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Así Esperó

Será lo que tenga que ser - le dijo - Si... tal vez, aunque esperaré un poco más.

Cerró los ojos y volvió a escribir desde el principio, excusándose de no querer, cuando la realidad de no tener el valor suficiente para soltar las cosas hace presencia por las noches. Miraba atónito al papel, en él se formaba el nombre que buscaba olvidar, una y otra vez. Entre tintes y charcos de lágrimas se desteñía para volverse a escribir. Su sonrisa parecía borrarse en cada gota sobre el renglón y regresaba para dar lucha a todo aquello que mantuvo sus labios ocupados.

Se vio repleto de vacíos, de placeres sin sustento, de amores sin entendimiento, de risas mudas. Mataba agonías entre cigarrillos y café, el nudo en la garganta, que no deja respirar, es el enemigo más grande que nos toca enfrentar en una habitación a oscuras. Mientras más pasaba el tiempo, más se convencía, se convencía de tener que escribir lo que nunca pudo escribir, por miedo al puto destino, como él decía.

Tomó aire y suspiró, brotaron atardeceres entre recuerdos y citas de libros viejos, el estomago ya no dolía, volvió a llorar como su redención a todo. Que absurdo es el concepto de amar, nos mata y nos da vida, nos desarma para volvernos a armar, nos sonríe para no volver a ver nada de la misma forma. Que absurdo, absurdo e idiota es aquel que enamorado dio todo, que absurdo, idiota y tan humano. Valiente, incluso tan valiente para poder hacerlo aunque sepa como terminará el ajedrez que empezó jugando solo.

Dejó su lapicero recostado en un rincón, apretó las hojas escritas y sonrío cuando el sol empezaba a salir. Como un film, como el libro que no querías terminar, cerró los ojos y ya no volvió a escribir, porque su principio había encontrado su fin. Escondió las promesas para cumplirlas cuando llegue el momento justo, ese donde miras y no ves, pero sientes más de lo que respiras.

Será lo que tenga que ser - le dijo - Si... tal vez, aunque esperaré un poco más - le contestó, mientras esperaba en el andén sosteniendo unos chocolates. - No vendrá y lo sabes - le insinuó mientras reía - el tiempo es un tesoro y cada quién elije como gastar su fortuna. A veces hay esperas que pueden valer más que cualquier tiempo - le contestó a su reflejo. Se paró con un tren que se aproximaba. Así esperó, así se venció y así se enamoró.
CafefrioenpapelPublicado el 16 de octubre de 2018
Archivado en amor sentimiento relato vida

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1 Comentarios

  • Mr.elio

    Wao que golpe de sentimientos me trasmite esto, sin dudas me gusto casi como un cafe amargo.

    16/10/18 09:10

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