El Panadero.

Publicado por Cafefrioenpapel el 06 de octubre de 2016.
Salía de la universidad, cansado, no había sido un buen día. Dormir poco, preocuparse demasiado, el café, los cigarrillos, el viaje, el estudio, el trabajo, creí que ese día no podía empeorar.
Me apresuré para llegar al subte, mientras fumaba iba calculando el tiempo para llegar y acostarme, pero todavía no había cenado y me moría de hambre. Que frustración vivir lejos de Capital Federal por dios, dejaría todo a la mierda y me dedicaría solamente a trabajar ¿Quién me puede asegurar que siendo editor de libros me voy a poder ganar la vida? Aparte recién empiezo y no se hasta que punto me va a dejar un dinero para vivir, hoy por hoy no se sabe.

Contaba los cigarrillos que me quedaban en el paquete y hasta el día siguiente todavía tenía. Todo pasa por la plata, el viaje, los apuntes, los cigarrillos y aunque muchos digan que dejar de fumar es fácil, es más fácil dejarle de poner azúcar al café o encontrar plata en un convento de monjas, créanme. Llegué a la estación de subte, todavía calculando el tiempo, pero el subte siguió de largo ¿A quién mierda habré cagado en mi otra vida para tener tanta mala leche un día que no me aguanto nada? En fin, fueron solo cinco minutos, aunque los cinco minutos más largos de mi vida.

Me puse los auriculares y dejé que la primera canción que sonaba, una japonesa, no aguantaba ni la música del mal humor que traía encima pero digamos que prefiero eso al bullicio que se genera en el subte o escuchar porqué el brayan cagó a la jenny, porqué este gobierno es una mierda, porqué el gobierno anterior era una mierda, porqué Tinelli es una mierda o que cagas a tu mujer con la hermana, que por cierto pésimo lo tuyo.

No solamente nunca me puse a contar las estaciones que recorro de Púan a Lima, sino que creí que me estaba yendo a Bariloche de lo eterno que se me hizo, parado para rematar con gente que te clava la mirada de una manera extraña como si fueses el único con tales facciones - Si, somos únicos y no hay nadie igual pero tampoco para que me claves una mirada como Quirrell a la escoba de Harry -
Después de combinar la línea A con la C llegué a Retiro, me quede en el anden fumando un cigarrillo un poco más tranquilo. Solo me quedaba una hora más de viaje - El comentario tiene un toque de sarcasmo muy apreciable - De a poco se empezó a llenar el tren así que apagué el cigarro a medio terminar y entré a buscar lugar.

Estaba casi en los últimos vagones sentado contra el vidrio. Pasamos la primera estación y empiezo a escuchar que gritan "Pan relleno calentito para la dama para el caballero", tenía hambre, me faltaba una hora de viaje y no dude en comprar un pan. Me saqué los auriculares, le pedí uno en especial pero no trajo, era un mal día para mi y por la forma que me habló el hombre también lo era para el, terminé llevando uno de jamón, tomate y queso.

Tenía tanto apetito que no me puse la música de nuevo y solo empecé a morder el pan relleno, estaba excelente. El panadero paso de largo y se volvió a mitad del vagón donde sube y bajan los pasajeros, se paró, tomo agua y sacó una carpeta con hojas.

No recuerdo las palabras exactas ni su nombre pero arrancó diciendo algo así

"Buenos días señores, mi nombre es **** soy panadero hace diez años y siete que vendo acá en el tren. Hace poco decidí cumplir uno de mis sueños que es cantar tango, espero no les moleste pero traigo aquí un par que compuse yo y otros conocidos, les pediría para el que quiere colaborar una ayuda para financiarme las clases de canto. Todos tenemos sueños pero si no los cumplimos ahora y nos reímos de la vida mañana podría llegar a ser muy tarde y posiblemente nos arrepintamos, así que sigan sus sueños y yo estoy acá intentándolo, sin más que decir quieren uno de mi autoría o conocido..."

Le pidieron uno suyo y se puso cantar, mi día jamás pudo haber sido mejor.

Todos tenemos sueños pero si no los cumplimos ahora y nos reímos de la vida mañana podría llegar a ser muy tarde y posiblemente nos arrepintamos, así que sigan sus sueños

Nos pasamos la vida quejándonos, que si está bien, si está mal, si voy a tener plata, si algún día voy a tener novia o novio, que nos olvidamos de las cosas simples. Pocos persiguen sus sueños y tienen el valor de chocarse contra todas las paredes que te pone la vida, se amedrentan y buscan las cosas fáciles.

Es un consejo cliché que te lo dan todos en los libros de auto ayuda pero después de ver como le cambió la voz y el humor al panadero cuando se puso a cantar, claramente me di cuenta que hay algo que hacemos mal y es no hacer lo que nos llena el alma.

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