Sobrevivir a la Prisión.


La prisión "San Benjamín de Balbuena" es una de las más importantes del país, los criminales más peligrosos pasan sus días en este terrible lugar. Fedro había llegado a ese lugar por haber intentado robar una joyería, llevaba preso casi cuatro años, durante ese tiempo soportó maltratos de los grupos internos y, sobretodo, de los guardias, en más de una ocasión terminó resistiéndose a ser violado y, en ciertas veces, no podía evitarlo, fue mucho tiempo el que tuvo que resistir la comida nauseabunda, los trabajos forzados y la extorsión de sus guardias y compañeros. Decidido a poner un alto a tan terrible situación, Fedro comenzó a ejercitarse para obtener músculos que le ayudaran a defenderse en una confrontación física, comenzó a ganarse el favor de algunos guardias para que estos lo protegieran y lo respaldaran cuando fuera necesario y, más importante aún, encontró la manera de ganarse la confianza de la agrupación "C-Mak", una de las que más respeto generaban entre la población de prisioneros.

—¿Y cuándo podré tenerlo?— preguntó Valerio, el líder de "C-Mak".

—Sería precipitado decirte que esta misma semana, pues todo depende de lo que el guardia haga en su parte del trato, pero a más tardar en doce días tendrás tu encargo.—

—Lo quiero a más tardar en ocho, invertí mucho en eso y no estoy dispuesto a perderlo, así que más te vale no fallar o te pasará lo que a Mikel Mortesino.—

—Está bien, está bien... veré que puedo hacer.— Fedro se alejó del grupo y se dirigió a uno de los sanitarios, se lavó la cara y contó hasta veinte, después salió para dirigirse a escondidas hacia una de las puertas de salida del comedor, donde el custodio Salas vigilaba —Estoy alucinando...— le dijo al oficial, quien sólo sonrió y se alejó.

Dos minutos después, el guardia Vettel llegó al lugar. —¿Qué hay de nuevo, Fedro?— preguntó.

—Necesito que aceleres el trato, Valerio me amenazó con matarme si no le entregamos lo prometido esta misma semana.—

—Calma, no te desesperes.— sonrió el guardia — Le diré al proveedor que acelere la situación, tendré que renunciar a una parte de lo que me toca para que el acepte, pero todo sea por salvar tu trasero.—

—Te lo agradezco Vettel.—

—Descuida viejo, hoy por ti y mañana por mi.— Vettel se alejo y Fedro trató de relajarse, tenía miedo de lo que podría suceder.

En su dormitorio, Fedro pensaba en lo que estaba a punto de hacer, jamás se había sentido más basura de lo que se sentía en ese momento, desde su ingreso a aquella prisión había escuchado de los rumores sobre las asquerosas prácticas que gustaba de hacer Valerio, pero nunca había comprobado tal situación hasta ahora. —Y de qué manera vengo a enterarme que los rumores son ciertos.— dijo para sí mismo, trató de dormir y lo consiguió.

Por los próximos días, la mente de Fedro le jugaba malas pasadas al hacerlo imaginar las horrendas cosas que un pobre niño tendría que sufrir sólo para que él pudiera ser parte de "C-Mak", su consciencia lo hacía sufrir y por las noches lloraba en silencio para tratar de ahogar la terrible pena que sentía en su interior. Después de seis noches, Fedro se encontraba en el comedor, resolviendo algunos crucigramas, cuando Valerio se acercó a él —Buenos días, señor.— fingió saludar. —Ya pasaron seis días, y aún no me confirmas si recibiré mi obsequio.—

—Sí, sí, sí...— balbuceó Fedro.

—¿Si qué? No me gusta tu nerviosismo hijo, ¿Sucede algo?—

—N... no, no señor, tendrá su encargo mañana mismo, se lo prometo.— Fedro podía sentir los latidos de su corazón en la garganta, no tenía idea de porque había prometido sin siquiera tener la confirmación de Vettel.

—Por fin nos estamos entendiendo, Fedrito. Entonces... mañana mismo podrás considerarte parte del grupo, esto hay que celebrarlo...— se acercó a él y lo tomó por el cuello —A las siete de la tarde, en el baño, ni un minuto más tarde, ¿entendiste?— Fedro movió su cabeza y Valerio lo liberó.

De inmediato, Fedro se levantó y fue a la puerta de entrada al comedor, llamó al custodio Salas y le dijo — Estoy alucinando...—. Salas movió la cabeza y rió, luego se alejó y unos cuantos minutos después, el guardia Vettel apareció.

—¿Qué pasa Fedro?— amable como siempre, Vettel preguntó.

—Ha surgido un contratiempo, por favor, haz lo que sea necesario pero debes traer el encargo mañana mismo o Valerio me matará.

—¿Mañana mismo? ¿Estás loco? Mi contacto me dijo que podría hasta pasado mañana.—

—¡Entonces dile que lo queremos para mañana!— gritó Fedro —Mañana debe ser, no importa, dale toda tu parte si es necesario, después te compensaré, pero necesito que traigas "eso" mañana mismo.— la angustia y desesperación parecía desbordarse en las palabras de Fedro.

—Calma, calma, ahora mismo lo llamaré, tranquilo, verás que no sucede nada.— Vettel se alejó a pasos apresurados, dejando a Fedro al borde de las lágrimas.

