Forzar la Cerradura

Creí que había perdido, que superé una etapa más del montón, eso creía mientras caía al vacío desde mi última vez aquí, supuse y me inventé trabas, porqués, motivos incoherentes de racionalismo, ese aquel "no sigas, no sirve, no vale nada, madura".

Creí haberme encontrado, pero aquí estoy, de nuevo perdido, una sensación que no se explica, pensar en que tu depresión sobrepasa el corazón y se vuelca hacia el papel para jamás volver de la misma forma, esa sensación creí que la había olvidado, que la magia ya no existía. Me estoy sacando las contracturas de malos sueños, de malos días, de malos genios, de malos pensares, trazando un equinoccio entre tinta y corazón, una medida que hace llorar cuando suena una guitarra con la melodía justa, desafinando en textos, tartamudeando el corazón, alineando sentimientos.

Todos tenemos secretos, candados, llaves perdidas esperando a que alguien las encuentre, que venga el o ella y diga "Disculpa ¿Tienes hora?" , "Perdón ¿Tienes fuego?", "¿Aquí pasa el auto bus? En mi caso no fue así, no hubo llaves, no hubo secretos, llego forzando una cerradura que la tenía escondida entre falsas risas y esperanzas mentirosas, no hay amor, no hay rose, no hay labios chocando entre la oscuridad recreando galaxias, hubo un puño y mi alma siendo atravesada por los que muchos pueden llamar luz o esperanza. Visto de esta manera suena ilógico, pero jamás entenderían la mente del que piensa en no pensar, intentando actuar por instinto y que a veces falla, siguiendo mal un camino y dejando todo por querer ser como el resto, por intentar hacerse un lugar en lo que se dice sociedad. Me abrí hacia lo conocido y dejé de desconocer para agruparme a la multitud, pero sin vino ni velas llegó ese brindis de locura, solo sus palabras, ella y mi felicidad abriéndose camino hacia el llanto que pude contener. - Aquí estoy - susurro mi corazón mientras mi cabeza aceleraba procesos algorítmicos para no pensar más nada, pero no hay cerebro que aguante cuando el sentimiento de atravesar barreras es incalculable, cuando sueños y emociones estallan como fuegos artificiales en el cielo, cuando tu niño interno te despierta y grita - ¡Es hora de empezar de nuevo! - No hay caminos malos cuando aprendemos a caminar, solo caminos equivocados cuando dejamos de sonreír.

Saqué mis fantasmas del papel, dejé que suene esa guitarra, afiné un piano con polvo de dudas, pesares y lo sacudí, de este mundo vengo, de esta tierra nací, de esta forma voy creciendo, escribir me convirtió en lo que soy, seguiré creando mundos, mis mundos, y sé que me volveré a perder, pero comprendí que no estoy solo, que jamás estoy solo, porque tengo esto, mis textos aferrándose a mi piel, recreando las utopías que me harán único donde quiera que esté.

19 / abril / 2018

Etiquetas:

Lo recomiendan

6 Comentarios

  • Regina

    No hay caminos malos cuando aprendemos a caminar, solo caminos equivocados cuando dejamos de sonreír.Me ha parecido de una sabiduría genuina.Saludos muy cordiales.

    19/04/18 06:04

  • Diegozami

    Me parece un excelente relato.
    Me gusto.

    Saludos gentiles.

    19/04/18 06:04

  • Oliviaferrer

    Te echaba de menos en esta página, aunque hace días que no leo y no sé has publicado otro antes. Aún así, me alegra poder leer

    21/04/18 09:04

  • Oliviaferrer

    Te otra vez. (Perdón, se envió solo)

    21/04/18 09:04

  • Cafefrioenpapel

    Muchas gracias, tuve una pequeña pelea interna conmigo pero siempre estaré aquí aunque me tarde más o menos, siempre habrá algo que contar o expresar, muchas gracias de nuevo.

    21/04/18 10:04

  • Remi

    Tu mundo interior se expresa en cada texto, tienes una maravillosa forma de narrar, hace que me interne en "tu mundo".
    Un placer volverte a leer.
    Un abrazo.

    22/04/18 10:04

Mas de Cafefrioenpapel