El Picaporte

Luego de una noche truculenta y de mucho movimiento como suele sucederle a muchos hombres solteros, al despertar en la mañana, Juan entreabre los ojos lentamente, observa el cuarto desde su cama, las mismas cuatro paredes pálidas y sin vida, todo está como siempre, no hay ventanas, no hay cuadros, no hay vida, frente a la cama está una pequeña cómoda color negro que siempre utiliza para dejar sus cosas personales antes de acostarse, tres cajones para la ropa y una lampara de petroleo decorada al estilo antiguo con flores y arabescos medievales, hay algo raro en todo, pero no lo distingue se siente perdido, decide levantarse y abrir la puerta, lentamente pone los pies sobre el piso y da un brinco de asalto hasta casi la puerta de entrada pues el piso esta descomunalmente frío.


Tan pronto logra tomar el picaporte de la puerta le da un fuerte jalón quedando estrepitosamente abierta de par en par, un torrente de viento entra trayendo un frío tal que congelaría hasta a un oso polar, es ahí parado cuando ve con sus propios ojos verdes color esmeralda el exterior ratificando que definitivamente algo pasaba, lo había presentido por solo unos segundos cuando se levantó, ciñendo el entrecejo y con cara de preocupación ve que absolutamente todo carece de color, para ver si logra divisar a alguien más asoma su cabeza sosteniéndose del marco de la puerta y en puntitas de pies para sentir lo menos posible el infernal frío que congelaba el piso, mira para todos lados pero todo está desolado.


Lo invade una sensación profunda de miedo y vuelve a entrar al cuarto sin dar la espalda a la puerta paso paso hacia atrás preguntándose sin parar pero cómo es posible todo está en blanco y negro? todo es blanco y negro y este frío polar, se sienta en la cama abre las piernas y coloca la cabeza entre ellas tomándose los tobillos con sus manos, no entiende nada, el miedo no lo deja pensar, creyendo que algo pasa en sus ojos y los frota con desesperación sin resultado se queda impavidamente quieto con los ojos cerrados durante un minuto de la nada siente una imperiosa necesidad de salir de ahí, sin dudarlo toma sus cosas, el pantalón, la camiseta de ayer y su chaqueta con gorro en la espalda, se viste lo más rápido que puede y sale corriendo como si un demonio lo persiguiera.


Llega a la puerta principal de la casa se detiene frente a ella la mira fijamente en un solo punto, toma el picaporte sin girarlo... las cuatro ventanas que dan al exterior están cerradas tan sólo se filtran algunos rayos de sol por entre las rendijas dejando pasar algo de luz, mira hacia atrás para confirmar si de repente alguien aparece pero no hay nadie; vuelve su cabeza, de nuevo cierra sus ojos y se queda quieto casi petrificado como si intentara además escuchar algo, pero solo hay silencio.


Se llena de valor, abre la puerta de un solo envión aun sin abrir los ojos, no escucha nada, cuidadosamente los abre como quien se despierta sin ganas de levantarse, con mayor sorpresa ve que todo afuera es normal todo tiene vida, tiene color, pero no hay nadie, vuelve su mirada atrás todo es blanco y negro, de nuevo mira afuera... todo tiene color.


Desde la puerta hace lo posible por divisar y detallar bien todo alrededor, la calle, el antejardín, el parque a la izquierda, con los columpios y juegos infantiles, las otras casas vecinas visibles de la cuadra, las casas al frente y algunos pequeños edificios al fondo, todo hasta donde su vista se lo permite, no hay un alma, todo esta muy calmado una leve brisa cálida recorre la calle, todo está muy tranquilo.
De nuevo mira atrás al interior de la casa, todo es completamente austero, en el jardín interior todo está muerto no hay vida todo es blanco y negro y además hiela como en el ártico.


Por unos segundos queda paralizado totalmente, su cuerpo no responde, su mente queda en blanco y comienza a sentir que fluye desde sus pies hacia arriba un calor que va invadiendo por completo su cuerpo, siente que rebosa de rabia e irritación mezclada con un inmenso vigor. Detenido durante unos 10 segundos y sin pensar se decide y da el primer paso hacia afuera, gira su cabeza mirando hacia todos lados como quien busca algo perdido, con la mirada desorientada va paso a paso, sigue sintiendo el flujo de calor que aumenta y aumenta, cada vez más, el pecho comienza a inflarse, empuña las manos, tensa los brazos, camina descalzo paso a paso ya no se pregunta nada, solo camina, gira de nuevo su cabeza hacia atrás y se percata; todo es blanco y negro, oscuro, desolado y frío, sin parar mira hacia el frente controla la energía y la canaliza hacia sus manos, abre sus brazos y sus manos a 180 grados como para recibir el sol pero sin bajar la cabeza, comienza a tocar todo lo que encuentra a su paso, coloca el gorro de la chaqueta en su cabeza cubriendola totalmente para no ver que sucede atrás, ahora solo mira hacia al frente y sin darse cuenta todo lo que va tocando con sus manos pierde su color, muere, o se derrumba, así con plantas, árboles y construcciones dejando todo tras de sí en un ambiente de post-guerral, destruye y mata todo a su paso, adelante vida, atras muerte.


