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Fama

Cuando recibió la noticia, no lo podía creer, al fin su sueño se hizo realidad. Extasiado, descorcho una botella de champaña y se lanzo a la ventura de bebérsela en aquel lujosos apartamento. Estaba pletórico, aquellas dulces palabras le abrirían el camino al éxito.
A continuación se miro ante el espejo y disfruto de su rostro, ese que le culmino a la fama. Era un tipo atractivo con facciones marcadas y unos ojos expresivos que encandilaban a cualquier mujer que se le pusiese por delante.
Todas las cartas estaban a su favor, esta vez nada podía escaparse de sus manos. Se río con aires de grandeza, por fin su trabajo dio sus frutos. Tantos años preparando un personaje que fuese agradable ante los demás y perverso cuando nadie le viese le suponía un reconocimiento a su carrera llena de mentiras.
Hay personas que destacan por sus habilidades, otras por haber descubierto cosas útiles para la humanidad, otras por escribir grandes libros, y hay otro tipo de personas que destacan por ser meros títeres de los programas del corazón.

Anthony era ese tipo de personaje, lo necesitaba para alimentar su ego y su cuenta bancaria, lo demás no importaba. Incluso su familia le había retirado la palabra al ver como aquel muchacho tímido y de carácter dulce se había transformado en un tirano sin escrúpulos. Quizás las circunstancias le obligaron a convertirse en ese actor decante y sin gracia, en un pelele sin alma.
Podría haber destacado de otra manera, tenía todo a su favor, una carrera universitaria brillante, una familia que le adoraba, incluso un trabajo en el extranjero donde le esperaban con los brazos abiertos. Pero todo se desplomo, eligió el camino fácil, ese por el cual le convencieron unos buenos amigos engañándolo hacia un mundo frío y oscuro adornado de frivolidad. Descubrió un mundo lleno de facilidades, donde todas las mujeres estaban a sus pies con solo chasquear los dedos, donde el dinero entraba a espuertas con solo contar un par de mentiras en televisión, donde la ropa de marca era su seña de identidad, donde su belleza era la única herramienta para alcanzar todo aquello que deseaba.
Pero hoy tenía todo, había sido seleccionado para entrar en una casa rodeado de cámaras las 24 horas del día, en el cual podía exprimir su personaje hasta límites insospechados. Su representante le dio la enhorabuena y le animo a que llevase una buena estrategia para destruir a sus rivales.

El plato se ilumino y una luz blanca brillante se poso sobre él. La presentadora, una mujer despampanante con sonrisa falsa le hacía preguntas basándose en cosas perecederas. Anthony respondía sin hacer grandes esfuerzos.
La conversación pronto termino, para caminar hacia una casa de la que no saldría en mucho tiempo.
Una casa que le llevaría hacia el trampolín de la fama, o al más estrepitoso fracaso.
Cuando entro, vio una decoración moderna y grandes espacios, con cámaras en todos los rincones.
Recorrió todas las estancias hasta que vio una habitación cerrada. Intento abrir la puerta pero no lo consiguió. Enseguida surgió una voz desde el aire que le indicaba que se alejase de ahí, todavía no era la hora de abrir esa puerta.
Sus ojos se posaron enseguida en una mujer que venía hacia el, con aspecto demacrado y ropas viejas. Su rostro se mezclaba entre lágrimas y chorretones negros producto de su maquillaje.
-Ayúdame, sácame de aquí-pidió la mujer llorando y sintiéndose alguien muy pequeño dentro de esa casa- Escapemos juntos, esto no es lo que parece.
Anthony se quedo perplejo, no entendía por qué decía todo aquello, ni por qué lloraba desconsoladamente. Se suponía que era una experiencia única para el currículum televisivo de cualquier persona.
De nuevo la voz que surgió del aire hablo e indico a la mujer que fuese hacia la habitación que estaba cerrada. Anthony debía acompañarla sin hacer preguntas.
Ella grito de nuevo auxilio, no quería meterse en aquella habitación maldita de la que no iba a salir.
Sin pensarlo, Anthony cogió a la mujer y la llevo hacía otro lugar de la casa.
-Llévala hacia la habitación-ordeno la voz en un tono dictatorio.
-No lo haré, si esto es una broma no tiene ninguna gracia.
De repente las luces de la casa se apagaron, y se produjo un silencio.
Encendieron otra vez las luces y las cámaras enfocaron la habitación que estaba cerrada. De repente la puerta se abrió.
Anthony y la mujer estaban sonriendo, sentados cómodamente en butacas y al lado unos cócteles encima de una pequeña mesa.
-Nuestros habitantes han perdido la prueba-dijo la presentadora desde plató-pero aunque estén muertos , siguen sonriendo. Los próximos concursantes en entrar son...

19 de julio de 2018

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8 Comentarios

  • Mr.elio

    Me quedé pegado y lo leí en segundos, muy interesante segui asi

    20/07/18 02:07

  • Beatrix

    Muchas gracias por tu comentario Mr.elio, me alegro que te haya gustado. Un saludo.

    20/07/18 02:07

  • Diegozami

    Me gusto la narración, y el contenido.

    Saludos.

    20/07/18 10:07

  • Beatrix

    Gracias por tu comentario Diegozami. Un saludo.

    21/07/18 03:07

  • Remi

    Muy buen relato Beatrix, me ha encantado como lo has escrito con terrorífico final de una vida de mentira.
    Un abrazo.

    19/08/18 12:08

  • Beatrix

    Muchas gracias Remi, me alegro que te haya gustado. Un beso.

    20/08/18 01:08

  • Clopezn

    Lo más duro es que la realidad supera a la ficción, como casi siempre. Buen relato. Un saludo cordial.

    20/08/18 06:08

  • Beatrix

    Casi siempre la fama tiene sus consecuencias, sobre todo, hoy en día.
    Gracias por tu comentario Clopezn. Un saludo.

    20/08/18 11:08

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