Amargura

La mañana llegaba, y aquellas cortinas cubiertas de polvo y deterioradas por los años, me invitaban asomarme a mirar el radiante sol de ese día. Me acerqué hasta la ventana y lo primero que vi fue la bella mansión de mis vecinos, y a esa niña de unos 7 años, cabello negro y ondulado jugando feliz en el patio. Y yo aquí, en mi burbuja de la cual quizás nunca podré escapar.

02 / julio / 2017

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