Temprano al día siguiente, Vettel llamó a Fedro y le confirmó que el encargo llegaría esa misma tarde, que él debía preparar la reunión. El preso se acercó al líder de "C-Mak" y le dijo en secreto —Confirmado... siete de la tarde.— una macabra sonrisa se dibujó en la boca de Valerio quien no respondió y continuo conversando con sus camaradas.

La hora pactada casi llegaba, todos los presos estaban en el patio, algunos jugando basquetbol, otros ejercitándose o jugando cartas, Fedro por su parte, estaba en el comedor, oculto, esperando a Vettel, quien apareció en silencio sosteniendo del brazo a un niño con una bolsa en la cabeza. —Aquí tienes, regresaré por él a las ocho y media, tiene que ser rápido.—

—Descuida, yo me encargo.— dijo Fedro recibiendo al menor. Lo llevó hasta el baño y le quitó la bolsa de la cabeza, casi se rompe al ver su inocente rostro de no más de siete años de edad, una mordaza no le permitía emitir sonido, pero sus ojos eran tan rojos que parecía haber estado llorando por días —"Quizá así fue"— pensó. Lo dejó sentado y esperó a que las siete de la tarde llegara, durante ese lapso, se preguntó —"¿De dónde habrán sacado a este niño? ¿Lo habrán arrebatado de brazos de su madre? ¿Será extranjero? ¿Qué sucederá con él cuando esto termine?"— pensar en esas cosas sólo lo hacía sentirse peor, pero debía ser fuerte si quería ser parte de "C-Mak".

Ya eran las siete de la tarde con doce minutos, Fedro se sentía preocupado de la ausencia de Valerio, así que pensó en ir a buscarle, pero no podía dejar al niño encerrado en el baño, peor aún sería si alguien llegaba y lo encontraba ahí. Entonces, la puerta empezó a moverse y fue Valerio quien entró. —¡Por fin!— dijo Fedro.

—¡¿Qué mierda sucede aquí?!— gritó Valerio ante la sorpresa de Fedro —¡Eres un puto degenerado!— dijo, y acto seguido se arrojó sobre él golpeándolo a puño cerrado directo en la cara, Fedro no entendía la situación, pero no podía defenderse, pues Valerio era un sujeto realmente fuerte. Uno de los compañeros de "C-Mak" se asomó por la puerta y vio la situación, llamó a los guardias quienes llegaron de inmediato y sujetaron a Valerio que ya había dejado muy golpeado y desmayado al pobre de Fedro, por lo que una camilla tuvo que llevárselo de ahí.

Interrogaron al líder de "C-Mak" quien aseguró que sólo había entrado al baño y se había topado con la indeseable sorpresa de ver a Fedro a punto de abusar de un pequeño. Por su parte, la declaración del niño no era del todo clara, pues aseguraba que Fedro lo había tenído varios minutos detenido en el baño pero no le había hecho nada, sin embargo, aseguraba que Valerio lo había ayudado a escapar y que le estaba agradecido. Fedro intentó decir la verdad, sin embargo, no contaba con la desastrosa participación del custodio Salas, el cual aseguraba haber escuchado al guardia Vettel hablar con Fedro sobre traerle un niño para que este último pudiera satisfacer sus asquerosos deseos. Naturalmente, Vettel no podía hablar nada al respecto pues, de cualquiera de las dos maneras estaría sentenciado.

Así pues, gracias a su participación en la detención de un pederasta dentro del propio penal, la condena de Valerio se redujo en casi diez años, por lo que no duró más tiempo en aquella prisión. Por otro lado, el custodio Salas recibió un ascenso a sargento gracias a la información proporcionada para la investigación, en secreto se dice que había un pacto entre Valerio y Salas para ayudarse mutuamente. El guardia Vettel fue destituido y juzgado por trata de personas, ahora purga una condena de sesenta años en un penal del noroeste del país. Mientas que Fedro, al tener ya una sentencia y haber sido investigado por abuso a menores, llamó la atención de los medios de comunicación que hicieron una gran cobertura sobre su caso, se hablo del cinismo que tenía al inventar que había llevado a aquel niño hasta la prisión sólo para entregarlo a otro de sus compañeros, rápidamente se ganó el odio del país entero y, la justicia, tan estricta y correcta como siempre, le condenó a muerte.

—Ojalá nunca hubiera alucinado...— Dicen que fueron las últimas palabras de Fedro, antes de recibir la inyección letal.



CUENTILÓPOLIS

15 / junio / 2012

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3 Comentarios

  • Katerina

    Toda una maraña que terminó por desfavorecer al que crei, en un principio, el protagonista.

    Un relato fuerte, crudo como siempre te gusta mostrar y eso es aplaudible.

    Siempre con tu atinada forma de hacer que no te enteres de que viene mas adelante, adoro eso de ti, de tu talento.

    No tengo mas que decir que es uno de tus mejores relatos sin desmeritar a los otros, nunca fallas querido amigo, NUNCA.

    15/06/12 11:06

  • Libelle

    Uff muy bueno un abrazo

    15/06/12 02:06

  • Elnovelistadeoro

    Sin duda tu estomago tiene mas resistencia como siempre, bueno y para los que no se hayan dado cuenta la historia trata de como los presos hacen tratos con los policias para hacer que otros presos fijen mas condena de la que tenian y mejore la vida de los que lo planearon, apoco no se dieron cuenta. Excelente cuento y tambien muy locuas.

    Saludos muchos

    16/06/12 10:06

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