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Sábado

Una cuadrilla de amigos cincuentones jugaba animadamente una partida de cartas en la bodega de uno de ellos. En uno de los rincones, colgaba una pequeña televisión de tubo, encendida que empezó a emitir las noticias de la noche:

"...la pasada madrugada una joven de diecinueve años que volvía sola a su domicilio, fue abordada por tres hombres de mediana edad y dos adolescentes, acorralándola en el portal de su casa, procediendo a violarla en repetidas ocasiones, según consta en la denuncia interpuesta en la Comisaría de Policía del Distrito Sur a primeras horas de la mañana..."

Los cuatros jugadores levantaron la vista de las cartas durante el relato de la noticia. Al acabar el anfitrión soltó burlonamente:

- Hace falta ser gilipuertas, meterse en semajante marrón para hacer hombretones a los zagales...- a lo que siguieron sonoras carcajadas, pero continuó - ¿Te acuerdas Juan, de la Ramona,...? - repitiéndose de nuevo sonoras risotadas.

En ese intante sonó el teléfono y segundos más tarde, Maruja, la mujer de la casa, que estaba siguiendo las noticias en el cuarto de estar y oía en segundo plano la conversación de los hombres bajó las escaleras que separaba el piso de la bodega.
Mirando a su marido y señalando la pantalla, a duras penas y con el corazón en un puño pudo decir:

- Ha sido la niña, Manuel,¡tu niña...!,¡mi niña...!
Clopezn24 de noviembre de 2019
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micro

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3 Comentarios

  • Remi

    Dices tanto en este microrrelato, te encuentras de golpe con una realidad tan grande. La educación que reciben nuestros hijos es nuestra responsabilidad, ellos son esponjas nosotros somos los espejos donde se miran.
    Buen texto Clopenz, saludos.

    25/11/19 03:11

  • Clopezn

    Así es Remi. Muchos de los problemas actuales y éste en particular precisan de tomar conciencia, que cojamos el toro por los cuernos y que lejos de doctrinas y partidismos, se promueva desde la infancia una sociedad de igualdad empezando por el ámbito familiar, penalizando sin ambages aquello que vaya en su contra, sin que haya que llegar a lamentar las pérdidas.
    Un saludo cordial.

    25/11/19 11:11

  • Regina

    Como un bumeran, las malas acciones, al final se las hacen pasar en sus carnes. Me ha gustado.
    Saludos muy cordiales.

    29/11/19 09:11

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