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Moscas

No tengo ni pajolera idea de si seré el único que está de las moscas hasta más allá del tó. Verán, esta mañana cuando he bajado al chucho a que el animal haga su pipi y su caca, una mosca, a eso de manzana y media de distancia, se me ha parado a mitad de jeta, la he espantado con una mano, pero apenas la bajaba cuando la mosquita ahí estaba de nuevo. Esa misma maniobra a diferentes velocidades y alturas la habré repetido unas treinta veces en apenas unos minutos. Estoy seguro que desde alguna ventana o balcón alguien se estaría partiendo la de la risa a mi costa.

He acelerado el paso, ahora era yo el que tiraba del perrito, pero nada, la mosquita la ha tomado conmigo y no había forma, ¡ojo! y que no se paraba la muy puñetera en un hombro o pierna. No, ella a mitad de jeta. –Tranqui tío, es una mierda de mosca, tú puedes con ella- me he dicho. Entonces he contado hasta diez respirando como se debe, he abierto la mano y muy despacio la he ido acercando hasta tenerla a escasos centímetros de la nariz. La mosca seguía allí y hasta el perro, al que veía de reojo, me miraba con atención y asombro. Cuando creía que la tenía a tiro, he vuelto a tomar aire y mientras lo soltaba despacito ¡ZASSSS! como un rayo se ha disparado la mano cerrando con tanta fuerza el puño que si la he cogido ni la noto, ¡vamos! es que ni el típico aletear ni ná de ná.

He ido aflojando el puño pero sin llegar a abrir la mano tratando de notarla cuando a mitad de jeta, esta vez casi dentro de un ojo, la puta mosca otra vez. Estoy seguro que aquel bicho infecto había decidido reírse de mí e iba ganando. El perro estaba flipado, ni movía el rabo. –Buenas- me ha dicho una vecina, la que para mí, me ha mirado raro y hasta ha acelerado el paso. En ese momento no he reparado en ello, pero ahora, pensándolo… estoy seguro que tendría una cara de mala hostia avinagrada de cojones y claro, pero es que aquella puta mosca me tenía hasta los santísimos huevos.

He vuelto a salir por patas y la mosca tras de mí, mano va y mano viene, y nada, que no había manera hasta que he vuelto a concentrarme y ¡ZASSSSS! Jejeje… esta vez sí, estoy seguro que si, la he notado aletear. Sin aflojar un musculo la he lanzado con fuerza sobre la pared y ¡Clok! Eureka, -a tomar por culo la mosquita- me ha salido del alma, y hasta el perro ha empezado a mover el rabito con cierto entusiasmo.

Aturdida en el suelo la mosca brincaba desorientada, la he cogido para ponérmela cara a cara, la he mirado fijamente y bien de cerca para que supiera quién manda y con quien erro al meterse, luego le he quitado un ala y la he dejado en la boca de un hormiguero de esos que parece un pequeño volcán que estaba lleno de pequeñas y agresivas hormiguillas rojas, no he mirado atrás, si ha escapado o no… ¡ah!
Al igual soy un tío desalmado y en extremo rencoroso ¡bueno! podría ser sí, pero es que si por mi fuera, y lo siento por quienes tiene un negocio con ello. Habría extinguido a las moscas, a las cucarachas, y ya en faena, puestos a soñar. ¿Por qué no? a los gilipollas también. No sé si por eso orden, pero a esas tres especies las haría desaparecer del mapa sin que me sudara el remordimiento ni una miaja.


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BuitragoPublicado el 07 de abril de 2016
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