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Reflexiones

Es ahora, en momentos como este, que me paro a pensar tantas cosas, y es que momentos así tengo día tras día, pero no tan intensos como los de hoy.
Nunca llegué a pensar que podía llegar a hacer ciertas cosas que por desgracia he echo y tanto daño me están haciendo.
Nunca creí que ser "mala persona" o querer serlo para alejar a quien más te quiere de ti fuese una tarea tan dura, te dejase un remordimiento tan grande...
Lo que nunca quise ser, en eso me he convertido, dime tu ¿como puede ser?
A mi, que me conocían como una buena niña, ahora esa buena niña se ha trasformado en mala.
Sois vosotros, y cuando digo vosotros, sabéis a quien me refiero, los que habéis echo de mi, un demonio del que todos quieren huir.
No quiero que nadie se acerque a mi, no quiero que nadie se queme con el fuego del infierno en el que hace un tiempo me metí.
No sé si una mala persona puede no querer algo así, tal vez tengo parte de buena y parte de mala ¿quien sabe si es así?.
La parte mala quiero dejarla ir, pero no para caer de nuevo en la niña buena, que de tan buena la llamaban tonta, en la niña inocente, que de tan inocente que era la pisaban y pisoteaban una y otra vez, en la niña simpática y sonriente que muestra cero problemas en su vida cuando tiene mil, para que vayan diciendo por ahí "¿se puede ser más feliz? Lo dudo".
A veces no nos damos cuenta de la cantidad de máscaras que puede llegar a crearse una persona, y por hablar de máscaras, no hablamos de falsedad, eso va por otro lado, no es mi caso, créeme.
No me importa que otras personas piensen bien o piensen mal de mi, realmente lo que me importa es encontrarme a mi misma y ser feliz.
Sin preocupaciones de por medio que me hagan infeliz.
Problemas siempre habrán, la vida se trata de eso, esto no es como el colegio, allí te enseñan la lección y a continuación te examinan, mientras que en la vida te examinan y después te enseñan la lección.
Triste pero cierto.
No importa las veces que caigas sino las veces que te levantas, o eso he oído y escuchado en más de una ocasión.
Pido ayuda pero no la acepto.
Está claro que quiero ayuda, si no la quisiera no la pediría, pero es pedirla y no saber cogerla.
Como si quisieras un millón de euros, pero están al final de un túnel completamente negro, del que para cogerlos tienes que salir, pero no encuentras la salida y cuando empiezas a verla, el dinero vuela, y se cambia de lugar y otra vez vuelta a empezar, día tras día intentando cogerlo, y lo quieres pero por más que lo intentas no puedes.
A veces querer no es poder cuando se llega tarde.
Dicen que nunca es tarde para nada, pero cada vez lo veo más lejos todo, cada vez veo menos salidas, si es que todavía hay alguna, porque cada vez que voy a llegar a alcanzar la felicidad, esta vuela y cambia de lugar, vuelta a empezar.
Otro gran problema es lo que yo quiero a las personas y lo poco que lo demuestro, porque si después de demostrar que puedes, cogen, te ponen de nuevo la prueba y ésta la haces mal, de nuevo retrocedes y vuelta a empezar.
Perder y retroceder se escriben en la misma línea.
Por eso hay que valorar cada detalle por muy pequeño que sea, deja de lado esa rabia e intenta evitar las peleas, por miedo a una pérdida la gente cambia pero no sirve de nada.
Cuando un recuerdo se va, tu vives muerto, con la consciencia vacía, intentar recordar y creer "la culpa no fue mia" pero hay que pensar muy bien en todo antes de actuar, porque arrepentirse significa tardar en rectificar.
25 de febrero de 2018

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