos y alcohol, mala combinación. Discusiones con su madre, amenazas mutuas, destrozos en la casa; aquello no era un hogar.

Un día, su madre, mal aconsejada, decidió denunciar a su hijo por amenazas (y que como reconocería más tarde, falsas) y con la esperanza de que lo ingresaran en algún centro hasta que superase su adicción al alcohol y su afición por mezclarlo con los medicamentos para la depresión. Desde el primer momento su otra hija estuvo en contra, y la situación se tensó mucho entre ellas.

Pero se salió con la suya, y consiguió una plaza para su hijo en un centro de Proyecto Hombre. El ingreso no podía hacerse de forma inmediata, así que hasta entonces, él estaría en un centro social; ya que por la demanda interpuesta por su madre, no podían compartir el mismo techo.

Aunque siempre reconocía sus problemas, él siempre estuvo en contra de entrar en Proyecto Hombre. Cuando entró en el centro social obligado hasta que le dieran la plaza que tanto ansiaba su madre, ya tenía en mente qué iba a ser lo que haría a continuación.

Un 18 de Agosto, a las 3 de la tarde, decidió que el mejor remedio era saltar a las vías del tren. En realidad lo había decidido algunos días antes, como dejó escrito en una pequeña libreta que guardaba en su chaqueta.

Ese día, se dinamitó la relación entre su madre y su hermana. Gritos y reproches por ambas partes, casi odio...llevaron a su hermana a tomar una decisión. Se propuso no ser como su madre, y darle a sus hijos el cariño, la libertad y la compresión de la que ni ella ni su hermano disfrutaron durante toda su vida. Quiso ser la mejor madre del mundo.

Y lo consiguió. Gracias mamá.
Aadelh30 de junio de 2012

1 Comentarios

  • Yadiramurta

    Me ha gustado tu relato. Te dejo saludos :)

    02/07/12 02:07

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