¡libertad! (pablo E. Le More)

Uno de los bienes más preciados para el hombre es la libertad. Lo recordaba al visitar, hace poco, las ruinas de Numancia, a escasos kilómetros de Soria. En los sitios excavados no sólo se encontraron los habituales restos de cerámica, armas y monedas, sino huesos humanos quebrantados y calcinados... En el verano del 133 antes de Cristo aquellos celtíberos prefirieron suicidarse y quemar su ciudad antes que rendirse a Escipión y ser vendidos cual miserables esclavos a los que sus amos podían matar bajo cualquier pretexto. Cervantes, en la tragedia del "Cerco", hace esclamar a uno de sus personajes: "Numancia es la que agora ha sido / quien la luciente espada sacó fuera / y a costa de su sangre ha mantenido / la amada libetad suya y primera...".

¿Qué es la libertad? A través de la Historia millones de seres humanos lucharon denonadamente para alcanzar y mantener tan preciado bien. Pero ¿qué es la libertad? Según el Diccionario de Casares, es "la facultad de la voluntad humana para determinar espontáneamente sus actos", y también "el estado o condición del que no es esclavo". Lector, ¿eres tú un esclavo? Cuando Dios creó al ser humano, le hizo libre; pero éste, abusando de su libertad, infringió el único límite sabiamente puesto por su Hacedor y cayó en la más horrenda de todas las servidumbres. Lector amigo ¿eres esclavo de tus pecados?

Jesucristo dice: "De cierto, de cierto os digo que todo aquel que comete pecado es siervo del pecado" (Evangelio según Juan, capítulo 6:34). Y el apóstol Pedro, hablando de los falsos profetas de todos los tiempos, escribe: "Dicen palabras arrogantes e inútiles, y por medio de los vicios y los deseos humanos seducen..., prometiéndoles una vida libre; pero ellos mismos son esclavos de una vida impura; pues cada hombre es esclavo de aquello que lo ha dominado" (Segunda de Pedro, capítulo 2:16-19).

Así, pues, la esclavitud está siempre vinculada al pecado: el avaro se convierte en siervo y cautivo de su dinero; el bebedor, del alcohol embriagante y embrutecedor; el inmoral, de sus apetitos desenfrenados e inconfesables, y el mentiroso de su lengua detractora. Otros estarán dominados por el juego (desde las quinielas hasta la ruleta), por el odio a determinadas personas, por su incontable soberbia o por sus ansias de poder... Los pecados se transforman en cadenas que nos aprisionan cada vez con mayor fuerza.

Muchos esclavos de sus pasiones desean ardientemente ser liberados de ellas; hacen tremendos esfuerzos para romper las férreas cadenas del pecado. Son sinceros, pero tarde o temprano comprueban cómo fracasan sus buenas intenciones y se desalientan. Por sí mismo, el hombre nunca logrará romper dichas ataduras. Si éste fuera tu caso, amigo lector, escucha estas Buenas Noticias: Alguien vino a este mundo para resolver, de una vez para siempre, el atormentador problema del pecado, y se presentó diciendo: "El Espíritu del Señor está sobre Mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, a pregonar libertad a los cautivos y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos..." (Evangelio según Lucas, capítulo 4:18).

Estimado lector y compañero mío en ese diario andar que es la vida, si eres esclavo del pecado y del Adversario, como lo fui, acude ahora mismo al único que puede libertarte de una vez para siempre; entrega tus pensamientos a Quien en su intenso amor entregó Su vida en rescate por tus rebeldías y las mías. Confiésale todo a Jesucristo e invoca Su perdón. En Él hallarás paz, indulto y libertad para este tiempo y para toda la Eternidad. Luego no guardes este tesoro para ti: habla de tu Libertador a los que te rodean, muéstrales -por tu vida transformada- el poder redentor de la sangre de Cristo. Conversa a menudo con Él en oración. Aprende a conocerle mejor, día tras día.

No dejes de leer y meditar la Palabra de Dios, la Biblia: "Si vosotros permaneciereis en mi Palabra -dijo Cristo a los que habían depositado su fe en Él- seréis verdaderamente mis discípulos y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres" (Evangelio según Juan, capítulo 8:31). Sí, amado lector, sólo la verdad de Dios puede hacerte libre. ¿Conoces la gloriosa libertad de los hijos de Dios?

"Porque hay un solo Dios, asimismo un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre; El cual se dio a sí mismo en precio del rescate por todos, para testimonio en sus tiempos" (Primera de Pablo a Timoteo, capítulo 2:5-6).

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Nota de "Diesel": La Libertad Cristiana se llama Liberación.

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