Yugen

Rompe estándares, traga penas, limpia miedos, quita dudas, el humo del cigarro es el amigo más fiel que te consigues, nunca falla, siempre está, aunque haga daño, jamás te dejará ni en tus ratos más amargos.

Enfermé, la fiebre me nublo y no podía escribir. Deliré de mil maneras en mi cama, te imaginé acostada junto a mi, cuidándome, abrazándome y aún sabiendo que todo era mentira, yo sonreía y lloraba al mismo tiempo. Ya no me conozco ni yo, me pesan las escamas de nadar contra la corriente, me duelen los huesos de cargar con mil cien atardeceres. Tengo mis sueños y para serte sincero solamente estás en uno, pero podría ser el más importante.

"Otra vez te enamoras, como siempre" así me han dicho el ayer. Ya he aprendido lo que es el amor, aunque no lo esté me río y dejo que todo fluya, no soy quien para explicar mis cicatrices y purgar mis pensamientos.

Escribo fácil para que nadie me entienda, metáforas que rozan la incoherencia literaria y la lógica, ojalá fuese tan bueno, no aprendí jamás la costumbre de leer, soy un escritor sin lectura, solo expongo lo que siento, lo que pienso, invento mis universos en base al poco conocimiento del idioma que me proveyeron los años. Cualquiera puede escribir, mejor dicho, cualquiera podría ser escritor si dejase de escribir con la cabeza, si dejase de pensar en lo que la gente quiere leer. Nadie quiere leer algo repetido pero nadie quiere leer lo que piensas, porque es fácil, lo difícil es dejar de sentir vergüenza a lo que puedan llegar a decir de lo que sientes, dejar de tener miedo a llorar mientras escribes, dejar de sentir por un instante y dejarlo en el papel.

Así me convertí en un intento de escritor, conociendo a una persona que me empujó por un acantilado, que dijo que jamás sería alguien, y tuvo razón, no soy alguien, seré un intento defectuoso de mi mismo, pero al menos ya no intento descifrar lo que quiere decir mi sombra. Algún día todo acabará y cuando todo eso pasé aquí estaré, contándote al oído las infinitas anécdotas que el mundo dejó.

Quien entiende lo que siento, lo compadezco, mejor sería que no lo hicieses y fueses la persona más feliz, como lo es ella, que aún teniendo sus infiernos en carne viva, vive cada segundo con adrenalina, sin miedos, con lagrimas que se convierten en cristales y florecen en una nueva sonrisa. Te admiro, realmente lo hago.

De todos los males que habré hecho en mi vida pasada, algo bueno tuvo que resultar de todo eso, te conocí, aunque a veces me arrepienta por las noches, aunque a veces tenga celos del viento que me susurra que es el único que puede tocarte, eres una de las mejores personas que he conocido, tu perfume que me tranquiliza, tu risa que escucho hasta cuando no suena, tus ojos que al pestañear detienen lo relativo del tiempo.

Pensar que a estas alturas tendría que haberme olvidado de todo y que mi vida siga como lo era antes, pero te conocí y ya nada es como antes, te olvidarás de mi en un tiempo, yo me olvidaré de ti aunque tarde un poco más, y se que aunque nuestros nombres queden con la frase de "Yo conocí a una persona que..." sé bien que las huellas no se borran, porque no se puede borrar lo que una vez nos tocó el alma.






Yugen
"Literalmente quiere decir profundo o misterioso, y se refiere a un conocimiento del universo que evoca sentimientos emocionales que son inexplicablemente profundos, y que es demasiado misterioso para las palabras. Como por ejemplo la triste belleza de sufrimiento humano." (Palabra de origen japonés)

02 / mayo / 2018

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1 Comentarios

  • Regina

    Inefable tu texto, que tiene un punto de amor eterno, y una lógica que aplasta la tristeza, saludos cordiales.

    02/05/18 09:05

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