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Posteridad

Espero curarme de ti en unos días.
Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte.
Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno.
Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una noche? No es mucho, ni es poco, es bastante.
En una noche se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego.
Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y vos con el silencio.
Porque las mejores palabras del amor están entre quienes no se dicen nada.

Una noche más para reunir todo el amor del tiempo era lo que deseaba...
Para darte ese amor. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura... Este último fue realidad.
No sirve, es cierto. Sólo quería una noche para entender las cosas.
Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un cementerio a hospedarme...

No es que muera de amor... Muero de ti.
Muero de ti, mi amor, de la urgencia de mi piel tocada por tí.
De mi alma... de mis labios y mis dedos, y del insoportable que soy sin ti.

Muero de ti y de mi, muero de ambos... De nosotros.
Un desgraciado desgarrado y partido que se muere...
Me muero, te muero, lo morimos. Me he muerto.

Morimos en mi habitación en que estoy solo.
En la cama en que faltas...
En las calle donde mi brazo va vacío.
En el bar, el parque, las tiendas, el supermercado con los tranvías...
Los lugares donde mis labios querían explorar los tuyos.
Mi mano tu mano y todo mi ser contigo...

Morimos en el sitio que le he prestado al aire para que estés fuera de mí.
En el lugar en que el aire se acaba... Donde echaste tu piel encima y nos conocimos en nosotros...
Separados del mundo... Eso creía... Dichosa, satisfecha, deseada, besada, lamida, comida y penetrada... Y cierto, ahora lentamente quiere ser olvidada.

Morimos, lo sabemos, lo ignoras, nos morimos...
Entre los dos, ahora, separados del uno al otro, diariamente.
Cayéndonos en múltiples estatuas, en gestos que no vemos.
Tu en un avión con destino a tu destino.
Yo abandonado, pensando en porqué no quisiste ser el mio...

Nos morimos, mi amor, muero en tu vientre.
En todos aquellos lugares que no muerdo ni beso... Ni me dejarás volver a visitar.
En tus muslos dulcísimos y vivos... En tu pecho suave y timido que calmaba a besos y mordidas...
En tu cuello... No me era licito morderlo, pero si besarlo. En tus labios que deseo volver a visitar...
En tu suave, fina y delicada entrepierna donde me dejabas satisfacerte y hacerte sentir con todo mi ser lo que hasta ese entonces no habias sentido.
El sonido de tu placer, tus ojos que me pedían más y tus labios que lo decían... Tus manos que me mantenían allí para que no escape y pare de hacerlo...
Y el saber que hoy por hoy, el que te producía "amor" y placer, solo te produce rechazo...

Muero de mi cuerpo púdrido y asqueroso y de tu cuerpo esculpido por dioses.
De nuestra muerte, mi amor, me muero y nos morimos...
No te interesa resucitar este amor... Si yo muero esto habrá muerto conmigo.

En el pozo llamado "amor" estoy a todas horas... Inconsolable con mis gritos.
Y muy dentro de mi, quiero volverte a decir, "te llamo".
Nos morimos, mi amor, nada quieres hacer y yo nada puedo hacer.
Solo morirnos más rapido, hora tras hora.
Mientras pasamos de desearnos a no hablarnos...
De extrañarnos a repudiarnos...
De ilusionarnos a decepcionarnos
De querer vivir... A desear morir.

Ella ama y amará a otro hombre, mientras yo camino hacia el olvido.
Y puede pasar que alguien me nombre, pero ella fingirá no haber oído.

Ella amará a otro hombre.. El tiempo pasa y el amor finaliza.
Es natural que lo que fue una intensa brasa termine siendo ceniza.

Es natural. Y justamente por eso, ella amará a otro hombre, y está bien.
No sé si ya olvidó mi último beso, ni me importa con quién...

Pero quizás, un día, mirando una película u oyendo una canción,
sentirá que esa escena o vieja melodía, le despierta recuerdos míos corazón.

O puede ser un gesto o un modo de mirar. Ciertas calles, un botón mal puesto, o una hoja seca que voló al azar.

Y de alguna manera espero que me recordará, sin querer.
Escuchando unos pasos en la acera como los nuestros al atardecer.

Espero que en algún momento, no importa cuándo o dónde, aquí o allá...
Porque el amor, por parecerse al viento, parece que se ha ido y no se va.

Y si en ese momento ella suspira... Y él pregunta por qué,
Le tendrá que inventar una mentira... Para que nunca sepa por qué fue.

Y él no verá esa huella, eso tan mío en lo que ya perdí...
y, aunque ella pueda amar más que yo a ella,
ella no podrá amarlo más que el amor que salió de mí.
Andresmb30 de julio de 2020

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