Alquimia Lírica

Tomé besos que tenía guardados en un cajón, abracé lo imposible mientras el viento me soplaba pocos recuerdos con tu perfume. Inhibido tengo el corazón, suelto más la lengua que el alma, un cursi que se perdió en café, whisky y cigarrillos, uno de por ahí, que tiene una guerra constante en la cabeza, que sonríe y sabe mentir, que se preocupa demasiado intentando que no le importe nada.
Salí de aquel septiembre, de aquella primavera, tengo abriles en ritmos tibios, paso mas tiempo pensando en que decir que probando ser feliz y así termino, escribiendo retoques de canciones que nunca tuvieron un bemol para su Blues.

A veces me avergüenzo de mi mismo, cuando me miro al espejo, cuando sonrío, cuando escribo. Resurgí en malas decisiones, una tras otra, a poco me creo loco por sonreír cuando te pienso, a poco me deprimo cuando miro como pasa el tiempo. Me sinceré en un papel y desde ese día duermo más que tranquilo, el que diga lo contrario que venga sin miedo, yo me lo escribo.

Terminé textos pensando jamás volver a escribir, recibí elogios, insultos y opiniones irrelevantes, creí que en las últimas palabras me faltaría el aire. Pero aquí sigo, tomando notas de mi vida, escribo cifrando vidas, puliendo la mía, masacrando tintes que pensaron que sería una moda pero vuelvo cada tanto a darme más vida suicidándome en cada frase.

Sin principios no hay finales felices pero es más real. Vivo de cuento en cuento, de historias, de miradas que me juzgan, de miradas que me quieren, de besos que me llevo cada noche, de besos que se despidieron en trenes, de besos que imagino y me recuerdan la sensación por la que arranqué a escribir cuando era chico.

Años de alquimia lírica para que puedas sentir lo que escribo, a veces lo logro, a veces me explota en la cara. Se convirtió en mi panacea que logra matarme un poco más, muero en cada texto para vivir más tiempo, le arranco las agujas a los relojes, hago flotar las cosas, vuelvo a cada instante en donde fui feliz, en donde te vi por primera vez, donde te besé y las estrellas murieron de la envidia.

Soy un cursi escondido tras una pantalla, un informático que soñó escribir un libro, alguien que dice mañana cuando tiene que arrancar el gimnasio, pero así soy y así vivo. Trato de ocultarme y cambiar la jugada, mi genio me canta truco en la cara y tiene cartas marcadas.

Soy un cursi que escribe entre lineas, un cursi que nadie lee, un idiota que espera tranquilo que un abrazo los mitos descongele.

23 / agosto / 2017

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1 Comentarios

  • Oliviaferrer

    Un cursi que nadie lee no, porque aquí hay muchos que admiramos textos como este.
    Un beso!

    28/08/17 09:08

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