Tinta En Agua

Publicado por Cafefrioenpapel el 19 de febrero de 2017.
En un intento constante de intentar, intento no amargarme cuando me miro al espejo. Nadie puede saber que sientes hasta que lo gritas, y aún así tampoco sabrán lo que sientes. Que irónico, millones de años de evolución para que nadie te abrace al momento justo, ese en el que estas a punto del colapso, pensando que tu vida no estaría yendo por el camino que creyeron que tenías que recorrer y tampoco por el que tu creías.

Cigarro tras cigarro, café tras café, me siento afuera de mi casa por las noches y tengo ojos de vidrio cuando miro la luna. Cuantas poesías le habrán dedicado, cuantas canciones, cuantos secretos y promesas tendrá en su regazo, alcanzo a mirar a una persona caminar, y lo único que siento es que mi vida perdió su vida.

Aires en Buenos Aires que me hacen respirar un poco de calma, pero el sol cae y me falta esa paz. Será que salgo poco de mi casa, que ya no me afeito, que estoy perdiendo vitalidad y ganando varios kilos, que los pocos años que tengo se sienten mucho más pesados, será que ya no escribo para que me lean sino para leerme de nuevo, una y otra vez.

Hace tiempo que no suelto las palabras que se amarran a mi piel, hace tiempo que no se lo que es un beso, lo que es tener sexo, lo que es reírme a carcajadas de un chiste malo, me miro al espejo y sonrío, al menos ninguna sombra me agarra desprevenido o desahuciado.

¿Qué clase de mal habré hecho? Hace tiempo me fijo en alguien, miro sus fotos, pero aún así, lo imposible me golpea la cara, me dice: Te separan países y raíces, te separa tu aspecto y tu locura, que dolor saber que tiene razón. Soñar no cuesta nada, así dice la canción, es mi redención a seguir en un bucle de sueños, arrancaría las hojas de los libros para formar una sonrisa tuya y decir esta es mía, una verdadera sonrisa de papel y tinta, y no de pixeles y fantasía.

Jamás te hablé, no sé tú nombre, pero sé tus ojos, sé tú boca, sé tú sonrisa, me gustaría saber que te gusta, que te excita.

Quiero jugar a las canicas con mi niño del pasado, decirle, tranquilo que todo lo que sientes alguien ya lo ha pasado, y sonreír.

El no saber nada de ti hace que piense más en ti, es una locura, no hay remedio ni psicólogo que me ayude. Pero estaré aquí, tirando mensajes al mar en botellas de cristal roto, alguien leerá o al menos rescatará el mensaje.

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