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Guardián

Heme aquí, atado y obligado, como cada noche, desestimado ...
Viendo como se los días oscuros se acercan, pero, ¿Qué mas da?
Si me baño bajo el sol en la luz de cada día sabiendo que me puedo redimirme el día siguiente por una fracción de segundo, pero ...
¿Qué se supone que puedo hacer?
Se que vos podés hacerme más feliz, como una forma de salir de toda esta basura, una forma que encontré estando sobrio ...
Y en este silencio, intento arañar todo, gritarlo hacia afuera en forma de plegaria, arrodillarme y desquitar mi frustración con lo divino,
Me mentalizo día a día para nunca más regreses, y si lo llegas a hacer, no será ni con el mismo estilo que marcó mi vida.
Hemos estado de espaldas ignorandonos el uno al otro por largas, duras y tristes horas que parecen y fueron años, somos debiles en esto tanto tu como yo, aunque a tí te duele más, no tuviste el privilegio de creecer a mi lado, ni enseñarme a amar ni a vivir, soy el doble de persona que tú, sin tí.
Pero de todas formas, solo me ataste y me soltaste en medio de una carretera abandonado, e intentas atraerme después de tantas de tus mentiras, aunque de todas formas, mañana me iré yo también.
A pesar de todo, yo se que tu me pudiste haber echo feliz, pero ya encontré mi forma de huir de tus memorias estando sobrio.
Yo sé que los años me convirtieron en concreto, y ahora sos vos quien lloras.
Pero bueno, así es la vida, millones de traiciones y alegrías, placeres y tristezas, de quienes y de quienes nunca esperas, ni quienes nunca deberían hacerlo.
Y, los días lluviosos se fueron acabando con los años, y es tan irónico y divertido como puede sonar, porque fue cuestión de enfocarme en mis sueños, de quienes lentamente dejaste de aparecer.
Incluso hoy en día, cuando debería reír, es cierto que lloro, porque es inevitable imaginar el amor tuyo que nunca tuve y nunca me quisiste dar, y eso si fue una gran sorpresa, porque tu sabias que yo lo esperé mucho tiempo...
Y el tiempo fue lento y a pesar de eso salí adelante, y veo que los años que brillan como el oro se aproximan, como el arcoiris al final de la tormenta que me causaste.
Tormento, frustración, inseguridad y depresión.
Y a veces reconozco que perdí la partida, y en aquellos días de recuerdo, tu nombre lloro y de tu olor me acuerdo, de tu voz y acento, de tus bromas y tu puntiagudo cabello... Me hiciste daño, y no volverá a ocurrir.
Abandonaste a un artista, un poeta, un amante, un intelectual, un revolucionario, un hombre determinado, pasional, altruista e imperfecto como cualquier otro hombre, pero, me hiciste de metal, a costa de látigos emocionales y decepciones tantos años.
No fuiste el guardián ni el héroe que me prometiste ser para mí, tampoco lo serás, perdiste tu oportunidad, y mis ganas de aparecer en tu vida, fuiste el cobarde que desertó en el campo de batalla cuando más te necesité, gané la guerra sin ti, ahora que estoy celebrando mi victoria, no vuelvas a celebrarla conmigo, pero esperaré que vengas arrepentido y con ganas de redención y de juicio que determine tu condena.
Olvidarte fue fácil, pero perdonarte me cuesta mucho, vivir sin tí también me costó, ahora que estoy feliz sin tí puedo decirte que pronto lograré perdonarte, así podré del todo olvidarte y tus recuerdos que torturan y atormentan mis memorias liberar.
Andresmb25 de junio de 2020

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