¿por Qué Sabemos que Existe El Más Allá? (reflexiones)

Publicado por Diesel el 24 de enero de 2016.
Una de las cuestiones que más debates y controversias ha suscitado entre los seres humanos, a lo largo de toda la Historia, es la del más allá. Muchos afirman que el más allí sí existe. Otros muchos niegan que exista el más allá. Para resolver este enigma me he propuesto poner tres ejemplos claros y sencillos pero, a la vez, totalmente contundentes. Con estos tres ejemplos busco resolver tres cuestiones. La primera cuestión que voy a resolver es demostrar que sí existe el más allá. La segunda cuestión que voy a resolver es demostrar que sí hay vida en el más allá. Y la tercera cuestión que voy a resolver es demostrar que sí nos podemos comunicar con el más allá. He aquí las tres demostraciones.

Primera cuestión. Estamos de excursión en Cuenca y nos hemos acercado a la aldea de Molinos de Papel. El guía de nuestro grupo está contándonos la vida cotidiana que se lleva a cabo en dicha aldea conquense mientras paseamos por sus estrechas calles. En un momento determinado el guía nos dice que "más acá está la cuadra donde duerme el burro de Benito y más allá está la fuente donde bebe agua el burro de Benito". Dejando de lado si se refiere a que Benito es un burro o a que Benito tiene un burro (que esa no es la cuestión) lo que no da lugar a ninguna clase de dudas es que existen, tal como nos afirma el guía, el más acá (la cuadra donde duerme el burro de Benito) y el más allá (la fuente donde bebe agua el burro de Benito). Está totalmente claro y conciso que el más allá (la fuente) existe porque existe el más acá (la cuadra) y el burro de Benito duerme en el más acá pero bebe agua en el más allá. La cuadra donde duerme el burro de Benito está tan cerca que la vemos con total claridad y por eso existe. La fuente donde bebe agua el burro de Benito está más allá y por eso todavía no la vemos hasta que nos acerquemos a ella pero, como nos confirma el guía conocedor de toda la aldea, es verdad que sí existe. Queda demostrado que sí existe el más allá.

Segunda cuestión. Un grupo de aventureros nos encontramos en el pueblo estadounidense de Monchy en la frontera con Canadá. Está claro que más acá de la frontera se encuentra territorio de los Estados Unidos y que más allá de la frontera se encuentra territorio del Canadá. En principio ya estamos ante otro caso claro, sencillo y totalmente contundente, de que existe un más acá (territorio de Estados Unidos en la frontera con Canadá) y un más allá (el territorio de Canadá que está al otro lado de la frontera). Pero lo que quiero demostrar no es eso, pues ya está demostrado en el ejemplo anterior. Ahora lo que quiero demostrar es si hay vida o no hay vida en el más allá. Que hay vida en el más acá (Estados Unidos) es evidente porque somos un grupo de seres humanos que están vivos. Son los estadounidenses. Pero resulta que, aunque sólo podamos verlos una vez cruzada la frontera con Canadá, en el más allá también existen unos seres humanos que están vivos. Son los canadienses. Luego queda demostrado que tanto en el más acá (Estados Unidos) como en el más allá (Canadá) sí que es cierto que hay seres vivos. Y de ahí es lógico y normal deducir que hay vida en el más allá.

Tercera cuestión. Nos encontramos en una clase de Teoría de la Comunicación en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Muy cerca del profesor que está impartiendo sus conocimientos, en la primera fila de los estudiantes del aula, está sentada Carmen (que es el más acá) mientras que en la última fila de los estudiantes del aula, está sentado Alberto (que es el más allá). Todos los alumnos y alumnas están escuchando los conocimientos que imparte el profesor. Carmen (que es el más acá porque se encuentra muy cerca de él) lo escucha con completa claridad. Alberto (que es el más allá porque se encuentra muy lejos de él) también le escucha aunque no sea con tan completa claridad pero sí con la suficiente como para saber lo que está explicando el profesor. Demostración palpable de que podemos comunicarnos con el más acá y con el más allá. Y de esto se deduce que podemos tener comunicaciones con el más allá.

Una vez demostradas estas tres cuestiones, y de manera totalmente irrebatible, ya podemos hablar del tiempo finito (el más acá de la Tierra) y el tiempo infinito (el más allá de la Eternidad). Todos sabemos que a toda causa corresponde una consecuencia; así que detengámonos un momento para hablar del pasado, del presente y del futuro. Existe el presente (que es el más acá) porque antes hubo un pasado (que propició el más acá) y, por lo tanto, podemos deducir que existe un futuro (que es el más allá) que lo producirá el presente (el más acá que propicia después el más allá). De esta manera podemos fácilmente descubrir que si existe la vida en esta Tierra (que es el más acá) existe otra vida fuera de esta Tierra (que es el más allá). Luego el pensamiento cristiano, cuando habla de la Eternidad, no sólo es claro, conciso y contundente sino que, además es válido, valioso y verdadero; porque a todo más acá siempre corresponde un más allá que hace que el más acá exista con el objetivo de que después hay un más allá.

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