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Dejar

Me levanté de la cama, no pude conciliar el sueño. Escuchaba el grito desesperado al tono de un - ¡Escribe! - ¿Pero qué? ¿qué puedo escribir a estas alturas? Ya me mostré, ya salté al vació aquella vez, ya fumé más de la cuenta y mi café se enfrió, una vez más. Bicho raro, si, eso es lo que siento cada vez que hablo con la gente, la diferencia es abismal, aunque me digan - Todo está bien - sé que no es así, simplemente lo sé.

No sirve la experiencia acaparada por los años si no puedes aprender de ella, cuando la gente que confiabas te traiciona, cuando personas que creías irreemplazables se convierten en mero humo de tu cigarrillo que fumas a solas, cuando lagrimas son las acompañantes de un vals monótono empiezas a tener intranquilidades, intentan mentirme cuando ya lo sé, es mi experiencia, es mi cicatriz, soy lo que me hicieron, a veces doy gracias, a veces fumo en mi nombre.

Tengo las ojeras de cien noches de desvelos, la risa cansada de tanto fingir, por eso ya no sonrío e intento generarlas. Pienso más en ti de lo que te podrías imaginar, miento más de la cuenta, mi lengua dice basta pero mi corazón no se calla. Que insensato, mal criado corazón ¿Ya no hemos sufrido lo suficiente? ¿cuál es el motivo de seguir intentándolo en silencio? ¿por qué seguimos escribiendo? La respuesta es simple, porque tu nombre aparece entre lineas siempre, aparece tu risa en cada falta de ortografía, aparece tu aroma en cada punto, aparecen tus ojos en cada verso y por qué evitar seguir, si es hermoso, porque aquí te tengo, aquí te recuerdo, aquí me desmiento e intento pasar desapercibido.
Nunca podré estar a tu lado, pero tu esencia me acompaña en cada parte de estos textos, en cada silaba que se marcan en los renglones y en las miles de estrellas que bajan a adornar este papel.

Ya lo he dicho, pero me encantaría ser alguien más. A veces dejar de ser el gracioso y ser el intelectual, dejar de ser el escritor y convertirme en modelo de revistas, dejar de ser yo y por un día ser lo que tu quisieras mirar.

Manejas el tiempo, cuando te ríes el tiempo se detiene, o al menos el mío. Ya se pasará, solo dame tiempo, ya te encontraré un defecto, ya harás algo que me enojé, ya se me pasará solo, pero cada segundo hasta ese día se vuelve eterno, cuanto más te intento dejar de pensar más te pienso, más siento tu risa en el sonido de las gotas de la lluvia, o tu perfume con el viento.

Sigo de pié, no seré lo mejor, tendré el alma de un señor de muchos años con el cuerpo de un joven, pero aquí estoy. Mentiría una vez más diciendo que haría ejercicio por mi salud, no, la verdad sería que intentaría todo, aún sabiendo el desenlace.

Soy denso, discúlpame, prometí no hablar más del tema, pero aquí ya no habla Ignacio, habla mi corazón, habla el escritor, habla el niño con el miedo a otro golpe, el niño con el miedo a mirarte partir. Tengo una canoa, una balsa como Litto Nebia y me iré a naufragar, tal vez sería lo mejor, no te olvidaré, pero si me olvidaré y así estaría salvando el mundo, un alma, un corazón, una sonrisa que no quiero verla dejar de brillar.
Cafefrioenpapel29 de abril de 2018

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1 Comentarios

  • Remi

    Siempre admiraré tu manera de sumergirme en tu mundo. Gracias por escribir.
    Un abrazo.

    01/05/18 10:05

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