El Lado Más Oscuro de Nuestra Imaginación.

"La única realidad que existe es la que vive uno mismo, siempre y cuando; no tengas una fuerte fobia".

Julián tenia algunas pocas fobias, como muchas personas pueden tener, pero había una en particular que lo preocupaba de sobremanera; era una fobia fuerte hacia las arañas.

Incluso según el tamaño, era la dimensión de su fobia, y como todo aquel que tiene una fobia, el miedo se mezclaba con una sensación de repulsión que podía dejarlo en pánico, y con una parálisis absolutamente irracional, su corazón se acelera, y escapar de la situación se le hacía imperioso, y absolutamente necesario, porque además Julián odiaba matar cualquier insecto.

Un día, Julián subía el ascensor para llegar a su oficina como todos los días, en un piso 24, cuando por un corte de energía, el ascensor se detuvo en el piso 15. Julián venia distraído en su mente recordando algunas tareas de la oficina que tenía que atender de inmediato a su llegada.

Al ver que el ascensor no se movía, sospechó que el asunto se demoraría unos minutos y entra en dialogo con la única pasajera que lo acompañaba, una dama muy elegante, que, a juzgar por su discreta vestimenta, era ejecutiva, el pelo lo tenía recogido en forma de moño con dos palillos que lo cruzaban y lo sostenían.

_Parece que estaremos unos minutos encerrados en esta caja - dijo Julián.

_ Así parece, pero por lo general no se tarda más de unos pocos minutos en encenderse los sistemas de emergencia, esperemos, porque no soy claustrofobiaca, pero sufro de algún ataque de pánico, pero por suerte son muy esporádicos. - respondió muy serena la dama que lo acompañaba.

Julián, ante semejante confesión, se preocupó un poco, pero como la vio muy tranquila, no le dio importancia.

_Sí, la última vez, no demoraron más de tres minutos aproximadamente - agrego Julián y miro el techo.

Pasaron dos minutos cuando Julián al bajar la vista, no daba crédito lo que descubren sus ojos, sobre el pelo de la dama justo sobre su moño, se posaba una araña del tamaño de una mano media.
Observo con más detenimiento, pensando que podía ser un adorno de mal gusto y que su fobia le estaba jugando una mala pasada, pero para su sorpresa, la araña movió una de sus patas.
Era una tarántula gris, la cual se destacaba sobre su pelo rubio claro, pero, ¡cómo pudo, llegar esa araña a su pelo!

Cuando la fobia comenzaba a invadir la mente de Julián, la luz del ascensor se apagó.
La dama comenzó a gritar.

__ ¡¿No me toque la cara, que le sucede, esta Ud. Loco?! - gritaba la dama.
La luz pronto volvió y el ascensor comenzó a subir, pero la araña ya no estaba en su cabeza.

__Mire, yo no fui quien la toco, fue la...- pero la dama lo interrumpió antes que Julián pudiera terminar de explicarle que tenía una araña en su cabeza y que seguro había caminado sobre su rostro.

__Si, seguro fue algún fantasma - ironizó ella.

__Ud. acaso?, ¿ve a alguien más aquí dentro? - muy colérica le espeto.

Julián la escuchaba, pero dentro de su mente estaba pensando, ¿Dónde diablos se metió la araña? Además, si la dama sufría de ataque de pánico, contarle que tenía una tarántula en su cabeza se podía complicar, además la araña ya no estaba en su cabeza.

El ascensor se abrió y la dama salió rápidamente y se despidió con una amenaza.

__ Guardare su rostro en mi memoria, y no habrá próxima vez - y desapareció furiosa.
La puerta del ascensor se cerró, a Julián le quedaban dos pisos y ya comenzaban a sudarle las manos.

Reviso con su vista absolutamente todo el recinto y su cuerpo, pero no vio absolutamente nada.
Llego finalmente al piso 24, entro a las oficinas y atravesó los pasillos de manera agitada, pero bastante bien y bajo control, pues el motivo de su fobia había quedado lejos.

En el camino saludaba a sus compañeros, pero de pronto sus miradas no eran las de siempre, y lo descubrió rápidamente, pues se vio en el reflejo de una ventana, su realidad inmediatamente se distorsiono, y su imaginación se apodero de su cuerpo, la araña estaba sobre su cabeza.

Inmediatamente en una reacción de histeria refleja, con la carpeta que llevaba en su mano comenzó a golpearse la cabeza, cuando vio como la araña volaba por los aires.

Dio unos pasos y cayo sentado sobre un sillón que estaba en el pasillo trato de calmar su respiración y de volver a la realidad, mientras su corazón explotaba.

Cerro por un momento los ojos respiro calmo y cuando ya estaba pronto para dirigirse hacia su oficina, sintió aquel caminar nuevamente en su nuca.

Pero esta vez, Julián había llegado a la zona de su fobia donde la imaginación devora toda voluntad posible, ya había quedado totalmente paralizado, mientras escuchaba de manera lejana las voces de sus compañeros que se habían acercado para ayudarlo, a pesar de que no sabían lo que había ocurrido.

Pero todo fue inútil, ahora, la única que podía moverse era la araña.

Ella se deslizo desde su nuca, ingreso debajo de su camisa, descendió muy lentamente por cada una de sus vertebras, hasta llegar justo ahí, donde el escalofrió hiela las venas, donde la imaginación siempre es más fuerte que la realidad, una realidad, que puede dejar de existir; solo por una fobia, que vive en el lado más oscuro de nuestra imaginación.

29 / marzo / 2018

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8 Comentarios

  • Iringo

    Eres un maestro del suspense,me ha gustado mucho
    tu relato,como todos los que escribes,genial.

    Saludos cordiales

    30/03/18 10:03

  • Clopezn

    Si alguno de los lectores tiene fobia por las arañas, la experiencia puede ser demasiado real.
    Buen relato.
    Un saludo.

    30/03/18 01:03

  • Regina

    Muy bueno, arañas asesinas,,,uff, buenísmo. Saludos cordiales.

    30/03/18 01:03

  • Diegozami

    Iringo, eres siempre muy amable, un honor que me leas. Yo también disfruto tus poemas.

    Un saludo gentil.

    30/03/18 05:03

  • Diegozami

    Clopezn, tu sabes que esta inspirado en un echo real, solo que no sucedió en un ascensor, y jugar con nuestros propios miedos, creo que nos descubre un poco mas.

    Gracias, un saludo gentil.

    30/03/18 05:03

  • Diegozami

    Regina, eres siempre tan ocurrente, pobres arañas, ellas no tienen la culpa de nuestras fobias.

    Un saludo gentil.

    30/03/18 05:03

  • Remi

    Guauuu...he sentido la fobia de tu protagonista, que buen relato Diego es tan real. Tu talento para la escritura es evidente en un texto así tan bien escrito, te felicito.
    Un cariñoso abrazo.

    31/03/18 09:03

  • Diegozami

    Gracias Remi, si, el asunto de las fobias siempre me ha llamado la atención.

    Eres muy generosa con tus comentarios.

    Un saludo siempre cordial.

    31/03/18 02:03

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