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Asesina Rutina


(NETWORK, 1978 SIRVIÓ DE INSPIRACIÓN PARA LA REALIZACIÓN DEL TEXTO)

Nos acostumbramos a vivir en departamentos y a no tener otra vista que no sea las ventanas de alrededor.
Y porque no tiene vista, luego nos acostumbramos a no mirar para afuera.
Y porque no miramos para afuera, luego nos acostumbramos a no abrir del todo las cortinas.
Y porque no abrimos del todo las cortinas luego nos acostumbramos a encender más temprano la luz.
Y a medida que nos acostumbramos, olvidamos el sol, olvidamos el aire, olvidamos la amplitud.
Nos acostumbramos a despertar sobresaltados porque se nos hizo tarde.
A tomar café corriendo porque estamos atrasados.
A leer el diario en el autobús porque no podemos perder tiempo.
A comer un sándwich porque no da tiempo para almorzar.
A salir del trabajo porque ya es la noche.
A dormir en el autobús porque estamos cansados.
A cenar rápido y dormir cansados sin haber vivido el día.
Nos acostumbramos a esperar el día entero y oír mentiras en el teléfono: hoy no puedo ir. A ver cuando quedamos La semana que viene nos vemos.
A sonreír a las personas sin recibir una sonrisa de vuelta.
A ser ignorados cuando necesitamos ser vistos.
Si el cine está lleno nos sentamos en la primera fila y torcemos un poco el cuello.
Si el trabajo esta complicado, nos consolamos pensando en el fin de semana.
Y si el fin de semana no hay mucho que hacer, o andamos cortos de dinero, nos vamos a dormir temprano y listo, porque siempre tenemos sueño atrasado.
Nos acostumbramos a ahorrar vida.
Que, de a poco, igual se gasta y que una vez gastada, por estar acostumbrados, nos perdimos de vivir.
Hoy en dia, el aire es tan malo que no se puede respirar y los alimentos tan malos que no se pueden comer.
Seguimos sentados ante el televisor mientras un presentador nos cuenta que durante el día ha habido 15 homicidios 4 violaciones y 60 delitos violentos como si eso fuera lo más corriente del mundo.
Sabemos que las cosas están mal, peor que mal, están locas.
Todo en todas partes se vuelve loco y ya no queremos salir a la calle, nos quedamos en casa y lentamente el mundo en que vivimos se empequeñece y solo decimos por favor déjenme vivir tranquilo en mi casa, déjeme con mi tostadora, con mi radio, mi televisor, y mis electrodomésticos y no diré nada, ¡déjenme en paz!.
¡Pues yo no voy a dejarles en paz!, quiero que se irriten conmigo, no que protesten ni que hagan manifestaciones ni que escriban a su diputado porque yo no sabría decirles qué es lo que deben escribir.
No sé qué hacer con la crisis ni con la inflación ni con las guerras ni con el crimen en las calles, lo único que sé es que tienen ustedes que arder en cólera.
Tienen que decir ¡Soy un ser humano, mi vida tiene un valor!
Quiero que ahora se levanten todos, que se levanten todos de sus sillones y que rompan su rutina, quiero que se levanten todos y que vayan a sus ventanas que las abran, y que saquen la cabeza gritando: ¡Estoy más que harto y no quiero seguir soportándolo!"
Quiero que se den cuenta de su propia esclavitud, ¡quiero que sean libres!
Andresmb18 de diciembre de 2018

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