Mis Doce Perfectas Formas de Perderte.

Publicado por Amparoiglesias el 20 de julio de 2015.
Me han contado las señores de mi calle
que te has paseado por allí.

Se ha llenado todo de vestidos
y de zapatos de tacón;
como si la vida hubiese despertado
y no quedase en todo el mes de Abril
ni una sola cadera que no se ofreciese
a que descarrilases tus maneras por sus curvas.

Y todas han deseado a su descendencia con tus ojos.

Dicen que no has mirado hacia mi ventana,
y que caminabas como si otra boca
te hubiese lamido la memoria.

He dejado de ser la reina de tus recuerdos.

Y ahora que otras rodillas ansían tus besos,
y que acaricias otro pelo.
Ahora que tienes otro cuerpo
al que prestarle tus camisas,
y otros oídos a los que regalar promesas;
ahora que nos has liberado
de aquella cárcel que olía a paraíso
y que el sexo no tiene nada que ver
con el desastre de mi habitación
ni con el cajón de la ropa interior,
creo que puedo escribirte sentada
en tu lado de la cama.

Con paciencia, con calma,
con la serenidad de quien ya
no tiene que darle explicaciones a una bragueta,
ni convencer a unas cuerdas vocales
de que los mejores versos son recitados
por otra boca.

Leídos por otros ojos
y guardados en otras manos.

Que los mejores libros
son los que regalas con dedicatoria,
y te despides 'con Cariño’’.

Que empieza por C de CONTIGO,
con C de CUANDO ESTÁS,
con C de CUANDO VOLVERÁS.

Te la envío a una dirección que no existe.

Mis doce perfectas formas de perderte:

Primera: nunca te guardé ningún secreto,
y el misterio, como la magia,
se fue descubriendo,
hasta dejarme tan desnuda
que mi talón de Aquiles y mi lista de defectos,
se veían desde tu casa.

Segunda: dejé que mis orgasmos
solo se activasen con tu cuerpo,
y me deshice demasiado pronto
de todos los candidatos a futuros bilaterales.

Tercera: puse todas las cremalleras
tan a la vista,
que se bajaban solo con mirarme.

Cuarta: mi pasatiempo preferido
siempre era tropezar contigo,
como si mis zapatos estuvieran predestinados
a tu declive.

Quinta: nunca me importó subir a tu cima
a esperar otra caída
mientras escuchaba todo aquello
de tu miedo al compromiso.

Sexta: dejé que colocaras en mi cama
un calendario de visitas
al que solo acudían tus encantos.

Séptima: me perdí contigo
creyendo que te quedarías
en aquel lugar sin nombre,
y al final acabé sola entre
cientos de definiciones del amor
que nunca hablaban de quedarte conmigo.

Octava: no me importaban los cientos de escotes
y las miles de piernas
que protagonizaban tus sábados noche
si el domingo necesitabas mi poesía.

Novena: te puse en lencería
a todas mis debilidades
y te las entregué a sabiendas de que
todo lo que das a tu enemigo
cuando bajas la guardia,
se vuelve contra ti en el campo de batalla.

Décima: nunca pregunté a cuantas más
con las mismas ganas,
con las mismas palabras
y la misma mirada.

Undécima: jamás te dije que te fueras o te quedaras,
y jugué a desnudarme contigo
en el sinfín de matices que hay
entre esos dos extremos.

Doceava: nunca supe que hacer contigo
cuando empezaste a importarme.

Con todo mi cariño.

Y cariño con C de: te espero en CASA.

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5 Comentarios

  • Luisjose

    Amparo!!!! : ) .. Si en esta Epoca, aun se usase, de costumbre, un sombrero! me lo quitarìa, en admiraciòn a tas palabras, escritas en este Bello Texto!!!! .. creo que esas no fueron, las 12 maneras en que lo perdiste. Sino, Los Doce Motivos, por lo cual, no le bastarìa su arrepentimiento! por haberse marchado, doce cargos de consciencia! doce los pensamientos, que alimentarìan su insomnio cada noche, hasta conciliar su sueño. Es mi Parecer, con todo respeto!!! Un Gran Abrazo!!!

    Luis J. Cabrè!

    21/07/15 05:07

  • Sandor

    Amparo
    Enorme el poema siempre con ese tono vitalista que se traduce en inevitable reafirmacion existencial. Dominas el arte de la buena poesia.
    Saludos
    Carlos

    21/07/15 08:07

  • Amparoiglesias

    Muchísimas gracias LuisJose, si te quitaras el sombrero, créeme, te lo recogería con gusto!
    A veces lo perfecto no siempre es ganar, o en este caso, no siempre es conseguir que la otra persona se quede, a veces, como dice esa famosa frase, se gana perdiendo, aunque no nos demos cuenta de ello hasta mucho después.


    Un abrazo enorme!

    Amparo.

    21/07/15 11:07

  • Amparoiglesias

    Muchísimas gracias Carlos, no hay buena poesía son buenos lectores!

    Amparo.

    21/07/15 12:07

  • Dairo

    ¿Sabes algo? Me das cierta envidia sana, porque pensé que a veces escribía lindo, porque pensé que a veces, y solo a veces, destilaba rebeldía y sobriedad en mis letras, pero querida, leyéndote me he minimizado, me he acurrucado tanto que ahora no se como estirarme, se me ha enjuagado el cerebro y me has sacado una sonrisa. Gracias !!!!

    28/02/17 02:02

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