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El Octogenario Abedul de Primavera (poesía)

El octogenario abedul de primavera
lanza al viento, aire en ristre, su triste
caravana del pensamiento.
En su larga espera
se yergue hacia el firmamento.

Acceder al cielo de las blondas
nubes de la redonda esfera
donde las ideas se hacen hondas
cual estación de la voz primera.

¡Conmoción en movimiento!
Ha llegado ya el momento
de escapar, silenciosos de horas
y sumergirse, vida adentro,
en el minuto de los ahoras.

Ahora es esa frontera
la que abre su flora entera
para cantar el concierto.

El preciso instante, el lamento
de la voz, conducta y honra,
de ese estar en la esfera
del reloj del sufrimiento.
Meditación: alimento
de la voz clara y sonora.

Un profundo elemento
nos trae la vida etérea,
composiciòn frágil y aérea,
que habita en el aposento.
Una voz fuerte y señora
de todo el mundo incierto.

Razones por ser espora
del sentir que no está yerto
en frondoso y verde huerto
de la idea y la memoria.
Noria de lo que es lento
pero firme en nuestra historia.

¡Está el poeta en lo cierto!
¡Es amarilla la aurora!
Quién sabe si en toda gloria
existe ese desconcierto
que en alma siempre mora.

Olvidando el sentimiento
se aleja ya la ralea
de lo que sientes y yo siento
como sílaba y acento
del cantar en la platea.
¡Teatro del fingimiento!
¡Verdad que ya se clarea
al llegar lo que se nombra
como cierto! La corola
de la sabia flor al viento
nos hace cantar a la sombra.

Ya se asombra
el abedul del violento
temporal que años cobra.

Y octogenario el invento
de haber nacido marea...
las olas del mar abierto
siguen con su tarea
de mover a cada ola
mientras la luz ya riela
en un mirar con acierto
mientras se apaga la vela.

¡Noche del lucimiento!
¡Noche del duermevela!
¡En tu cansado cimiento
sueña quien se desvela
sentado, y como muerto,
en una silla de anea!

Todo es un ser sediento
buscando que la fina arena
del duro y cruel desierto
en dulce vergel se vuelva.

Y en todo conocer presiento
que la paloma ya vuela
pensando que hay un asiento
donde el ayer se consuela.

Transformar la triste escena
que el mundo hoy nos revela
y pensar que hay alimento
para el almuerzo y la cena.

Y sigue girando la rueda
para aquel que, al fin, pueda
narrar que todo es un cuento
que cada día se estrena.

Cada uno sabe que el viento
nos pone al descubierto
cuando llega la faena
que, de nuestra alma partiendo,
nos guía hasta la postrera
canción que está ya saliendo
porque la edad siempre espera.

Mil tentaciones surgiendo
mientras nos vamos ya yendo
a la página postrera.

¡Cómo se está construyendo
un final que nos aterra
mientras se nos está cayendo
a pedazos nuestra tierra!
Diesel02 de abril de 2016

1 Comentarios

  • Diesel

    ¿Qué diría André Maurois? (por ejemplo)

    02/04/16 04:04

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