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Hechizo Bajo una Luna Negra

Los brujos estaban reunidos junto a la hoguera como todas las noches de luna llena. Solo algunos cuervos se animaban a volar en aquel llano del bosque denso y silencioso esperando perderse en la noche, agazapados, ocultos, para atacar alguna presa descuidada.

El maestro de los brujos comenzó a invocar sus hechizos. Un ritual ancestral, su mirada penetraba el bosque en todas direcciones, comenzó a levantar lentamente sus brazos hacia la luna, en una clara señal de invocación.
Los discípulos seguían atentos e inmersos completamente en los gestos y frases que en distintos canticos profesaba el maestro de los brujos.

Tras un breve, pero profundo silencio, la hoguera de pronto desapareció de la vista de todos los discípulos, pero también, para sorpresa de todos, desapareció el maestro.

Los discípulos con la poca luz que quedaba gracias una clara luna llena, observaban incrédulos la situación, comenzaron simplemente a esperar, ya que no tenían ningún tipo de indicaciones para una situación así, de manera que, pacientes e inmutables, se mantuvieron hasta que la noche comenzaba a dar sus primeras señales de retirada.

Una risa irrumpió lo que quedaba de la noche, un viento fuerte crispo la atención de aquellos discípulos, ya con muestras evidentes de cansancio, por haber estado toda la noche en alerta.

Uno de los discípulos se animó pronto a preguntar - ¿eres tu maestro? - el silencio fue la única respuesta.

Lo que todos tenían claro, era que antes de la salida del sol, el ritual debía culminar, ya que todas las lecciones de los maestros brujos, necesitaban de la oscuridad de la noche, para que los hechizos pudieran suceder, solo en la noche podían encontrar los elementos más densos y misteriosos para producir con éxito sus hechizos.

Aquella risa nuevamente sacudió a los discípulos, pero esta vez fue seguida por una gran carcajada, profunda como el espacio y bufona, una carcajada que parecía llevarse todos los sonidos del bosque, una carcajada que hizo temblar los arboles desde sus raíces, y el mismo suelo donde se encontraban sentados aquellos discípulos.

Definitivamente aterrados, inmóviles, sin saliva, con las gargantas secas del miedo, dejaron de respirar, nuevamente el silencio, cuando uno de los discípulos se incorporó de un salto hacia el centro del círculo, justo donde había estado la hoguera, en un evidente estado de pánico, y con las pocas fuerzas que encontró, levanto los brazos al cielo, y en un grito agudo exclamo con la mayor firmeza que pudo - ¡Basta ya¡, si puedes entender nuestra ignorancia y nuestro miedo, desde la más profunda oscuridad donde te encuentres, dinos por favor, donde esta nuestro maestro brujo.

Luego de unos instantes de silencio sepulcral, aquella profunda carcajada les hablo.

-Soy una luna negra, vengo de una dimensión donde los brujos de corazón negro mueren eternamente en la más absoluta oscuridad. Aquí viven espíritus muy oscuros, y despiadados, aquí solo existe oscuridad, no pueden verse jamás, solo vagan con su conciencia, hasta que la muerte se los lleve.

Nadie me conoce, nadie puede verme, porque una luna negra es invisible en vuestra noche. Hace muchos siglos que buscábamos el corazón de vuestro maestro brujo, uno de los corazones más negros que vuestro mundo pueda engendrar, él, ha profanado sin escrúpulos los abismos más oscuros y despiadados, para alimentar almas con poder, a cualquier costo, almas de dictadores, tiranos, malditos exterminadores, crueles asesinos, escorias humanas, que tanto daño le están haciendo a las almas blancas, a sus libertades, y, a vuestros hijos por ver tanto sufrimiento.

Bestias que vuestra humanidad repudiará por muchos siglos, y que lamentablemente, al contaminar vuestros recuerdos con estas abominables bestias, vuestras futuras civilizaciones sentirán mucha más vergüenza al guardar en la memoria colectiva, tragedias generadas por estos humanos tan execrables con espíritus tan nefastos, corazones, almas y espíritus, más negros que la noche más oscura que vuestro mundo pueda recordar.

Pero Uds. ya no serán discípulos del mal, cuando salga el sol esta mañana, sentirán una caricia en vuestros corazones, y dejaran de ser corazones negros esta misma noche, podrán aprender nuevos hechizos, pero solo serán hechizos blancos, y todos serán invocados al amanecer. - y aquella luna negra, dejo de hablar para siempre.

Los discípulos se arrodillaron en un espontaneo abrazo, mientras descansaban sus cuerpos agotados; vieron salir el sol hacia el horizonte perdido, se miraron, sintieron como el calor ingresaba en sus corazones.

Finalmente, pudieron sentir como aquella caricia les llegaba al corazón, y tras un profundo silencio, se escuchó por última vez, una carcajada profunda y bufona, que se perdió por aquel bosque encandilado por el sol, detrás de los últimos cuervos, que desaparecieron como verdaderos fantasmas.
Diegozami20 de febrero de 2018

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6 Comentarios

  • Voltereta

    Siempre son los corazones más negros, los que manejan el mundo, así nos va a los mortales.

    Buen texto.

    Un saludo.

    20/02/18 06:02

  • Clopezn

    Que practico sería ser luna negra y hacer un poco de limpieza de tanto brujo de corazón negro.Más difícil seria convertir a los discípulos en hacedores de hechizos blancos.Ya se sabe, a rey muerto,rey puesto. Buen cuento. Un saludo.

    20/02/18 07:02

  • Diegozami

    Voltereta y Clopezn...gracias.
    Saludos.

    21/02/18 06:02

  • Remi

    En un ambiente de brujos y hechizos nombras las verdades de este mundo, de fondo una luna negra. Muy buen cuento Diego, un saludo.

    21/02/18 07:02

  • Diegozami

    Sí, sentí que lo mejor era echarle la culpa a un brujo, por los desalmados que caminan nuestro mundo.
    Como siempre, eres muy gentil.
    Saludos.

    21/02/18 07:02

  • Diegozami

    Regina, tu sabes que es un genero que me atrae mucho...explorare.
    Tu comentario me ayuda mucho, gracias mil.
    Un gentil saludo para ti.

    21/02/18 09:02

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