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Vibrando un Te Quiero

Retomé la palabra luego de haberme perdido entre tanta sonrisas tristes. Se me había olvidado lo que era sentirse libre con solo una mirada, con el lenguaje de señas discretas, con esas risas fugitivas que desencadenaban una metástasis a corazones fríos.

¿Quién eres? Me haces temblar el corazón sin siquiera tocarme, te imagino cada noche con mil nombres porque aún no tengo la valentía de preguntar el tuyo. Un alma tan cobarde con la audacia de sentir tanto con solo una sonrisa. Seré aquel estúpido que se arrepentirá el día que no vuelva a verte, anhelando entre sollozos pensamiento mi euforia que se pierde a medida que pasan los años.

¿Qué tienes entre tus ojos? Eres descendiente del mago Merlín, haces que un corazón negro tenga tintes de magia blanca. ¿Serás tu? ¿Serás las preguntas que nunca pude responder? O quizás jamás tendrían que responderse, por miedo o para que no se pierda esa brutal magia.

No me dejes, aunque jamás nos tuvimos. ¿Qué digo? En otra vida pudimos haber sido el todo y hoy la nada. Dos extraños, dos locos, dos conocidos que tuvieron que haberse desconocido para poder conocer una locura entre alguna oscuridad de las paredes, entre sabanas, entre besos, entre risas y abrazos que ponen fin al infinito cuando sus pieles se rozan.

Perdona si me excito, pero tu sonrisa me hace vibrar al corazón sacudiendo el polvo de promesas incumplidas. No hay amor más puro que el que jamás se dijo, el que jamás paso, porque no conoció el suicidio de una realidad, dejando al misterio vagando con la imaginación de miles insomnios en las almohadas.

No existe una explicación lógica entre tú y lo que me provocas. Me siento un niño tratando de llamar la atención de una niña que van juntos al jardín de infantes. Es un instante, un segundo, un momento que me alegra lo que puede quedar del día, que me hace sonreír a solas, que desvela noches mientras sueño despierto.

El tiempo no espera a nadie, incluso la vida tiene fecha de vencimiento, pero dejo que pase sin tirarme al vacío, sin jugar las cartas, esperando encontrar una moneda de la suerte para salir y tropezar contigo.

No hay nada más sincero que una lagrima brotando del corazón, yo pienso que no existe mayor acto de sinceridad que un corazón vibrando un te quiero en silencio.
CafefrioenpapelPublicado el 15 de octubre de 2015
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