Lo Razonable (reflexiones)

Hace unos días leí una frase que me quedó resonando en la cabeza: "Quien no se mueve, no se equivoca, pero quien no se equivoca seguramente es porque está muerto". La transcribió Nancy Verdesoto en el diario "El Comercio" de Quito.

No debemos de perder de vista que el ser humano es un animal con conciencia. ¿Cómo lograr que la conciencia nos estimule el desarrollo del proceso cíclico de nuestras existencias? Necesitamos comprender una doble ecuación educativa para llegar a descubrir nuestros porqués en el entorno de la sociedad: la informal (en la familia) y la formal (en el sistema educativo). Coincido con la filósofa ecuatoriana Nancy Ochoa Artieda cuando afirma que cada ser humano acumula vivencias para, continuamente, corregir errores o fijarse metas inequívocas. Lo cierto es que vivir nos permite evaluarnos como personas.

La pregunta es muy discutible pero valiosa. ¿La razón es la única pauta de nuestro comportamiento humano o existen parámetros irracionales que motivan partes importantes de la fuerza motriz en nuestros caminos por la vida? En el proceso tripartito del "nacer, crecer y morir" existen muchas expresividades vitales y no todas ellas parten de una conducta exclusivamente racionalista. De hecho actuamos muchas veces con acciones que originan distintas interpretaciones en los demás. Por eso al valorizarnos en el "día a día" hacemos mucho hincapié en lo razonable y, sin embargo, muchas veces entramos en conflcto con lo que somos.

He aquí la paradoja que dejó escrita George Bernard Shaw: "El hombre razonable se adapta al mundo; el hombre no razonable persiste en intentar adaptar el mundo a sí mismo. Por tanto, todo progreso depende del hombre no razonable".

Vivimos tiempos muy oscuros para la transparencia. Vemos casos de corrupción todos los días y los criticamos, pero no nos damos cuenta de que la honestidad se aprende desde muy pequeños y de que todo lo que contravenga ese valor es corrupción.

Existe una vieja leyenda que dice: "Había una vez, hace cientos de años, un hombre que una noche caminaba por las calles llevando una lámpara de aceite encendida. En determinado momento se encontró con un amigo que le dijo: ¿qué haces tú con una lámpara encendida si eres ciego? El ciego le contestó: Yo no llevo la lámpara encendida para ver mi camino porque conozco la oscuridad de las calles de memoria. Yo llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mí; no sólo es importante que la luz me pueda servir a mí sino que yo la uso para que otros puedan servirse de ella".

Quizás nos exigimos demasiadas cosas a nosotros mismos pero termino citando una frase de Blaise Pascal: "Sólo conozco dos tipos de personas razonables: las que aman a Dios de todo corazón porque lo conocen, y las que lo buscan de todo corazón porque no lo conocen". Es necesario, por tanto, deducir que lo razonable es aquello que nos alumbra de verdad aunque otros nos crean incoherentes. Coherencia. Ese es el verdadero valor de la razón que da sentido a nuestras opiniones. Y quizás mis equivocaciones sirvan para que otros encuentren verdades.

11 / enero / 2018

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3 Comentarios

  • Regina

    Pues sí, es muy contradictorio todo, pero por eso hay que centrarse un poco y no equivocar nuestro camino, un saludo muy muy cordial, Diesel.

    12/01/18 02:01

  • Diesel

    Eso es, Regina. Una de las funciones más importantes de nuestras vidas es centrar nuestras acciones en el sentido de nuestros destinos. Un abrazo amistoso.

    14/01/18 05:01

  • Diesel

    Gracias, Chay.

    14/01/18 05:01

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