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Frente a la Barbarie.2.

- Pero, ¡qué demonios está pasando!- en medio de un atasco monumental para acceder a la avenida que le conducía a su lugar de trabajo en el centro de emergencias.
- Desde luego hoy todo lo que puede salir mal,...
Dos camiones de bomberos precedidos de un coche de la policía local conseguía abrirse paso por el carril izquierdo con las sirenas, de ambos cuerpos, ensordeciendo a los conductores a su paso. Habían sido como enormes fantasmas surgidos de la nada en la niebla. Resignada, un poco más adelante ya permitía que su mente, cual piloto automático, vagara a voluntad hasta que de repente empezó a percibir una inmensa columna de polvo y humo en la lejanía, que se encontraba como suspendida, difuminada sobre un fondo húmedo blanquecino.

- Pero ¡qué narices...! Y yo sin móvil, esta tartana de coche de la prehistoria que no le funciona ni la radio,... ¡Ay mi chiquitina que no le vuelva a doler el oído por favor, con la noche tan mala que ha pasado...!- se volvía acordar de su hija pequeña que a pesar de la otitis que tenía, aprovechando que le había bajado la fiebre y se encontraba sin dolor, no le había quedado más remedio que dejarla en la guardería hasta que fuese a recogerla su padre al mediodía.

Con más de media hora de retraso sobre un día normal llegó al aparcamiento de aquella nueva mole acristalada, donde esa mañana todo el mundo iba corriendo de un lado para otro de forma anárquica como un pollo sin cabeza, visiblemente afectados tanto en el tono como en los ademanes de las conversaciones, con gesticulaciones exageradas. No entendía nada , pero sabía que algo grave había ocurrido.

Lourdes, su compañera le saco de su ignorancia,
- ¿Qué ha pasado Inés, que no contestabas a mis llamadas, ni a los whatsapps...Hace cosa de cuarenta y cinco minutos ha habido una explosión en el centro. Se cuenta que hay muchos heridos. Nos han movilizado a todos,...
- Es una larga historia...- alargando la mano para coger el busca del turno-. Después te lo cuento con calma, voy a cambiarme. Y ahora me pones al día.

Sin dar a opción a responder se perdió por el pasillo del sótano en dirección a los vestuarios. También allí estaba el palique animado.
- ¿Sabes? Dicen que la explosión ha sido en la obra de los jardines...
- No puede ser...pero si al final el edificio entero se construía de nuevo...- le respondía su interlocutora....

Acababa de cerrase el chaleco y de repente un tremendo sudor le recorrió el cuerpo desde la nuca a las piernas empapándole toda la espalda, empezando a faltarle el aire y sintiendo una punzada intensa que se convirtió en un peso sordo sobre el centro del pecho. Se quedó sentada en el banco enfrente de la taquilla, apoyada con fuerza sobre las manos a la vez que inspiraba lenta y profundamente y se decía,...

- Está bien, no te tienes que preocupar porque seguro que está bien...

- ¿Te podemos ayudar?-. Las dos compañeras que charlaban, se percataron de que Inés de repente había palidecido y se había quedado inmóvil con los ojos cerrados y la cabeza hacia adelante, por lo que se acercaron.
- No os preocupéis,  me ha venido hoy y no he tenido tiempo de desayunar. Sólo estoy un poco floja. Me tomo algo y como nueva, gracias...
- ¿Te traemos algo entonces? No nos cuesta nada.
- No de verdad. Está Lourdes fuera esperándome y me subo con ella a cafetería.

Habiendo recuperado la compostura y mejorado su aspecto, desistieron en su ofrecimiento y se fueron más convencidas.

Inés con el corazón a ciencerró la taquilla y como un rayo se fue a por su amiga que la esperaba en el vestíbulo central enfrente de los ascensores.

- Pensaba que estabas decidiendo si volverte a ir - con sonrisa medio socarrona.
- Cuéntame, cuéntame que ha pasado- con un rostro en el que mostraba impaciencia y cierta desesperación.
- Bueno... - un poco perpleja por esta repentina premura-. Nos... nos han avisado que ha habido una explosión en el centro. Cuando nos lo han comunicado todavía no tenían claro exactamente el lugar preciso ni lo que había ocurrido. Entre la niebla y la gran nube en suspensión que se ha creado era todo un caos...
- Me estás mintiendo... - entre sollozos-. Acabo de oír que ha sido en los jardínes...
Entonces su amiga entendió lo que estaba ocurriendo...

- No te preocupes, verás como ahora hablas con él y te quedas tan tranquila. ¡Toma, llámale!- alargándole su móvil.

Con manos temblorosas marcó el número de teléfono y oyó el tono de llamada. Con mezcla de expectación y miedo esperó,...esperó.

- Ves, no contesta....- rompiendo a llorar

Cogiéndola por los hombros se la llevó al interior del ascensor que se acababa de abrir, pulso la quinta planta y se apoyaron en la pared del fondo.

- Seguro que hay mucho jaelo y estará ayudando a la gente...- sin saber ya que decir.

Inés subió muda y tras salir del ascensor con la cabeza gacha, enfiló el pasillo para llegar al despacho del médico regulador, de servicio. Nada más entrar en la planta a la derecha estaba la sala de crisis en el que había reunido un grupo de personas entre lasque reconoció a Alfredo. Solo había sido una décima de segundo, la que sus ojos se posaron en la pantalla, pero fue como si le clavaran una puñalada y después le escupieran en la cara...Allí en medio de la imagen estaba la inconfundible sudadera color naranja de José, butanito como el solía decir. Las piernas perdieron el tono muscular y simplemente se deslizaron hacia el suelo. Mientras, dos lágrimas pausadas y asesinas, discurrían a cada lado de la nariz hasta empapar sus labios, ahogando su alma y atravesándole el corazón haciéndola caer al suelo. Lourdes que iba dos pasos delante de ella, al oir el desplome y girarse hacia a trás quedó mirando la misma imagen y sólo pudo decir:

- Mierda...
29 de agosto de 2018

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2 Comentarios

  • Beatrix

    Me gusto tu texto. Un saludo cordial.

    30/08/18 10:08

  • Clopezn

    Me alegra que te haya gustado. Muchas gracias. Un saludo cordial.

    30/08/18 11:08

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