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Demasiados, Demasiados.

Ladraban, era como un eco incesante
que llegaba desde todos los lados de la noche.
Erizaban la piel y hacía sudar al miedo.
Sin clemencia, los ladridos
se hacían más feroces y cercanos.




Rezaba de memoria para que fueran una pesadilla,
suplicaba mi carne hacia adentro, evitando gritar
por no despertar la ira de sus almas,
el martirio de mis palabras
y la estupidez que siempre ofrece la espalda.




Hacia viento y frío, pero no había olores en ellos.
Estaban como mi lengua hoy,
saturada de excusas indecentes,
de odio bastardo, infartos callados y polvos fingidos,
…y aún así, siguen sus ladridos hiriéndome vivo.




Siempre seré la oveja negra,
jamás, el amo que pasa la rosca.
Demasiado cobarde o humano, demasiado insensato.
Siempre, junto mío, algún demasiado,
ya sea caliente o helado, sobre la tierra o enterrado.


denaturalezatocapelotas.blogspot.com

BuitragoPublicado el 04 de abril de 2016
Archivado en poema

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2 Comentarios

  • Polaris

    Como siempre un lujo leerte.

    Un abrazo amigo.


    Pol.

    05/04/16 09:04

  • Buitrago

    Mil gracias Pol, un abrazo.

    Antonio

    07/04/16 11:04

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