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Madrugada Roja


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Irrumpiendo en la noche, nos encaminamos con el rostro tiznado y la mirada cansada, llenándonos a bocanadas los pulmones con aquel hedor que nos impregna desde siempre; presas de nuestra desventura, de todos y cada uno de nuestros diablos de nombres herméticos, como niños aguardando un amanecer que se antoja lejano ante el extraño fulgor rojizo en una madrugada eterna.

Cuán tremendo debió ser el crimen cometido y cuán lejos se deberá llegar para alcanzar la redención de los amantes de la muerte que van curtidos de miseria.

Al final de la madrugada roja, quiero creer que nuestros cuerpos lacerados caerán a la ceniza vacua, y los ecos de una vida compuesta de colores prohibidos y dolor, se desvanecerán entre los acordes del silencio. Alimento de cuervos, la carne, de polvo el alma. La serenidad al fin abrazando al amargo latir del corazón.

Cuando el fuego del infierno nos alcance, amigo, ya seremos viejas brasas.


Abyssos25 de octubre de 2016

1 Recomendaciones

5 Comentarios

  • Mejorana

    Te quiero Abissos, como siempre te he querido.
    Escribes como los ángeles, que sentido y qué dulce tu caminar entre las letras.

    25/10/16 08:10

  • Alumine74

    Muchas cosas desvanecen con la agitada vida, muchas cosas permanecen más allá de la muerte... las mas profundas siempre uno las lleva vivas dentro.

    Un abrazo Abyss

    25/10/16 10:10

  • Norma

    que bueno verte por acà como siempre un placer
    un abrazo

    26/10/16 12:10

  • Voltereta

    Mientras seamos brasas seguiremos vivos, aunque sin duda, abrasados en nuestro propio infierno.

    Echaba de menos tus escritos, viejo amigo. Es un placer hablar de la muerte y del lado oscuro de la vida, cosa en la que pocos escritores son capaces de entrometerse, aunque tu lo haces sumamente bien. Tu mirada siempre va más allá de lo meramente visible.

    Un gusto leerte, un saludo.

    27/10/16 12:10

  • Polaris

    Gracias mi viejo amigo.

    Pol.

    05/01/19 02:01

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