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De Todo a Nada

Es triste, o debería serlo, sí, pero a mí, ya no me transmite nada, nada.
Recuerda, mejor, sitúate 365 días atrás, y si no te falla la memoria verás dos personas conociéndose, sonriendo, anticipando lo que sería la historia que empezó por la palabra amor y acabó, bueno, simplemente acabó.
Imagino que te irá bien, al igual que me va a mí, y la imagen que guardo de ti es buena, la de una chica que me llenó y que en una relación supo hacerme entender, que las rosas tienen espinas y que en los cuentos, al menos se comen perdices.
En serio, me gustaría saber que para ti también fue productivo, esto de querernos digo, fuimos compañeros, amigos, pareja, pero es insostenible tener que llevar en la cabeza dos mentes y que sólo lata un corazón.
Fui inmaduro, quizás y sólo quizás, cometí errores, muchos, el primero confiar en esto que llaman amor, no es culpa tuya ni mía, simplemente de esta droga que no deja de serlo.
No hay mayor ciego que el que no quiere ver, y yo no dejaba de golpearme contra las paredes de mi conciencia, en mi cabeza algo me decía que no estábamos hechos para hablar de un siempre. Y ahora, he de confesar, pensándolo fríamente, que llegados a un punto, yo ya no era feliz, y tú intentaste hacérmelo ver, pero la sangre me nublaba la vista y el sentido común.
Puede que el error (si es que lo hubo) fuera intentarlo con tantas ganas, o probablemente intentarlo, pero había que arriesgar. Yo te guardo en mis memorias, en el sitio que mereces, en dos capítulos distintos, uno se titula ¨ lo que fue¨, el otro ¨lo que dejó de ser¨.
Y cuando todo se rompió, tomamos caminos distintos, tú buscaste un futuro anticipado y yo me arrastré por un pasado caducado, ahogando mis noches y castigando mis labios. En esos momentos, hubo días en los que parecía que todo acabaría bien, pero no, nuestro final no podía ser obra de Walt Disney, sino que más bien, siguió el guion de todo drama.
Y ahora, casi un año después de que todo esto empezara, quiero confesarte varias cosas, todo lo que hice, lo hice de verdad, cada enfado fue de verdad, cada sonrisa fue sentida, y cada te quiero, seguía el código binario de mis latidos.
Pensaba que algún día nos encontraríamos y nos reiríamos de todo esto, pero no, yo no puedo reírme de algo que me ha herido tanto, ahora ya no duele, pero tuve que echar alcohol a las heridas y comprobé como escuece esto.
Entiende, que fuimos demasiado críos para amarnos, y no por la edad, sino por la manera de afrontarlo, jugamos con fuego y nos quemamos, pasamos de ser todo a no ser nada.
Da un paseo por Madrid, no olvides que este otoño se lleva el color melancolía y recuerda siempre lo que fui para ti, pero borra lo que dejé de ser, yo haré lo propio, y si algún día nuestros pies se tropiezan, me bastará con que sepas decir mi nombre mirándome a los ojos, sin rencor y con ver a esa niña de la que me enamoré y de la que hoy, ya no queda nada.
Adrielegance12 de octubre de 2012

2 Comentarios

  • Mmmaria18

    Me encantó el texto,sinceramente.Se nota mucho que esta escrito con sentimiento,desde el corazón y eso hace que me encanté más.Recientemente he vivido algo parecido a esta historia que tu cuentas,y en la que en diversas frases,nombras cosas que a mi también me ha pasado en lo que era mi relación.Gran texto,gran historia y seguro que también gran corazón.
    Besos!

    13/10/12 06:10

  • Adrielegance

    Me alegro mucho de que te identifiques, es la vida misma. Muchas gracias por tus palabras. Un beso

    13/10/12 08:10

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