El Apartamento 1002

Los ruidos en la madrugada, eran importantes en el piso de arriba, los recuerdo muy bien después de diez años de haberme mudado, porque todavía hoy, los puedo escuchar.

Yo habitaba un noveno piso en un edificio de diez, de tres dormitorios con ventanas a la calle. Una noche de verano, estábamos mirando la tv con mi señora, cuando comenzamos a escuchar más la tv del vecino del piso de arriba que la nuestra, además el sonido ingresaba por la ventana y por el techo, era fuerte.

Tuvimos la paciencia necesaria que requiere este tipo de situaciones, y esperamos unos días, hasta que, de madrugada, comenzaron otros ruidos.

Eran como arrastres de muebles encima mismo de nuestro dormitorio, duraban cerca de una hora. Fue necesario encarar al vecino para comunicarle que el volumen de su tv, y el arrastre de muebles era muy molesto.

Una mañana, finalmente fui a conversar con el vecino, por suerte, todo sucedió de manera muy amistosa, no nos conocíamos, ya que hacía poco se había mudado, y en el ascensor nunca nos habíamos encontrado.

El Sr. Tenía cerca de 70 años, de lentes, un modo de hablar muy afable, vivía solo, tenía un grado de sordera importante, usaba aparatos, pero casi no me escuchaba, traté de explicarle la situación como pude, y no me quedo más remedio que confiar en su buena vecindad.

En las noches siguientes los ruidos se fueron, el volumen de su tv fue más normal, y pudimos retornar a la normalidad, lo que nos sorprendió un poco fue que el hombre viviera solo en un apartamento de tres dormitorios, supusimos que el arrastre de muebles era por alguna manía en particular, y pensamos que el arrastre era por estar solo.

Pasaron unos meses y comenzó nuevamente el arrastre de muebles, sucedía entre las dos y las cuatro de la madrugada, todas las noches, se sentían espaciadamente, pero era en todas las habitaciones, y principalmente encima de nuestro dormitorio.

Luego de una semana de estos ruidos todos los días y mal dormidos, un día llegué de trabajar, y sin pensarlo mucho, fui hablar nuevamente con el vecino, pero no estaba, al otro día fui nuevamente, pero nadie respondía, pensé que no quería atenderme, y además me pareció ver en la mirilla de la puerta alguien, incluso llegué a ver como una sombra debajo de la luz de la puerta.

Lo hablé con mi señora, y decidí escribir una hoja con el siguiente aviso, "Estimado vecino, lamento comunicarle por intermedio de la presente mis molestias por el arrastre de los muebles que provienen desde su apartamento a altas horas de la madrugada, pero ante la falta de respuestas de su parte, me veo obligado a comunicárselo de esta manera. Saludos atte. El vecino del 902"

Los ruidos siguieron, pero un día subiendo por el ascensor, nos saludamos con un vecino de otro apartamento, y me pareció verlo un poco inquieto, como queriéndome decir algo, hasta que rompió el silencio.

_ Sr. Vecino tengo que decirle algo muy importante _ yo note que su voz temblaba un poquito, pero supuse que tal vez el hombre no tenía un buen día.

_ Si vecino, lo escucho con atención, ¿sucede algo? _ le respondí con interés.

_Bueno, Ud...Ud. ¿Fue quien puso el cartel de los ruidos molestos en la cartelera de planta baja?

_Si, efectivamente, fui yo, en realidad ya había hablado con él hace unos meses, y es muy amable, solo que esta vez no me atiende, y los ruidos no nos dejan dormir.

El hombre de unos 60 años, que, además, habitualmente es muy simpático, estaba como muy incómodo, el ascensor se detuvo, y me apresure a preguntarle nuevamente que pasaba, el hombre bajo en el 802, y me dijo lo siguiente.

_Yo quería avisarle, que el apartamento está a la venta y vacío, solo viene la hija a abrirlo para ventilarlo. El vecino del 1002, falleció hace dos meses.

Los ruidos una semana después se detuvieron. El nuevo comprador nos confesó meses después de comprarlo, que nadie le creía, pero que, de noche, se escuchaban todo tipo de ruidos en su apartamento, que los electrodomésticos se le quemaban, y que ella estaba muy perturbada y sola con dos hijos chicos.

Nosotros nos mudamos, y nunca supimos más nada del apartamento 1002, pero me contaron que los ruidos en la madrugada, todavía se pueden escuchar en algunas noches, aunque esté completamente vacío, y no viva absolutamente más nadie.

15 / marzo / 2018

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8 Comentarios

  • Regina

    Que buen relato!!!, uauu, de misterio, lo leí del tirón, me ha gustado mucho, espero no fuese real, uff, saludos vecino del 902.

    15/03/18 09:03

  • Remi

    ¡Qué misterio! Muy bueno Diego, escrito en primera persona le da su fuerza, ¿será real?...
    Me gusta mucho como lo has narrado, un abrazo.

    16/03/18 08:03

  • Iringo

    Que bueno,al final un escalofrío he sentido,
    quizás también por que me recuerda a mis vecinos.
    Continúa escribiendo así,se te da muy bien.

    Saludos


    16/03/18 02:03

  • Diegozami

    Hola Regina, ja ja, eres tan ocurrente, en el 902 vivía... yo.

    Saludos.

    16/03/18 02:03

  • Diegozami

    Remi como estas?, gracias. Es un genero que me gusta, pero nunca había escrito nada.

    Si fue real?...lo responderé antes que el texto se vaya del muro.

    Saludos.

    16/03/18 02:03

  • Diegozami

    Iringo, agradezco tus comentarios, pues es un genero que me gusta pero no había escrito nada. En cuanto a tus vecinos...espero que no te sucediera algo parecido.

    Un saludo.

    16/03/18 02:03

  • Oliviaferrer

    Jo, yo también estoy con la intriga de si será real o no. Vamos, la gente me llamará rarita, pero yo creo en estas cosas.

    17/03/18 08:03

  • Diegozami

    Hola Olivia, bueno, tu instinto no te ha fallado, ni eres rarita...este texto, esta basado en hechos reales.

    Te envío un saludo.

    18/03/18 04:03

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