Vals Lunar

Publicado por Abyssos el 16 de noviembre de 2015.


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Asomó su delicado rostro reflejando la luz eterna de su corazón,
Por ruines cicatrices se postró y encaminó su delicada pasión
Al abismo noctámbulo en sutil condenación…
En precario disimulo.

Su cumpleaños se festeja cada noche
Al inicio de una cálida estación,
Cuando los árboles de hojas hacen derroche
O mientras el sol en su letargo entona su canción.

Una virtuosa melodía que habla entre diáfanos compases
Trazando en el firmamento las notas con estrellas,
Adornando cada una de sus fases
Con el llanto de las nubes y doncellas
En querellas con altivos alcatraces.

Reyes y reinas, caballeros y un fugaz cometa,
Desde el más pequeño hasta el más magno planeta;
Todos invitados victorianos de etiqueta.

Galaxias sin vida entre materia oscura,
Estelas y ecos a través del silencio…
Mientras la festejada entristece entre el bullicio.

Una palabra de sus labios floreció
Y así dio a conocer su principal tortura,
Quedamente su sonrisa se desvaneció
Y cedió paso a su parnaso de amargura:

—No estás aquí… —Murmuró la joven Luna para sí misma mientras daba un vistazo en rededor— ¿Es que acaso debo celebrar tu ausencia copada de dolor?

Un sentimiento y un vació en su pecho
Desgarran fieramente su espíritu maltrecho.

Junto a su elegía se narraban historias paralelas. El valiente Orión se acercó a la hermosa y vanidosa Venus, formalmente extendió su mano frente a ella y le pidió ser su pareja para la pieza musical que estaba por comenzar, sin embargo ésta con un gesto de desprecio le desairó. Orión era afamado en el universo entero por su fiereza en las batallas, considerado héroe, sin embargo físicamente no era muy apuesto, las cicatrices de mil batallas surcaban su cuerpo y su rostro, característica que a Venus le parecía muy inapropiada en alguien que aspirara a ella.

Un bravío guerrero enamorado,
Cada noche suspirando en la rivera,
Aún puedo mirarle cabizbajo y apenado
Cortando el viento como invierno con su gélido aliento
Confesando su imposible amor por la primavera.

Empezaron a escucharse las primeras notas, las estrellas formaron un enorme círculo alrededor de los finos invitados y participes de aquella universal verbena, las primeras parejas salieron a la pista de baile, Júpiter vestido de gran gala con un elegante frac a chaleco blanco impecable que le hacía sobresalir de entre la multitud de astros vestidos de colores en tonos opacos, llevaba de la mano a la no menos elegante doncella Saturno que lucía despampanante con un vestido color plata de escote discreto, bordado con los cabellos de doce mil ángeles y luciendo su brillante anillo conformado por los restos de una cruenta guerra entre cometas, asteroides y lunas, mismo que flotaba mágicamente en torno a su cadera. Así mismo el joven Neptuno hacía lo propio tomado de la mano de la tímida doncella Marte, la cual con sus tiernos ojos y mejillas sonrojadas robaba las miradas de propios y extraños entre que, Neptuno con gráciles sonrisas y susurros cómplices de amor le brindaba la suficiente confianza para llevarla al centro de la pista.

Al compás de la alegre sinfonía las parejas comenzaron a soñar perdiéndose entre la luz intermitente de cuásares y pulsares a la par de súper novas que irradiaban el gran salón. Pero hasta el fondo, en un rincón, mirando hacia la infinidad del vasto panorama se encontraba la Luna, la joven, la radiante Luna, la que debería estar contenta por su festejo, la que estaba harta de celebrar cada noche, la que gustaba ocultarse en su total menguante.

—Aún puedo sentir tu cálido abrazo… —Murmuró con la mirada perdida— Protegiéndome. Todavía me parece escuchar la canción que me cantabas y recuerdo como repentinamente tus labios buscaban fervientemente los míos, no puedo evitar buscarte entre la soledad que me consume, no abandono el recuerdo de como te perdí porque aun puedo sentir como en la distancia te me desvaneciste… Repaso una y otra vez nuestra última charla y siento el apacible timbre de tu voz recorrerme toda, en cada poro, en cada una de mis venas.

En sus recuerdos:

—No digas eso —Dijo el Sol tratando de confortarle— todo estará bien, siempre ha sido así.

—Te equivocas, las cosas jamás habían ido tan mal… —Brotan un par de lágrimas de sus ojos— ¿Por qué no se dan cuenta de que no habrá a donde huir después?

—No llores, por favor no lo hagas…

—Me duele mucho el saber que puedo perderte…

—No me perderás…

—Júralo… júrame que no te iras nunca de mi lado… júralo ahora.

—Juro que siempre estaré a tu lado, mi soñada, mi hermosa doncella.

“Sin embargo ellos desean mi muerte, la rabia se incrementa cuando sus preguntas no son respondidas, cuando a sus plegarias se las lleva el viento, miran al cielo no para admirarte a ti, sino para maldecir su basta soledad”

—¿En qué piensas?

