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Y SÍ Nos Casamos... ¿quÉ?


Una pregunta quizás no tan pronunciada, pero inmerso dentro de una mezcla de fantasía, esperanza y sin razón.

Parte de una necesidad o necedad por un status, un reflejo ante una sociedad crítica y estereotipada en los preceptos culturales y tradicionales, pero, ¿En verdad hay compromiso para tal echo?

Quien en verdad se compromete a tanto o tan poco, suele ser un valiente, dispuesto a arriesgar tiempo, espacio, añoranzas, deseos, anhelos, sueños, etc. Llevando al ritmo y compás de un equipo el bello arte de la decisión y selección.

Cásate conmigo, -pronunció Él, a mitad de una cena, a la luz de una Luna llena (el escenario perfecto)

Ella sonrió, abrazó y lo aprisionó tan fuerte, para susurrarle, que NO, que Ella es felíz como brisa de abril, que pretende aún aprender a vivir, qué aún le faltan piedras por tropezar, qué Él forma parte de su verano disfrutado por ahí, pero que no puede otorgarle el Sí.

Él cayó fulminado por la desesperanza y la melancolía, y con los ojos a punto de llover, expresó un: tu felicidad es primero, y acepto está devastadora respuesta y ese rechazo espiritual.

Él, era valiente, qué simplemente se quedó muriendo por dentro, continuó con la cena y sugirió trufas de chocolate para el postre. Todo transcurrió normal, excepto que Él esquivaba la mirada de Ella, una mirada perdida y desvanecida por un ambiente de ternura y desolación.

Transcurrió la cena y en el preámbulo de un pórtico brillante e iluminado con luces de neón, Ella le besó, y expresó: Y sí nos casamos ¿qué?

Él, aturdido, entumecido y algo pretencioso, expresó: ¡Te Amo!

Ella, se limitó a decir: no basta para mí, necesito más, necesito saber que contigo podré vivir.

Él, sonriente y con un nuevo brillo en los ojos le dijo:

- Si te casas conmigo, dedicaré toda mi vida para hacerte feliz, iremos de viaje a donde tu quieras, cada que lo desees y se pueda, tendrás la casa que siempre has deseado, prometo que podrás comprar todos los lujos de los que gustes disponer, cada aniversario será como una Luna nueva, ambientada por un montón de estrellas, únicas y a tu servicio. Estaría dispuesto a enamorarte cada día, a complacerte todavía, a pesar de las puestas de sol.

Ella, le tomó de las manos, y dijo, NO, no quiero lujos, solo deseo sentirme enamorada, libre, sin estereotipos ambiguos, quiero un amor duradero, no un compañero de aventuras.

Ella, le dejó un beso en su mejilla y caminó hacía el pórtico, perdiéndose entre un verde y amplio jardín, Él, trató de mantenerse ecuánime y sereno, meditó sobre la velada alrededor de una laguna, sentado en la banca de algún parque, trato de comprenderla y sobre todo, comprenderse.

Ella, no quiso casarse con Él; Él, no quería a nadie más, entendió que esa historia no estaba destinada a una unión social, eran sedientes y arduos amantes de la libertad, de un amor sin complejos y compromisos, que la espontaneidad era lo que los mantenía juntos, y al momento de anexar un procedimiento, unas firmas y un papel, todo terminó.

Los dos fueron felices a su manera, la vida siempre pone a su cada cual, con su tal por cual..

Vía César Cruz
@totti58
Cesare18 de julio de 2016

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