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Sobre El Destino (volumen I)

El destino es una fuerza ineludible e inevitable que, todos tenemos que soportar y forjar al no estar prescrito por nada ni nadie, cada uno lo forja según sus actos, cada mínima cosa, cada sonrisa, respiración o pestañeo, todo es parte del destino según lo vayas formando a voluntad.
Todo efecto, tiene una causa destinada, siendo el efecto una respuesta destinada a la causa. Quiero decir que el destinatario es una finalidad, al ser una finalidad un término acabado, se puede sustituir por perfecto, entonces, ¿Es el destino la perfección? Al ser el destino un simple camino a la iluminación humana y su máxima expresión al considerarse una especie superior ¿Es el destino perfecto? No, al ser algo que nunca se acaba, pero tiene como destino acabarse, quiero decir, el destino no es algo que se termine a no ser que el individuo llegue a ser digno de alcanzar su máxima expresión como especie superior y su esencia consciente de el ser humano, cuando alcance la perfección.
Al ser el destino algo ineludible e inevitable con finalidad de hacernos perfectos, ¿Será el ser humano perfecto? No, y nunca lo seremos, el destino es relativo en cuestión de los individuos en dependencia de sus emociones, objetivos, pensamientos entre otros factores de relativización. Pero, obviamente, el destino no es algo que uno alcance por azar, ya que, el azar no existe, el azar es la manera incrédula de llamar al destino al negar su existencia. Uno alcanza la perfección individual cuando uno la busca, no es cuestión de esperarla, sino, de deber quererla, el que la quiere debe encontrarla, y la encuentra. Pero es deber querer al destino, no lo que el destino tiene para cada individuo (La perfección), ya que es el destino la responsable de la conducción individual a la perfección humana (alcance de su máximo exponente y potencial). Quien no quiere esa perfección, no la alcanza. Es ese mismo destino de perfección, el destino que ha hecho que te pueda conocer, y ese mismo que te hizo tomar la decisión de
abandonarme, pero sigo incrédulo. Que el destino me fortalezca, o me mate de una vez...
AndresmbPublicado el 21 de noviembre de 2018
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