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El Jardín

El viento, silbaba en aquella vieja ventana, mientras la tormenta descargaba su furia y su fuerza en remolinos de lluvia que se movían con gran vehemencia. Algo de humo ingresaba en diversas formas por la chimenea, como si en algún momento algún genio fuera a salir de ella.

El anciano, con su bastón observaba sereno el fuego, mientras dubitativo sobre el sillón, se perdía en su mundo. La pipa, humeante descansaba entre sus dedos. Entre bocanada y bocanada solo miraba absorto el espacio, dejándose llevar por los relámpagos que iluminaban su sombra sentada entre los cuadros y la pared.

Un pensamiento lo incorporo e irguió lentamente de aquel tranquilo sillón. Como si aquella tormenta de pronto lo inquietara. Se deslizo con la dificultad de sus años hacia la ventana, apoyo su hombro en un gesto lento y melancólico contra el vidrio, y su mirada se perdió en el jardín, muy oscuro por la noche y la tempestad.

De pronto, un relámpago que cruza el cielo, ilumino toda la ventana, y pudo comprender definitivamente el motivo de su inquietud. El jardín ya no estaba. No había luz. La tormenta había cortado también la energía exterior de la casa. Volvió a mirar más detenidamente, con tremendas ansias, y en una gran congoja que lo exaltó súbitamente, supuso de inmediato, que la tormenta se había llevado su hermoso, majestuoso y amado jardín.

Su jardín, era tan maravilloso, que cuando había luna llena, las flores brillaban con tal esplendor, que parecía un jardín de cristal multicolor, las plantas se mezclaban en interminables abrazos y danzaban, las aves lo engalanaban con sus mejores cantos, las estrellas brillaban en el césped como espejos, y la luna quedaba tan abrumada por las fragancias, que se dormía en la noche.

El anciano, decidió esperar la aparición de otro relámpago, pues esta parecía ser la única oportunidad de confirmar lo que había visto, ya que no podía ver nada por la gran cortina de agua.
Sus ojos se cerraron en un intento por recrear su jardín, y así poder convencer a su corazón, de que se calmara, para que no palpitara tristemente en vano, ya que un relámpago no parecía ser prueba suficiente.

El anciano, quedo rígido entre su bastón y su hombro, sus ojos querían salir por la ventana, y su angustia era evidente. Se dispuso a esperar el próximo relámpago que llegara desde el cielo, algo que nunca había deseado tanto en su vida.

El anciano, despertó con los primeros rayos de sol que ingresaban por el amanecer. No se animaba a mirar por la ventana imaginando lo que sentiría de haber perdido su amado jardín.
Mientras buscaba el valor para mirar por aquella ventana, su hija ingreso a la habitación.

_Buenos días papa, como estas luego de esta gran tormenta? ¿Has podido dormir bien?

El anciano, observo la postura de su hija y como si nada hubiera sucedido, decidió interrogarla, con su mejor cara de sorpresa.

_Yo no sé si estoy bien, ¿dime has visto lo que le sucedió a mi jardín?

_ ¿Hay papá, has mirado bien por la ventana?, otra vez te lo tengo que explicar? - la hija se cruzó de brazos con cara de tristeza.

_ Dime papa, te lo pregunto nuevamente, ¿has mirado bien por la ventana?

El anciano quedo con la vista perdida en su hija, mirándola casi sin parpadear.

_Si hija, mire anoche, y del jardín no queda absolutamente nada, años de esmero con tu madre, llenos de amor para hacer crecer este hermoso jardín, y no quedo nada.

El anciano emocionado dejo de hablar.

_Mira papa, el jardín no desapareció nunca. La que desapareció en un día de tormenta fue mama. El jardín, en los días de fuertes tormentas, es ella quien lo cuida, como te lo prometió aquel día.

El anciano, con una mezcla de incredulidad he ingenuidad, se movió hacia la ventana, y con una enorme sonrisa en su cara, apoyo su hombro en la ventana, y siguió disfrutando como todos los días, de aquel bello jardín que llenaba toda su ventana y todo su corazón.

Un rayo de sol se posó cálidamente en su pecho, una voz calma acaricio su alma, para finalmente perderse, en aquel jardín, que habita el corazón de su amada.
05 de agosto de 2018

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15 Comentarios

  • Viracostt

    Que hermoso, me estremecí al leerlo. Pude ver a ese hombre, su ventana , su jardín!! Me encanto. Gracias me lo guardo.

    07/08/18 04:08

  • Viracostt

    Que hermoso, me estremecí al leerlo. Pude ver a ese hombre, su ventana , su jardín!! Me encanto. Gracias me lo guardo.

    07/08/18 04:08

  • Viracostt

    Que hermoso, me estremecí al leerlo. Pude ver a ese hombre, su ventana , su jardín!! Me encanto. Gracias me lo guardo.

    07/08/18 04:08

  • Viracostt

    Que hermoso, me estremecí al leerlo. Pude ver a ese hombre, su ventana , su jardín!! Me encanto. Gracias me lo guardo.

    07/08/18 04:08

  • Viracostt

    Que hermoso, me estremecí al leerlo. Pude ver a ese hombre, su ventana , su jardín!! Me encanto. Gracias me lo guardo.

    07/08/18 04:08

  • Viracostt

    Que hermoso, me estremecí al leerlo. Pude ver a ese hombre, su ventana , su jardín!! Me encanto. Gracias me lo guardo.

    07/08/18 04:08

  • Diegozami

    El agradecido soy yo por tu comentario. Me alegra que te guste.

    Un saludo gigante.

    07/08/18 01:08

  • Lau927

    Una historia preciosa

    07/08/18 07:08

  • Diegozami

    Gracias Lau927, eres muy amable por comentar.

    Saludos.

    07/08/18 10:08

  • Menisto

    Me identifique con el anciano, pues se lo que es sentir que una tormenta destruya el jardín de la vida.
    Muy buen cuento Diegozami.

    08/08/18 10:08

  • Diegozami

    Amigo Menisto, si, la vida es un misterio, nunca sabemos que nos pueda deparar. Todo puede cambiar en solo un instante.

    Un saludo siempre.

    09/08/18 12:08

  • Regina

    Muy buena historia, como la vida misma con tus palabras pensé, en el sufrir que algunas veces llega y se lleva la sonrisa, la calma, más con el tiempo vuelve, pero ya no se es la misma persona, sabio texto de entre líneas te lleva a pensar.Saludos muy muy afectuoso Diegozami.

    09/08/18 01:08

  • Diegozami

    Estimada Regina, si, la idea era reflejar un estado se melancolía sano, y confundirlo con la realidad misma, con un final abierto.

    Soy muy agradecido, también te envió un afectuoso saludo.

    09/08/18 02:08

  • Remi

    Encantador cuento Diego, teniendo el jardín se le hace al anciano más liviana la perdida, por eso el temor de su pérdida.
    Me ha gustado mucho, un abrazo.

    10/08/18 05:08

  • Diegozami

    Remi, de verdad me pareció verlo al anciano en su gran levedad. Me alegra que te guste.

    Saludos siempre muchos.

    11/08/18 10:08

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