Despedida

Qué serán al final del día los antojos no concedidos y los besos no dados en las vanas despedidas? Vanas por dejar más bien una propuesta y saludo feroz y valiente que no se acaba con un adiós y mucho menos con un beso en la mejilla. Podemos suponer que esas almas de las cuales se espera una despedida por cuestiones de orden, fidelidad, tal vez para evitar dolores innecesarios, olvidarán el asunto en cuanto cierren la puerta de su auto o casa, cierren sus corazones; sin embargo, podemos suponer mal, claro está, errar sobre suposiciones ajenas debería ser considerado chusmerío. más no es otra cosa.
Se separan, si tan solo supieran. Se piensan con ferviente deseo y cariño, se dicen a si mismos que de esa manera es mejor, que ya es tiempo de dejarse de joder y tomarse en serio el asunto. Apuesto que si la mitad de los humanos que se enamoran pudieran elegir si hacerlo, cuándo hacerlo, y con quién, no habría guerras, no habría enfermedades, no habría contaminación, incluso no existirían los odiosos caniches toy, detestables para algunos, amados por las viejas de setenta años.
Amar, qué palabra tan llena de sentir pero tan poco racional. Te movés en una constante inercia propulsada por algo que viene desde otro lugar.
Y me mirás como si no me conocieras, como si al principio no hubieras creído que el cambio era tan evidente, tan a flor de piel, tan invierno primavera. Yo contesto, mis ojos buscan en tu mueca algún rastro cómplice del que eras, tan lejano, tan lejano. Llega finalmente el momento donde nos descolgamos la capa, el cinturón, el corpiño y nos animamos a vernos como realmente somos, ahora, cambiados, aceptando la evolución que tuvimos que sobrellevar para no morir por la selección natural que produce el amor sobre todos nosotros, a ver quien sobrevivía en todo esto y te apuesto que yo por seguro no lo hice.
Pero cuando sale el sol y me arrepiento de haber abierto las cortinas, la luz o los sueños o tu presencia inesperada me despierta, te veo, te miro, te analizo. Me pregunto quién sos, quién soy, cómo llegamos a ser esto que no eramos por miedo a ser pero que nos vimos forzados a convertirnos en y cedimos, y fuimos, y somos ahora algo, alguien, no importa qué, lo que importa es la consciencia de que sobrevivimos, de que conseguimos llegar a ser.

03 / noviembre / 2017

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