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Noche...

Érase una vez... (Corrijo)
Érase una eternidad, la noche serena y oscura, capaz de transformar tu día entero en la mera oscuridad en la cuál una media luz de esperanza te cubría decidió personificarse...

En el cuerpo de la representación de la belleza y de la sumisa rebelión, de una noche de media luna al cuerpo de una mujer, y todas sus cualidades se personificaron con ella...

De una luz que cubría todo tu ser a abrazarte y adueñarse de tu alma a una sonrisa qué es capaz de matarte poco a poco... Como una droga, eres adicto a ella, pero al mismo tiempo te mata lentamente al ser una divinidad, y tu un simple humano...

Una oscuridad cautivadora y desoladora se transformó en unos ojos qué absorberán tu alma y te tendrán cautivó mientras ella esté cerca, se supone que los ojos son la puerta al alma, pero los suyos son un corredizo sin fín, que nadie se cansa de explorar... Nadie me dijo que podría perderme intentando explorar su alma.

Las estrellas en veneno puro qué destruye a quienes intentan hacerle daño, o a quienes su voluntad lo desea, puesto que la luna es libre sobre todas las cosas, como el viento nocturno, es una anarquia en su estado mas puro... Indomable e incontrolable.


El universo qué estaba en su poder se transformó en su tejido, su tejido perfectamente imperfecto, que deslumbra sensualidad y belleza al mismo tiempo, de l universo creado de la imperfección y la casualidad a su cien, creado de la perfección para su gusto y voluntad...


Podría pasarme años describiendola, así como años también intentando decodificar los secretos del universo que termian siendo sus secretos... Solo sé qué es una imperfeccion perfecta e inalcanzable, una libertad anaquicamente caótica, entre su caos y su belleza tiene como resultado una belleza totalmente balanceada...

A mí, me puede destruir en un solo abrir y cerrar de labios, o me podría también absorver a un universo infinito, perfecto y libre... Puede ser extremadamente benevolente o malevolente, pero, me importa poco lo mucho que me pueda destruir, el mero hecho de su existencia es un regalo.

No sé qué sería si me destruye o me construye, solo se que me encanta...
Andresmb25 de noviembre de 2018

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