El Mundito de la Moneda.

Publicado por Cuentosdelacalle el 13 de septiembre de 2017.
Y ahi se fue Joaquinin, de bruces fuera del Mundito de la moneda, el de las dos caras. Se llego hasta la ruta, que quedaba a menos de una cuadra de la casa de Padre... paro un momento...y penso en volver.
Solo giro su cabeza, mientras dibujaba arabescos en blanco y negro en el suelo con su pie...penso en volver y pedirles perdon a Padre y a Madrastra... pero su miedo y verguenza por ser un niño malo se lo impidieron. Al fin y al cabo, lo habia visto en algunas peliculas en el televisor ranser de 14 pulgadas de su Mami, nadie quiere a los niños malos. Y aunque ya habia crecido, y tenia el alma vieja, seguia siendo niño. Quiso abrazar a su Muñeco, y recordo que mucho tiempo antes, habia sido quemado cual vulgar ladron junto a una pila de hojas. Y se dio cuenta que cuando se escondia en su rincon oscuro de comodidad, solo se abrazaba el mismo. Aunque el recuerdo de su mas querido y unico amigo era tan fuerte... que seguia acompañandolo.
Y camino al costado de la ruta. El sol caia, y Joaquinin caminaba pensando en que tal vez, el, como en el libro que le habia regalado la Oma una vez, podria convertirse en condor. Pero un ruido en su barriga de niño con el alma vieja, lo insto a seguir caminando.
Y se alejo mucho de su Mundito, y se sentia raro sin su rincon de la comodidad. En ese donde tenia para comer, aunque fueran solo las sobras de debajo de la mesa como un perro. Pero penso en Madrastra, y en lo que el habia sentido y como la habia golpeado...y se sintio orgulloso. (No se porque se sentiria asi) Pero ese sentimiento desconocido en el se perdio en la negrura de su verguenza y de la noche.
Y camino mucho...queria llegar hasta la casa de Doña Filomena.
Doña Filomena tenia un taller en donde hacian carteras, y cuando Mami vivia, ella le dejaba pintar las manijas. Asi el ganaba unas chirolas que gastaba en golosinas que compartia con los otros niños en la canchita del barrio. No conocia otro lugar, y tal vez la Doñita tendria algun rincon oscuro donde el pudiera dormir. Y comer algo. Y el trabajaria para pagarle. Por supuesto que lo haria! Doña Filomena le habia dicho una vez que el pintaba las manijas como nadie mas sabia hacerlo...
Y Joaquinin sonrio. Con su media sonrisa...y su medio orgullo.
Siguio caminando, pero era tarde y estaba cansado y golpeado y dolorido. Y se sento a la puerta de un negocio, queriendo abrazar a su Muñeco. Y se abrazo el mismo...apoyo la cabeza sobre sus rodillas...y se durmio.
Y no soño, porque a los niños con miedo y verguenza, no se les permite soñar.
Horas despues se desperto, ya que sus tripas clamaban mucho y busco su bolsita de ropa a su lado, para levantarse y seguir.
Y asi se llego hasta lo de Doña Filomena, que al abrir la puerta dio muchos grititos de alegria y lo abrazo y lo beso mucho.
Joaquinin era medio reticente a esas muestras de afecto, porque los niños malos no las merecen, pero volvio a la realidad y recordo que era Doña Filomena quien le prodigaba tanto amor, que se dejo hacer.
Lo hizo entrar, y sentar en la mesa. Lo miro...hizo una mueca de abuela dolida (que Joaquinin no conocia porque la Oma no hacia esas muecas, y siempre estaba de viaje, y lo bien que hacia), se acomodo los lentes como solo las abuelas y las directoras serias de escuela saben hacerlo, y entro en el baño. Mientras Graciela, la hija de Doña Filomena le servia un vaso de jugo.
Doña Filomena lloro sola en el baño.
Saco un frasco de agua oxigenada, unos algodoncitos y se paro junto a Joaquinin. Le levanto el rostro suavemente por la pera y le curo lo mejor que pudo los golpes, mientras lagrimitas de Amor, emocion y bronca caian despacio por su mejilla, relucientes y claras. 
Cuando termino, fue a la cocina y sirvio en un plato los ravioles con tuco que Gracielita, Negri le decian, ya habia recalentado.
Se lo puso a Joaquinin enfrente, con los cubiertos y una modesta servilleta de tela, que Joaquinin miraba cual si viera un tesoro. 
Con la cabeza mas bien metida entre los hombros y el rostro mirando hacia abajo, Joaquinin levanto los ojos y miro a la Doñita. 
Esta no paraba de lagrimear, pero se acomodo los lentes (siempre se les desacomodaban!), se sento al lado de Joaquinin, y le dio de comer despacito, limpiandole de a ratos los surcos del tuco mas rico que habia Joaquinin comido en su vida (Despues del de su Mami).
Y Joaquinin no podia decir nada, tal vez porque tenia la cara hinchada, o porque a los niños con miedo y verguenza no se les permite, o porque...la Doñita lo agarro despacito despacito del brazo y lo llevo hasta la pieza de la Negri, en donde ya habia un colchon en el piso con sabanas y almohadas y lo ayudo a Joaquinin, el niño con miedo y verguenza a acostarse. 
Joaquinin iba a abrir la boca para decir vaya uno a saber que, pero Doña Filomena le puso su dedo de abuela cruzando sus labios, mientras susurraba "shhhhhhhhhh" tan dulce que Joaquinin se olvido del mundo, le corrio despacito el pelo duro y pegoteado de sangre de la frente, y le dejo un beso de abuela, como una mariposa que revoloteaba juguetona y transparente, dejando brillos de dulzura por todo el cuarto.
A la mañana siguiente, cuando fue a despertar a su huesped, la doña entro despacito y se sorprendio y desespero un poco al no ver a Joaquinin, el niño con miedo y verguenza en su camita improvisada. Miro alrededor, por el cuarto...y en el hueco entre el viejo ropero, medio desvencijado y la pared, Joaquinin, hecho un bollito y con la cara de lado, dormia en su rincon oscuro de la comodidad, sonriente.
Y lo desperto suavecito, suavecito.
Y esa noche, Joaquinin no soño. Porque a los niños malos con miedo y verguenza Diosito no les permite soñar.
Porque prefiere pagarles lagrimas con sonrisas, y dolor con abuelas malcriadoras, y vidas sucias en los Munditos de la moneda, ese con dos caras, con la mas pequeña expresion de su poder infinito y magico...el AMOR.

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