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De Besos Robados y Otras Ocurrencias..


Formamos parte de un escenario más que una vida, en la cual somos presas de complejos, ironías, vicios, miedos, mentiras, amores desamores, decepciones, banalidades, consumismo, ingenuidades, atrevimientos, aventuras, retos, y demás situaciones particulares y comunitarias, en las que arriesgamos o soltamos las amarras para enfrentarnos a nuestro entorno, para permitirnos rodar a nuestro antojo, dejarnos ser, llegar a ser y formar al ser.

Pero dentro de esa maraña de adversidades, desventajas, ventajas, aventuras, desventuras, y demás demases, quiero entender que el todo plan de todo ser está inmerso en el arte de vivir y dejarse vivir, pero, sin duda hay seres con ambición, valentía, racionalidad o irracionalidad, fantasiosos o quien sabe en que adjetivo adecuarlos, lo que sí, es que arriesgan su integridad, la de segundas y terceras personas, por el simple hecho de actuar por instinto, deseo o necesidad.

Estos individuos, deberían ser el ejemplo motivacional de las generaciones, deberían escribirse libros narrando la hazaña y todo lo que involucra su enfrentamiento contra un campo incierto y desconocido.

Les hablo de aquell@s que arriesgan y demuestran su súper poder, y después de montar a su espalda la capa de superhéroe corren y se posan frente a esa persona para realizar el desafío más heroico, ROBAR UN BESO.

Un bello acto que envuelve muchísimos factores, desde los más desagradables hasta los más fantasiosos e inesperados, se podrían enlistar infinidad, pero no existe un factor común entre ellos, hay quien se arriesga, besa y termina siendo demandado por ultraje, el que es acusado de violación a las buenas costumbres, el que es objeto de bofetadas, golpes y demás agresiones físicas, el que recibe agresiones verbales y psicológicas, el que recibe reprimendas de terceros que se involucran directa e indirectamente con los personajes en cuestión, están los que arruinan años de amistad, arruinan relaciones, estereotipan personalidades, entre otros escenarios desagradables, bueno, según el cristal con que se mire.

Aunque hay que reconocer, que hay quienes simplemente reciben una mueca de gusto o disgusto, quienes consiguen el asombro y perplejidad del momento de la persona en cuestión, aquellos que logran sonrojar, o los que obtienen alguna risa nerviosa, los que logran obtener un cruce y juego de miradas, los que son vitoreados por una multitud cómplice y ávida de expresiones de amor, y hay los más suertudos que obtienen un valioso premio, que logran que ese beso robado se transforme en el más preciado beso correspondido, compartido, unificado, esperado y en ocasiones casi solicitado.

Tanto hay inmerso en ese acto, tanto temor y nerviosismo implica robarle un beso a Él o Ella, hay tanto en juego, que se nos es difícil atrevernos a romper las reglas, a brincarnos la barda del que dirán, dicen que el mundo está lleno de valientes, actuemos como tal, robemos ese beso, arriesguemos hasta donde nuestra inocencia lo permita.

Y pensar que somos instrumento fiel de las paradojas del tiempo, de la vida.

Es tiempo de besar más, de atrevernos más, al mundo le hacen falta más valientes, más superhéroes, más bellos e inocentes actos de amor..

P.D. También, alguna vez robé un beso y el robado fuí yo.

Vía César Cruz
@totti58
Cesare30 de junio de 2016

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