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Otro

un gesto de terror, consternación en cada ápice del rostro, dejaba correr libres las lágrimas desde sus ojos abstraídos los brazos colgándoles casi como estorbos, dedos sucios con uñas mugrientas y mal recortadas , el pelo apelmazado, cielo oscuro con algunas excepciones impertinentes y nubes púrpuras-algo-rosadas e punto de desaparecer de un suspiro.

las pastillas ni el alcohol pudieron borrarle las manchas en el alma,la tierra en los párpados o el vidrio en los zapatos.

cada músculo y cada milímetro de piel de la cara tensos, ojos pegados en el horizonte, como otrora los dejara el solvente en la bolsa de supermercado.
la llave del llanto abierta hasta el tope, de pie en el borde del ultimo piso buscaba llenar el vacío absoluto y fundamental rentándolo de alguna manera y llevándoselo consigo a alguna parte.

respiración pausada y agónica, algo de pena y alegría.

miraba sin atención por la ventana a medio abrir del viejo auto, la carretera avanzaba rauda bajo las llantas, aparece a su costado un quiltro muerto con restos de pellejos en el cráneo, solo quedaba algo, lo demás un esqueleto con las costillas apuntando al cielo, su postura parece la de un perro jugando, el automóvil lo pasa y el olor fétido se cuela por el vidrio y golpea al par que va adentro.

llegan a Vallenar.

respira hondo dejando entrar el aire helado de la altura por la nariz e hinchando su pecho vacío.

luego del olor del quiltro, toma atención al exterior, al lado su amigo maneja tranquilo, baja por completo el vidrio de su puerta y se concentra en la cima de una columna de concreto, tosca y gris.

luz roja.

baja del auto y corre con desesperación a la puerta del edificio, apresurado deja atrás los escalones agarrándose de las barandas en cada vuelta de la escalera, con espanto en el gesto y la respiración agitada llega al ultimo piso, mira el cielo y corre hacia el tipo que aparece en el borde llorando.

siente un ruido a sus espaldas, se vuelve sorprendido.

el hombre lo agarra de la polera y lo tira con fuerza, queda parado a su lado, le da una cachetada en la mejilla izquierda, moja su mano con algunas lagrimas, agarra todas sus penas y se las echa encima, comienza a llorar y el gesto que antes fuera del suicida ahora es suyo.
se sube al borde con la mirada encima y extrañada del otro.
cierra los ojos y con los brazos abiertos se deja caer, abrazando otro dolor, otras tristezas, haciendoloas suyas. siendo libre.como nadie...siendo el otro.


(abajo el amigo despega las manos del volante, sale del auto y observa como el asfalto revienta en rojo)
AlguienPublicado el 22 de febrero de 2008
Archivado en otro poesia negra mandragora surrealismo

1 Comentarios

  • Warlock

    y otra vez... WoW... me gusta por ser diferente el estilo.. tal como otro usuario comentaba en otro de tus textos. Es la manera de escribir la que atrae.

    en los tags.. por que mandragora?


    Saludos!

    25/02/08 08:02

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