—En que me gustaría regresarte todo lo que ellos te han quitado… mi soñada, mi bella princesa.

La primorosa celebración continuaba sin la festejada, dentro de ella nada encontraba para celebrar. Ama y señora de la noche, pareciera que la luz reflejada en su rostro no era más que sólo apariencia, su corazón se ha ido en pos de su amado, y con él, sus deseos de soñar.

El viejo Sol entonaba la canción que un día escucho al detenerse a mirar por unos momentos a los enamorados a su alrededor, desde ese entonces hubo manchas que aparecen en él, son pesares, lágrimas por las parejas que no terminan la historia de amor que les corresponde, lágrimas por su historia inconclusa.

La Luna: Mi vida se encuentra en torno a ti… no estás, no puedo ir a ti, mi vida se ha rebajado a forzada existencia, mi hogar era tu esencia… no pertenezco a ningún lugar, no puedo pertenecer a nadie más.

El Sol: ♫ Duermo y ella aparece en mis sueños, ilumina, oh, mi soñada, con tu sensual silueta, con tu cariñoso amor las sombras de mi alma, alimenta mi espíritu y desbórdame con tus caricias, vive en mí, bendíceme con tu presencia… oh, mi soñada, mi luz nocturna ♪

Los planetas: En nombre de los que existirán y han existido desde el comienzo, desde los nuevos hasta más allá de los antiguos, celebramos por uno más entre nosotros, uno más que nos acompaña en nuestra danza a lo largo y ancho del espacio y el tiempo.

Las constelaciones: Y hacemos de luciérnagas para trastornar la frialdad de la sombras, y existimos como inciertos menesteres del manto sideral, somos inspiración y maldición de quien nos mira.

Las galaxias: Una diminuta partícula en la piel del que nos soporta a duras penas, un grano de arena arrastrado por la mar de céfiros indetectables a los sentidos, halos de luz y polvo, trastornos de emociones, consumimos y somos consumidas, la viva imagen de todo depredador.

La materia oscura: El papel tapiz de todo hogar se impregna con la presencia de la desolación y los objetos adquieren mi color, sin ser percibida, anido en el corazón y le mantengo quieto, atado, muerto.

La energía oscura: Soy la adrenalina… la anarquía prehistórica y libertina que da velocidad al fenecer del sentimiento puro, la expansión de la tristeza.

Un fantasma: A mayor compañía, mayor es nuestra soledad universal.




“Si te es imposible amar a todo el mundo, ama por lo menos a una persona… y nunca traiciones, ni dudes, ni culpes, ni odies a esa persona”



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9 Comentarios

  • Norma

    abyssos, que bonito, yo hubiera aceptado a orión,la belleza de las personas no esta en lo fisicó, sino en la capacidad de amar al otro.
    muy bueno
    un abrazo

    16/11/15 09:11

  • Orzada

    El título ya me fascinó. Muy sugerente.
    Un amor imposible. Pienso que durante un eclipse serán felices.
    El texto valsea, un placer leerlo.
    Gracias.
    Saludos. Abysoss.




    16/11/15 09:11

  • Voltereta

    Un baile muy imaginativo, pero que se convierte en creaciónliteraria y nos muestra la magnificiencia de un espacio sideral, convertido en metáfora. Nadie mejor que tú, para hilvanar el precioso manto de sueños que construyen una realidad imaginada.

    Me encanta tu forma de escribir, siempre consigues atraparme.

    Un saludo Abyssos.

    16/11/15 10:11

  • Alumine74

    Despliegas inmensidad cuando escribes así.
    Mecido en una inspiración que transporta pude imaginar cada detalle como si hubiera estado allí.

    Encantador escrito mi querido Abyss :)

    17/11/15 01:11

  • Sandor

    preciso texto, casi apetecía ecuchar la música de G.Holst y leerlo en voz alta.
    Un abrazo
    Carlos

    17/11/15 11:11

  • Abyssos

    Norma, hay mucha razón en tu reflexión. Gracias.

    Orzada, "durante un eclipse serán felices", es correcto, lo mismo pensé al terminar de escribir este escrito, hace años ya. Gracias por leer y comentar.

    Un gusto que andes por acá Voltereta, mil gracias.

    Alu, muchas gracias por comentar :)

    Sandor, yo me imaginé el "escenario" lleno de obras maestras llenando todo el universo. Gracias.

    17/11/15 07:11

  • Danae

    Abyssos, una danza de tu imaginación en un escenario poblado de metáforas y símbolos, que parece que eternamente se mecen ...
    Destella ternura y luz tu creación; una hermosa aportación al amor entre el día y la noche, siempre a destiempo, necesariamente ...
    Un abrazo inmenso

    20/11/15 03:11

  • Luia

    Verdadero placer el de leer esta entrega. Te felicito.

    Abrazos
    Lu

    23/11/15 06:11

  • Polaris

    Tu texto se resume en una palabra:

    Talento... mucho talento, viejo amigo.

    Obra magnifica amigo, me ha maravillado al leerla.

    Te mando un abrazo.


    Pol.

    24/11/15 09:11

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