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Crónicas Veraniegas (xvi)

Primero fue Díez en dos mil diez
quien sufrió eso que se llama escrache,
no sé aún, si escrita con o sin hache.
Parece que es un jarabe de nuez,

de esos que a veces se toma algún juez
cuando piensa que en su vida hay un bache
y por nada desea que se le tache
de falta de cintura y adustez.

Legal sin coacción ni amenaza,
si no que se lo digan a Soraya.
Y aunque parece que ir de caza

entre rufianes iba con la saya
hoy es atormentar a toda la raza
de galápagos que vive en la playa.
Clopezn25 de agosto de 2020

1 Recomendaciones

2 Comentarios

  • Totesanz

    Escrache malo el que lo introdujo y malo el que lo secunda. Todos los partidos deberían pedir perdón públicamente por haberse servido de los escraches y reconocer que no son mecanismos ni democráticos ni válidos. Pero eso en la democracia española de la señorita pepis es pedir demasiado, en vez de esto se amenazan los unos a los otros esto solo va a servir para caldear un poco mas las tensiones como si no tuvieramos poco con la crisis que se avecina.

    Y encima no son delito si no hay amenazas, asi que te puedo insultar y acordarme de tus muertos impunemente. Si al final van a tener razón cuando dicen que hay que normalizar el insulto, ya está normalizado. Señores esto es una prueba más de que nuestro ordenamiento juridico favorece al delincuente, lo que antes eran insultos leves que se penaban como falta de injurias ya se destipificaron del código penal hace unos años

    28/08/20 09:08

  • Patroclo

    Clopezn,

    afilada y oportuna, como en el resto de tus crónicas.

    Totesanz,
    de acuerdo en que violencia genera violencia y que el hostigamiento no puede ser, en ningún caso, vía de interpelación válida, por lo que el escrache debería ser condenado moral y penalmente.

    Pero ben paralelo deberían habilitarse mecanismos eficientes para garantizar ese diálogo civil, algo inherente a la democracia, aunque se nos olvide.

    A este tipo de concentraciones acude mucho fanático de cualquier tinte político, pero también personas desesperadas a quienes las vías oficiales no han generado solución o respuesta.

    Pongámonos por un segundo en la piel de una ciudadana que explicaba a la prensa cómo había perdido su trabajo con motivo de la pandemia y sin cobrar ERTE, ni subsidio por desempleo ni ingreso mínimo vital. Y que la Administración había tardado meses en responderle que no podía ayudarla.

    Al margen de los recursos individuales de los que cada uno disponga para reconducir una situación de este calibre, creo que es fácil prever la frustración y la desesperación más absolutas.

    ¿Qué alternativas medianamente eficaces de comunicación directa entre ciudadano y representante tienen aquellos que atraviesan situaciones límite?

    Vistamos el santo, al menos.

    Un saludo.

    31/08/20 02:08

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