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El que Se Enamore Primero, Pierde

Esta no es una historia de amor en la guerra.
Esta es una historia de guerra en el amor...

Cuando la conocí, supe que sería una larga y sangrienta guerra donde nuestros sentimientos, expectativas e ilusiones se enfrentarían brutalmente hasta el final peligrando nuestra amistad o nuestra relación en nombre de un bien mayor; El amor...

Pero, para conseguirlo tendría que anexar su corazón y conquistarla... Pero, supongo que el fin justifica los medios, el unico medio era jugarme la felicidad por ella...

Grave error

No tenía ni idea de qué pasaría sí yo perdía esta guerra, solo que mis sentimientos, expectativas e ilusiones morirían o saldrían brutalmente dañados de aquí... Y me costaría mucho recuperarme.

Entonces, la guerra comenzó... Desde despiadadas miradas que me cautivaban hasta el punto más profundo de su alma, sonrisas que me debilitaban o incrementaban mí moral, a despiadada artilleria cargada de indirectas.

Yo ya tenía mucho en juego, no podía rendirme a este punto de la partida, tenía que conquistarla rápido antes de caer enamorado... Pero estaba callendo enamorado antes de poder asediar su corazón.

Ella a éste punto se mantuvo fría y serena, casí inexistente, y eso me dolía... Su ausencia me destruía... Y allí comprendí que yo había perdido antes de empezar esta guerra.

Su frialdad fue capaz de congelar mi artillería y mis unidades... Y de forzarme a capitular después de fallar en mí campaña a conquistarla... Domar lo indomable, el amor a lo imposible... Me lo busqué desde el principio.

Después, al admitir mi derrota, me quede totalmente sin fuerzas y sin esperanzas, pero con muchas ganas... Por creer haber estado tan cerca y tan lejos de conquistarla, pero no estuve ni un cuarto de estar cerca de un "te quiero" suyo, y nunca lo estaré...

Poco a poco, por no decir, inmediatamente después de mi capitulación llegaron los tiempos de crisis en mí, mí seguridad y mi autoestima se drenó por completo, y eso trajo a la angustia, la paranoia y la depresión misma...

Ella contaba del soporte de un aliado inesperado... Ella no era más que el vasallo de un Rey, de quien no se quería independizar, que era duro, fuerte... Invencible... Pero, alfin y al cabo, era el rey perfecto para la reina que un plebeyo solo puede delirar con amar.

Anexarnos o aliarnos hubiese sido la mejor solución a todos nuestros problemas pero ella no hubiese sido feliz conmigo, pero, con otro lo és...

A costa de eso hoy en día ella es feliz con otro,
yo no lo soy porque no está conmigo,
pero al mismo tiempo estoy feliz por su felicidad...

Una triste y hermosa derrota.

Andresmb16 de junio de 2020

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