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Sueños En Ayer

Antes de irme a dormir recuerdo como eran las cosas de niño. Cuando iba de mis abuelos y corría el auto de mis padres para saludarlos, sonriendo, sabiendo que jamás podría alcanzarlo, aún así, me sacudía el alma ir y ver como se alejaban. Despertar temprano, mi madre llevándome el desayuno a la cama, "Ignacio hay que ir a la escuela". Mi padre lidiando con horarios insanos en una fábrica, pero siempre que volvía no había dolor, no había tristeza, solo una sonrisa y el abrazo mas sincero.

El caer y llorar, el "Te lo dije" de mi madre. Ver a mi padre tomando mates a la mañana, los primeros amigos que fueron esos chalecos salvavidas a lo tosca infancia en el colegio. Las primeras pruebas de vida, la partida de seres queridos, la llegada de una hermana, las fronteras que se rompían al cerrar los ojos después de ese beso de mamá.

Es normal que llore, pero sonrío, así me enseñó la vida, a esquivar las piedras, a correr más rápido, a dejar de correr y enfrentar el miedo. Tanto hay en miles de ventanas hacia el cielo, tanto prejuicio que se busca en el ojo ajeno.

Me crucé de vereda corriendo y la realidad me frenó en seco. Retomo paisajes en las fotos, para no olvidar quien fui, para recordar quien soy, para saber que quiero ser. Tantas caras, tantos adioses, tantos buenos días, tantos nos veremos, tantos, tantos miles de millones de te quieros que fueron escritos entre los papeles que tengo escondidos en un cajón.

Alcé la voz en un cuaderno, enfermo del olvido. Taché al destino y al lado escribí "Yo lo elijo". Lo que daría por correr a mis sueños como de pequeño, con la sonrisa, aspirando poder alcanzarlo. Hoy solo los veo como se van, mientras los saludo entre el humo de un cigarrillo.

Cambié la casa de mis abuelos por quedarme en casa escribiendo, cambié el correr por mirar desde la puerta, cambié el despertarme temprano por el no saber a que hora me despierto, ya no desayuno, ya no hay escuela, ya no hay llantos de caídas, si no pesares al seguir siempre de pie. Ya no recuerdo lo que son los amaneceres, me desvelo escribiendo, me desvelo soñando, me desvelo por no poder seguir caminando sin mirar siempre hacia atrás.

Antes eran alfajores, chocolates, caramelos. Ahora son cigarrillos, son cafés, son besos con sabor a miel que nunca debieron suceder. Vivo sin saber, sigo sin saber si es que vivo al menos. En estos momentos, mis padres siempre saciaban mis preguntas, mis porqués. Ahora solo son preguntas que solo yo puedo responder para después volverme a preguntar.

Se que me reiré de esto en unos años, que volveré a mirar hacia atrás y diré, "Que tonto con preguntas de bolsillo fui, al menos algo se que algo aprendí"

Pero mientras los años pasan, seguiré caminando dándole la espalda al sol, yendo para delante, hacia atrás, caminando en futuro, viviendo en presente, mientras miro en pasado.



Los sueños solo serán siempre sueños, al menos que te despiertes a cumplirlos.
CafefrioenpapelPublicado el 12 de julio de 2015
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