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Porque Si tu Me Quisieras...

Porque si tu me quisieras
yo sabría que la vida me ofrecía un regalo.

Cada vez que paso por tu tienda y me paro,
pego la nariz al cristal y te observo maravillada.
¡Si, es este, es este el que yo quiero!
Un escaparate abollado por los desusos y malos usos
de las pobres invidentes que te confundieron
con una ventanilla de quejas.

Y cierro los ojos
y beso el frío vidrio que se calienta al instante.
Dejo marcados mis labios
con la esperanza de que los veas
cuando, distraído o aburrido
te decidas a reparar el vandalismo de las ciegas.


Porque si tu me quisieras
yo sería el roble frondoso que te cobijara.

Y es que a tu paso
la naturaleza, que huele tu pureza,
pide a gritos instalarse en tu camino
como si fuera una alameda
que embellece, delimita, y protege los senderos.
Tu vereda.


Porque si tu me quisieras
yo sabría que la vida me premiaba,

no por mis sufrimientos,
ni por la dureza de mis tiempos,
ni por mi infancia imperfecta,
eso lo vivió cualquiera.

Me galardonaría por tener la visión correcta,
por saber ver que no eres
uno mas que deambula por la vida,
por ver que tu paso deja huella,
que por donde tu pisas la hierba crece fresca y fuerte,
que los árboles no sienten pereza
en estrujar su sabia para alimentar hermosura
para conseguir que tu mirada se posé en su corteza.


Que tu clamas a la vida y la vida te atrapa y no te deja,
porque la esencia humana se refleja
en tu mirada de buen hombre, en tu dulzura,
en tu saber estar,
en tu natural presencia,
en tu flexible amar a los demás,
y en esa nube que te rodea
y que me deja extasiada
y me pone la cara de pimpinela.


Porque mi alma se relaja,
mis músculos se relajan,
mi ser al completo se siente reconfortado
en tu presencia
real o inventada.

Porque sé que mi corazón tiene mella
y que,
esa oquedad que escueza a ratos
en la soledad de la noche,
encuentra su molde en el hueco de tu pecho.
Son dos fichas del mismo puzzle
que llevan siglos de aquí para allá disimulando su tristeza,
viendo mundo y creciendo,
aprendiendo y diciendo
“la soledad no me pesa”
pero que al encontrarse y mirarse,
cara a cara,
hueco a hueco,
se reconocen como complementarios
y ya
ningún viaje es lo mismo,
ninguna lección sabe igual,
ninguna frase tiene el mismo sentido.

Porque si tu me quisieras
cerraría los ojos a la cordura
junto a los tuyos
y nunca mas querría levantar cabeza.

Si tú quisieras sacudir tu sendero
como si de una verde alfombra se tratara
y plantarlo junto al mío en paralelo ….


Porque sin verte veo tierra, huelo aire,
oigo la puerta del horno de la abuela.
Eres centro y vértice de la primigenia

Eres el siempre, la respuesta,
la verdad sin razón, la inconsciencia,
el libro de mi vida escrito con tinta antigua
pero que huele a nueva.

Y tú ves galletas en mis letras
Y yo, cuando te pienso
veo empanadillas de hojaldre
al calor de la chimenea;
un palito con el que jugar con los rescoldos
la lectura de un poema
la música como manta
en la mano una copa de licor
y un respirar hondo, como del que llega a su meta.

Siento barro cocido bajo mis pies
Siento madera en mis paredes
Siento pizarra en mi techo
Siento que todo está como era.

Porque no eres un príncipe,
No eres un mago
No eres un dios
No eres perfecto
No eres un santo varón.

Sólo eres tú.


Si tú quisieras sacudir tu sendero
como si de una verde alfombra se tratara
y plantarlo junto al mío en paralelo ….
Diafana01 de enero de 2008
Archivado en:
amor poesia anhelo

6 Comentarios

  • Polaris

    Abre la puerta y entra, no te conformes con besar el frío cristal.

    02/01/08 10:01

  • Diafana

    jajajaja, buen consejo ;).
    Esta puerta tiene un código de seguridad complicado de abrir pero no creas que eso me hace desistir. No me rindo fácilmente. Sé que con paciencia y cariño me abrirá la puerta el mismo, con una sonrisa de oreja a oreja y un abrazo cargado de alivio.

    Besitos

    02/01/08 07:01

  • Barandica

    ¿Entonces por qué no rompes el cristal con el beso más cálido que en tu vida hayas brindado?

    03/01/08 01:01

  • Diafana

    Porque nadie escarmienta en cabeza ajena, Barandica. Yo planto mi puesto de flores delante de su puerta, se las dejo tirás de precio. Le doy todas las facilidades, pero es él el que debe salir de casa y pararse frente a mi a olerlas, con ganas, sin que nadie le diga porque ni cuando.
    Sólo queda esperar :)

    03/01/08 03:01

  • Barandica

    Entonces el mío no fue buen consejo... :'(

    16/01/08 10:01

  • Diafana

    jajajajaja. ¡Claro que si! Sólo que en este caso ya comprobé que no funcionaba. Es bonito y eso también vale. ;)

    17/01/08 02:01

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