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Objetivo Comun

Dos palabras que disipan los problemas, abren cauces de diálogo y facilitan las soluciones, porque éstas en definitiva van a satisfacer en mayor o menor medida las aspiraciones o deseos de todos los actores. Dos palabras que llevan inherentes la moderación. Medida que evita sacar los pies del tiesto en pos de que los acuerdos cristalicen y se lleven a cabo. Dos palabras imprescindibles para que un grupo humano reme en la misma dirección por más que las calamidades y los contratiempos se empeñen en poner palos en las ruedas.
Pero estas calamidades pueden cohesionar al grupo para salvar la dificuLtad con el menor coste posible o ser la mecha que sirva para dinamitar todos los puentes de la mesura y el trabajo cooperativo en pos de objetivos personales.

Llevamos una larga temporada en España beatificando la transición postfranquista, por un lado y propugnando una segunda transición por otro. Dicen que la historia se repite una y otra vez y se cometen los mismos errores, sin aprender de ellos, y es que a pesar de haber transitado más que 40, yo diría más bien 30 años,sobre una paz y prosperidad inaudita y sorprendente a ojos del mundo, nuestro caracter dual, bipolar, de extremos, aderezado con comunidades empeñadas en vivir de forma independiente, están llevando los dilemas, el diálogo y las soluciones a un escenario incapaz de articular herramientas para ponerse de acuerdo.
Los vellos de punta, los alaridos, el recelo del vecino... son sensaciones que se han ido disipando con el transcurrir de los años hasta desaparecer en una sociedad joven que lo minimiza como historia pasada a medida que la democracia ha tomado fuerza y se ha consolidado.

Esa tranquilidad de no pasar por el garrote, de no morir por estar en el lugar equivocado, de tener un estado de derecho con unas garantías jurídicas, una presunción de inocencia y una perversión progresiva de la ley protegiendo conductas cuando menos reprobables, ha permitido la expresión progresiva de la naturaleza humana en general y política en particular, dejando ver las miserias de las grandes fuerzas politicas que una vez dejaron de tener sed, decidieron disfrutar de banquetes, actuando en connivencia, con pactos de no agresión y vendas en los ojos ante actitudes y desarrollos de programas de segregación locales entre iguales por no comulgar con una misma visión cultural.

Esto propició el hartazgo de una sociedad nacida a finales del milenio que veía en el reparto de la tarta - con una grave crisis de por medio y un empobrecimiento sin salidas con aumento de la brecha entre ricos y pobres - un abuso intolerable por lo que se echó a la calle para decir basta. Ese descontento fue capitalizado por nuevas fuerzas políticas que a la postre han perseguido, las mismas miserias de siempre sin dar nuevas soluciones.

En el momento de máxima fragmentación y de máxima inestabilidad del estado, nos ha sobrevenido una pandemia como no se había visto desde hacía un siglo, que lejos de atemorizar y hacer retroceder los extremismos en pos de una respuesta efectiva común, ha servido para tirar de la anilla de esa gran granada que nos está mirando fijamente preocupada, en lo que se ha dado en llamar "guerra civil fría", carente de violencia física, pero con una escalada de violencia verbal vehiculizada por nuestros políticos y amparada por los medios de comunicación en general, sectarios que dividen la opinión de la masa pretendiendo hacerte tomar partido al borde del abismo y olvidándose de esas incertidumbres cotidianas a las que a duras penas puedes sobrevivir.

Los esloganes, las banderas, las grandes frases al viento, las consignas suelen tapar la falta de soluciones ante cuestiones reales que por supuesto no son fáciles de resolver. Problemas que no desaparecen de un plumazo con doctrinas de derechas o de izquierdas, pero que desde ambos lados del espectro se pueden aportar grandes ideas para remediar las cuestiones económicas, sanitarias y sociales.

En este momento de división, lo que hace falta es aportar tranquilidad y visión. Durante la historia ha habido momentos más o menos largos de catástrofes no debidas a la mano del hombre que han pasado y las podemos franquear pisándole la cabeza al vecino o intentado hacerlo juntos.

¡Consigamos la sopa, cocinemos la sopa y discutamos después sobre que verdura me gusta más o menos, si con pollo o con ternera, con fideos o sin ellos!

¿Por qué he de tomar partido por alguien que no nos facilita el acceso a esa sopa y pretende decirnos cómo cocinarla?

Trabajemos por un objetivo común:¡CONSIGAMOS JUNTOS SOPA!
Clopezn16 de octubre de 2020

4 Comentarios

  • Diegozami

    Haces gala de una gran agudeza de analisis en esta reflexión, sin tirar basura para ningun lado.

    Creo, lamentablemente, que hay problemas como esta pandemia, en la que el humano, es amplia mente superado. No solo por lo que esta sucediendo, sino por lo que va a suceder, y que es imposible de medir.

    Ademas, lejos de buscar los consensos necesarios entre los gobernantes de turno, lo han agravado, con sus mesquindades, sentados en la comodidad de sus elegantes sillones, y sin sufrir ningun deterioro en sus salarios, ni es sus estatus económicos, y con una seguridad en sus ingresos, aprueba de cualquier crisis. Ellos no tendrán hambre, no perderan sus empleos, no tendrán que responder por tanta inoperancia en la gestión, ellos pueden enviar a sus hijos a los mejores centros de estudios aunque el pais se caiga a pedazos, ellos no van presos por corrupción en casi ninguna parte del mundo, en fin amigo, la lista de privilegios es larga.

    Esto esta sucediendo en muchos paises, aquí en América, hay paises que estan por estallar amigo.

    Me quedo la sangre un poco hervida, pero creo que es normal.

    Una gran reflexión.

    Saludos.


    16/10/20 09:10

  • Clopezn

    Está reflexión tuya me hace recordar un meme que circula estos días que hace referencia a quién debería probar la vacuna en primer lugar cuando la haya y concluye que la clase política puesto que si presidentes, diputados, senadores... se salvan la vacuna sirve y si no sirve, el país se salva.
    Un abrazo

    17/10/20 12:10

  • Patroclo

    Clopezn, buen artículo. En esta línea sería conveniente que trabajaran los medios, porque nos hemos quedado sin referencias.

    Objetivo común es un oxímoron para una clase política que representa únicamente sus intereses personales y para una prensa que mató al periodismo para imponer propaganda y bronca.

    Las mayúsculas finales, muy representativas del hastío cada vez menos contenido.

    Un abrazo.

    18/10/20 04:10

  • Clopezn

    La verdad es que sí que se he echa en falta la objetividad y seriedad de clase política dedicada a aquello para lo que se les vota y una prensa independiente, crítica y constructiva lejos del sensacionalismo y la bronca cáustica sin sentido.
    Un abrazo.

    18/10/20 10:10

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