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De la Nada al Todo, Del Todo a la Nada

Entrometemos miedos para no sentir el temblor, festejos de salón en horas de dormir, pleno lunes y sin café para arrancar un motor. Sangre helada, cuando la esperanza se pierde, siendo ya lo último que perder ¿Qué nos queda? A mi, nada, más que un recuerdo y algunos papeles donde todavía está tu perfume. Entero y roto, feliz e inconsciente, así me siento, porque cuando todos me dijeron que te suelte, que las lágrimas no tendrían que tener un nombre y apellido, yo te defendí, allí, aquí, en un papel, en una charla, en una noche mirando el techo, en la almohada que escupía represalias y en los cafés que tomé mirando las noches, en vela, esperando tus buenas noches que jamás fueron para mi.

Mi miedo es no poder quitarme lo que siento y convivir con una foto juntos que nunca existió. Será por eso que ni siquiera intento animarme a seguir, por miedo a no tenerte ni en mis sueños más locos, a no volver a decir tu nombre, a no escucharte, a no verte reír. Miedos, uno tras otro, crujidos de hojas secas se escuchan si me dicen - Ya no pienses, no le gustas, sigue tu vida -, es fácil, lo difícil es que quiera seguir con mi vida como era antes de conocerte. Yo preferí rendirme ante una sonrisa que sentir la duda de jamás haberlo intentado; duele gente, me duele el pecho cada vez que respiro y a veces quisiera calmar mi cabeza pero no me arrepiento un solo segundo, porque no serás el mejor partido pero me ganaste por goleada y nadie te quita lo bailado.

Aún digo mentiras para salvar tu sonrisa, al menos cuando estás conmigo. Me dijeron - Por más que sigas intentando, jamás sucederá, no por escribirle y tratarla bien ganarás que se fije en ti como algo más, no eres su tipo y fin, no puedes obligar a que te quiera, mejor es dar un paso al costado y que alguien más la haga sonreír desde el corazón - sonreí, lloré y abracé, tuvo razón y dolió, nadie quiere las verdades porque son las únicas que sacan los verdaderos sentimientos del pecho. No hay congoja más lastimosa que la impotencia de no poder cambiar tu mano de cartas, jugaste, perdiste, toca apagar el cigarrillo y escribir, lo que vendría a ser un fin para mi no historia de amor.

De posibles nos armamos, quizás a algunos le resulte más fácil enamorarse, sentir algo por alguien más y dejar todo a la vera de un río sin caudal. A mi me costó tres años volver a creer en alguien, volver a sentirme así, por que tuve miedo, pero cuando ya te abres de corazón y no te quedan palabras para decir, versos que escribir, cosas por hacer, cuando ya no tienes más nada, solo toca llorar y romper paredes. Es una realidad sin metáforas, porque damos todo y no siempre será la persona correcta, no siempre será correspondida, o compartirá lo mismo que sientes.

Mis textos vienen cargados de ti, pasando por el infinito incauto posado en un lunar, obviando tu nombre para hacerlo más sutil. Sabrá dios si me lees, si puedo atravesar tu corazón aunque sea un poco, porque puedo tocar mil pieles en noches de sexo, pero tu alma es mi sueño de cada noche, aunque desee rozarte entre sabanas y colchones, prefiero un abrazo tan fuerte que pueda reconstruir las ruinas de una ciudad.

Llegué muy temprano a expresarte lo que sentía, o quizás fue demasiado tarde. Nos conocemos como dos perfectos desconocidos, quisiera encontrar el lucero que me trajo hasta a ti, preguntarle el porqué de esto y por qué tu. Terminé mi café, frío, como siempre, y ahora solo queda el éxodo de mi corazón, una vez más, como hace años sucedió, regresará cuando sea el momento, o tal vez...



- No puedo ofrecerte nada
- No te preocupes, cuando te conocí supe lo que es tener todo con simplemente nada.
10 de junio de 2018

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1 Comentarios

  • Regina

    El amor y el desamor hacen correr ríos de tinta humanos, Saludos cordiales.

    12/06/18 01:06

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