Así, camina durante un gran lapso de tiempo, sin saber cuánto ha recorrido sin saber hacia dónde va, extinguiendo todo a su paso, repentinamente escucha una voz pero no entiende las palabras la escucha muy lejos, intenta sacarla de su mente sin lograrlo pero cada vez la siente más cerca, su vigor exacerbado no disminuye es constante camina y camina, de nuevo la voz lo alcanza, ahora está más cerca, pero sigue sin entender lo que le habla camina unos metros más, ¡ PARAAA PARAAA DEBES PARAR !,


Al fin la escucha y sin vacilar la comprende en su totalidad pero no sabe si parar, entra en conflicto y la voz ahora muy clara pero más tranquila no cesa, ¡ para, para, debes parar ! una y otra vez, finalmente lo hace, se detiene, su respiración es incesante no sabe dónde está no quiere levantar la cabeza y mirar, no baja los brazos, está totalmente enfurecido, poseído por esa fuente de calor que parece inagotable. Que me pasa?... que estoy haciendo?... se pregunta, y la voz se detiene.


Mantiene sus ojos cerrados tan solo unos minutos, para él más que una eternidad, los abre y sale del interior de la banca, se levanta, cerca de él hay una pequeña planta aún viva, sin vacilar va hacia ella con el objetivo de tocarla y probar que resultado sobrevendrá al palpar sus hojas, desde su corazón sabe que debe revertir el efecto maligno que está creando en su mundo, se detiene frente a ella, es tan alta como el largo de sus piernas, tan verde como el color de sus ojos, y tan fuerte como para aun sostenerse en pie, se quita el gorro de la cabeza disponiéndose hacia su encuentro, suavemente levanta su brazo derecho con el dedo índice apuntando hacia el extremo de una de sus hojas, la toca y en cámara lenta ve como va perdiendo su color, ella, comienza a morir&, de nueva la voz murmura, ¡ entrégate&. ! entregarme? piensa& entregarme a que a quien? no comprendo& mientras la planta sigue perdiendo su color&. la voz de nuevo dice& ¡ no necesitas entender solamente abre tu mente, déjala en blanco ya lo haz hecho !. El hace lo mejor posible y trata de acallar sus pensamientos sobre la situación mientras la planta sigue muriendo, cierra sus ojos y se concentra, más de la mitad de la planta ya está muerta, aún con los ojos cerrados comienza a sentir algo que emana desde su pies, ve como un líquido verde brillante va fluyendo por todos sus vasos sanguíneos lo ve circular cada vez más ágilmente hasta que colma completamente su cuerpo, no puede moverse, está pegado al suelo con raíces en sus pies, simultáneamente lo va invadiendo una inmensa sensación de paz, rápidamente comienza a fluir otro líquido blanco que le va dando forma a su cuerpo y decide abrir los ojos, está unido a la planta, hace parte de ella, se siente una rama más, entonces cree comprender que debe hacer con ese flujo blanco y verde, se deja colmar de ellos, debe compartirlos debe darlos, de esa forma cambiará lo oscuro de su poder y así arreglar lo destruido, es ahí cuando se entrega y se vacía absolutamente todo, entrega todo su ser sin dilación hasta finalmente perder el conocimiento.


Al despertar se descubre sentado en la banca del parque agarrado muy fuerte del asiento el brillo del sol lo enceguece no distingue mucho pero al ir aclarando su visión se percata que al fondo hay unas verdes colinas llenas de árboles, y margaritas resplandecientes, se le escapa un suspiro casi eterno de descanso, suelta sus manos, de inmediato voltea a mirar atrás sorprendiendose alegremente, hay personas en el parque, paseando y divirtiéndose, como en una tarde de domingo.

22 / noviembre / 2016

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1 Comentarios

  • Arodi

    Luciernaga, muchas gracias por tomarte el tiempo de leerlo.

    25/11/16 04:11

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