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Café Entre Sonrisas

Dije que me iría a dormir y acá me encuentro, como todas las noches, volví a mentir, soy detestable. Sufro depresión como una gotera cayendo sobre la nuca, estrés de mi mismo, incluso a veces lo invento para sentir que sigo vivo.

Pero hoy, hoy es distinto, pensarás que algo cambió, que las cartas jugaron a mi favor, pero todo sigue igual, la diferencia está en que estás y sonríes, a veces tengo la peor cara y tu sonríes, a veces siento al mundo caer sobre mis hombros pero tu estás ahí, con tu lunar, tus pestañas, tus ojos, tus pelos de colores y sonríes.

Divago, me levanté con la cabeza estallando, estaré enfermo o con algún problema implícito que tengo que resolver, me preparé un café y vine aquí para intentar expresar las cosas que no te digo personalmente. Aunque dije mil veces que perdí la vergüenza, contigo es distinto, es miedo a que descubras lo loco que estoy ¿Cómo puede un tipo de veintitrés años pensar como un niño de diez? ¿Por qué supone que todos sienten como él? Quién sabe, esperará ese milagro cada día en algún amanecer, esperando a esa persona que lo abrace y haga llorar hasta desaparecer, que lo haga sonreír hasta fijar sus mandíbulas, que lo haga sentir por las miles de veces que él intentó hacerlo y le dieron la espalda al corazón.

No vengo al tempo de malos tiempos, si no a decirte gracias, gracias por sacarme del pozo, por haberme devuelto la fe en muchas cosas, por abrazarme sin hacerlo, por sonreírme sin juzgarme y por ayudarme cada día a sonreír lo que no pude en muchos años. Ojalá pudiese leerte en braille entre un par de paredes, que la oscuridad sea la única que nos acompañe, que Neruda sienta le envidia de no haberte conocido y jamás poder escribir sobre ti.

En este momento movería las constelaciones para formar tu nombre, haría tronar el cielo para llamarte, le susurraría al viento que me traiga tu perfume, aunque sea para dormir en paz, aunque sea solo una noche más.

Perdón, gracias y perdón, eres un renglón de mi vida, con faltas de ortografía y todo desviado, pero hoy eres el renglón más hermoso que puedo escribir. Me faltarían horas del día para devolverte lo que me generas en un minuto de estar junto a mi, me faltarían vidas para devolverte el favor que me has hecho, de sacarme de ese agujero con tan solo sonreír.

No hay final feliz, porque tampoco tuvo su inicio, aunque ya soy feliz y no me interesa el final. Quiero escarbar entre tus locuras, intentar calmar las cicatrices, iniciar una página en blanco de algún libro que escribiré solo con tu nombre.

Me tendría que dormir, pero ya mentí y aquí estaré, preparando otro café, escribiendo galaxias esperando que aparezcas entre mis delirios para poder dormir con la sonrisa de un niño.





Está fue la canción que me acompañó al escribir esto. Espero que la disfruten tanto como yo lo hago.

www.youtube.com/watch?v=qrxeOVPQpng
03 de mayo de 2018

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