Crítica Personal

Publicado por Blainv el 13 de octubre de 2017.
Desde pequeños, muchos de nosotros soñamos en grande; algunos anhelamos tanto el futuro pensando en todas las cosas que pudiésemos experimentar, crear o aprender. Lo cierto es que tenemos las mentes en blanco y alzamos nuestra mirada ante un mundo viejo y enorme que tiene ya muchos años de estar girando antes que nosotros siquiera tomásemos nuestro primer respiro de vida, no sabemos nada de él y nos enseña poco a poco que tenemos que hacer para sobrevivir en el tiempo que lo habitemos.
Un mundo enorme, un cuerpo pequeño y una mente inquieta desafiando el infinito.
Cuando abrimos nuestros ojos por primera vez para avistar lo que nos espera, sin querer en el primer gesto, la primera estirada o parpadeo que damos al nacer nos estamos enlistando en una carrera y el reloj comienza a correr y las metas son impuestas, hay que aprender a caminar, hablar, pensar y nos comenzamos a preocupar en fallar o quedarnos atrás vemos a nuestros lados y vemos mucha gente que se queda en la carrera u otras que a pesar de haber comenzado con nosotros ya nos llevan mucha ventaja; interiorizamos por un momento y pensamos que está pasando.
Nos podemos quedar quietos admirando a los demás o imaginándonos que sería de nosotros si hubiésemos tomado aquella oportunidad sin pensar, si valía la pena arriesgarse a emprender en ese proyecto o nos retractamos de muchas decisiones; nos mentimos a nosotros mismos diciendo que si nos lo propusiésemos tendríamos mucho éxito pero que todavía no es el tiempo. Pero el tiempo amigos, aquel viejo reloj y el corazón dentro de nosotros del cual dependen nuestras vidas no paran ni por un segundo, en cambio todo parece acontecer más rápido, los cumpleaños van uno tras otro, los familiares van creciendo, los pequeños cada vez más altos, más inteligentes y pronto van a estar en nuestro mismo lugar, los ya vividos cada paso más cerca de dejarnos. Hay que saber aprovechar el tiempo, vivir cada segundo, aquella taza de café que compartimos, ese atardecer que deleitamos o esas reuniones familiares algo molestas; son todas recordatorios que ese momento no va a volver a pasar.

La vida se va en un suspiro, y a menudo dejamos que situaciones, inseguridades o la falta de motivación nos hagan simplemente existir, no hay que conformarse con estar, respirar. Una vida no es nada si propósito, sin un impacto relevante en la vida de los demás, pero lo más importante es ser capaz de cerrar los ojos y escuchar ese silencio dentro de nosotros que nos confirma que todo está bien, no hay que hacer las cosas para ver las sonrisas en las caras de las otras personas, la felicidad personal es algo egoísta pero es lo que nos deja la paz interna, muchos a lo largo de la vida nos van a odiar y nuestras decisiones harán que la gente nos pueda entender cada vez menos pero esto es un eco que nos dice que estamos haciendo las cosas para crecer como personas, atarse a situaciones y a la comodidad del momento es un suicidio mental en el que nos engañamos fingiendo estar felices con todo para no alterar el status quo de nuestro contexto.
Avanzar en la vida sin volver a ver atrás, cambiar, olvidar y enfrentarnos a metas que creamos absurdas e imposibles, ese es el chiste de la vida, ser inquieto, cuestionar, ser capaz de dejarlo todo atrás y aventurarse en un sendero incierto que puede otorgar tanto como a su vez nos puede quitar; no se trata de no sentirse mal nunca, ni de siempre estar cómodo sino de reírnos de nosotros mismos y pensar en que tontos fuimos por perder tanto tiempo en tomar una decisión.

Para crecer hay que cambiar, para cambiar hay que sacrificar y para sacrificar hay que estar dispuestos a perderlo todo a cambio de un resultado desconocido
Nada es peor que no saber que pudiste haber hecho o saber que de eras capaz cuando ya no tengas la oportunidad. Pero como todas las situaciones y escenarios podemos elegir, somos los dueños de lo que va a pasar en nuestras vidas y hay que saber si queremos ser como la roca que se queda en el mismo lugar viendo como todo pasa y quedarnos en el mismo lugar, sin cambiar mientras todo nuestro alrededor nos deja atrás o si queremos ser como la hoja que es guiada por el viento y ni ella misma sabe dónde va, pero es libre y puede ver mucho más sin atarse a nada que la pueda detener.

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2 Comentarios

  • Antoniof.lee

    Enhorabuena,Blainv,profundo y critico.

    Saludos cordiales....

    13/10/17 11:10

  • Blainv

    Gracias Antonio!

    13/10/17 05:10

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