¿quién es Más?

Publicado por Diesel el 09 de marzo de 2013.
¿Quién es más? ¿El que teniendo todo da mucho o el que teniendo muy poco lo da todo? Leo en "Atrévete a vivir": Hace varios años apareció en la prensa la historia de un contable de una empresa que se suicidó. Rápidamente se hizo una auditoría para examinar las cuentas sospechando que el desfalco sería muy importante. Pero aparentemente todo estaba bien.Después de varios días estudiando si habría alguna equivocación en las cuentas, se comprobó que todo estaba perfecto, hasta que alguien encontró una nota que decía: "Me quito la vida porque en treinta años de trabajo nadie me dio nunca una sola palabra de aliento o agradecimiento, estoy cansado de todo".


Palabras de gratitud y de aliento. Aquel hombre sólo estaba pidiendo unas simples palabras de gratitud y de aliento. ¿Cuántas veces nos encontramos con seres humanos que sólo piden palabras de gratitud y de aliento? ¿Cuántas veces negamos una sola palabra de gratitud y de aliento para hacer que una persona que trabaja bien y en silencio tenga un por qué,una razón, un sentido sobre lo que está llevando a cabo? Mejor es que cada uno se haga un examen de conciencia a sí mimo o a sí misma... porque en verdad os digo que Jesucristo dijo que aquellos que lo tengan todo y den mucho no entrarán en el Reino de los Cielos sino que lo harán quienes teniendo muy poco dieron todo lo que tenían.

¿Cuánto vale una sola palabra de aliento o de agradecimiento? ¿Vale mucho? ¿Vale poco? Yo os digo que vale tanto como para que un ser humano tenga deseos de seguir adelante. Muchos son los que acusan con el dedo índice a alguien que cometió un solo pecado en su vida y hasta llegan a matarlo o matarla a pedradas; pero cuando vemos sus vidas están llenas de tantos pecados que da verdadero espanto comprobar sus hipocresías. Muchos son capaces hasta de matar a un ser humano porque cometió un solo pecado en su vida pero todos ellos son hombres tan mentirosos que tienen sus vidas llenas de pudridez.

¿Qué hay de más putrefacto que el avariento que sólo sabe acumular tesoros a costa del trabajo de los demás? ¿Cuántos hay que sólo piensan en sí mismos ocultando la inmundicia en la que viven pero que son capaces de dilapidar hasta el honor de quienes cometieron un solo pecado en sus vidas? Si tienes cien y das cincuenta vales menos que si tienes diez y das los diez. Son palabras de Jesucristo. Son palabras de la Verdad.

Algunos consiguen entrar en las leyendas como triunfadores pero, a la hora de la verdad, no tienen la solvencia ética ni la validez moral que tienen los que jamás son reconocidos ni quienes están en sus lugares de trabajo de sol a sol. La vida me ha demostrado que por cada ser humano verdaderamente justo o justa hay millones de seres humanos que no merecen ni tan siquiera ser considerados como tales. Muchos se arriman a quienes tienen mucho para poder sacar beneficios, pero arrinconan a quienes no les pueden dar nada más que los cargos de conciencia de sus pecados. Es la Ley de la Ocultación. Hay quienes dicen "tanto tienes tanto vales" y, sin embargo, yo digo "tanto vales tanto tienes". Dos maneras opuestas de comprender dónde está la avaricia y dónde está la caridad. La hora crucial de todos los seres humanos es aquella hora en que, completamente desnudos, nos presentamos ante los demás mostrando la verdad de nuestras almas.

Es imposible que, siendo avariento, muchos entren a formar parte de la Eternidad. Pero es posible que aquellos y aquellas que tienen pecados pero fueron solidarios, fueron conscientes de la necesidad de que otros necesitaban algo y les socorrieron, aunque sólo fuese para darles una palabra de aliento y de agradecimiento, estén desde ese mismo instante en el Reino de los Cielos aunque sigan estando vivos en la Tierra. ¿Y qué me decís de los que,gozando de todo, no se apiadan de quienes no pueden gozar porque están siendo esclavizados por los avariciosos? Si Descartes dijo que para investigar la verdad es preciso dudar de todas las cosas yo os digo que mintió, que es mentira lo que dicen los racionalistas seguidores de Descartes, porque en verdad quien duda antes de ayudar a la necesidad ajena es que no merece otra cosa sino el más completo olvido eterno.

Siempre hay quienes buscan el éxito antes que cumplir con la labor de ayudar a los necesitados. Siempre hay quienes buscan el triunfo sin acordarse de los vencidos. Siempre hay quienes hablan de la conciencia aunque desean desconocer que ellos no la tienen. Uno de los grandes pecados es la ocultación de sus vidas mientras acusan a los demás y se convierten en jueces de los demás antes que ser jueces de ellos mismos.

Persiguiendo rércods. Ansiando triunfos caiga quien caiga en la carrera. Muchos son los que desean la vanidad de las vanidades. Pero yo os digo que eso sólo es vanidad de vanidades.Hombres y mujeres que desean gobernar según los despóticos intereses de sus partidos y sus ideologías y que, en verdad, sólo son animales sin conocimiento alguno. ¿Quién vale más? ¿El que sufre o el que padece? ¿El que sufre para alcanzar el poder o el que padece por culpa del que sufre por alcanzar el poder?

Hay quienes convierten la vida en un combate a muerte contra los demás para declararse como el número uno de la revolución. Pero yo os digo que esa clase de personas no son personas porque se olvidan de las demás personas que no opinan como ellos. Hay quienes proclaman grandes discursos elocuentes elevando la voz para que les oigan los demás porque son así de orgullosos a pesar de sus ignorancias. Despotrican. Se desgañitan chillando porque ni tan siquiera saben hablar como las personas. Pero yo os digo que vale mucho más quien trabaja en silencio, sin levantar la voz, pero que sabe que, al final, le llegará la ocasión de estar entre los elegidos. Y no os hablo ahora del Cielo sino de la Tierra. Os hablo ahora de lo que valemos o no valemos mientras estamos viviendo en la Tierra.

Particularmente, a mí no me deslumbran los poderosos. A mí no me deslumbran los gobernantes que gritan. A mí no me deslumbran sus peroratas sobre la justicia social cuando oprimen a quienes no comulgan con sus ideologías. A mí no me deslumbran los vocingleros que hablan de la libertad de los pueblos cuando los pueblos lo que necesitan, lo único que necesitan, es que haya quienes les amen sin tener por qué tener sus mismas ideas. Los tiempos actuales lo están demostrando. Los tiempos actuales están demostrando que quienes vocean, quienes gritan, quienes se desgañitan hasta quedar afónicos sobre la libertad es porque necesitarían estar callados si confesasen que rechazan, persiguen y odian a quienes no son de sus ideologías. Hablan de la libertad pero persiguen, acosan, encarcelan o matan a quienes no tienen la oportunidad de exiliarse lejos de sus despóticas maneras de gobernar.

No me tiembla el pulso para escribir algo así como "cuánto más gritas en nombre de la libertad menos libertad ofreces". Porque son tan falsos que aparentan ser ellos los que ofrecen la libertad proclamando soflamas incendiarias hasta que, al final, son pastos de sus propias llamas. Víctimas de sus propias soberbias. La verdadera revolución humana no se hace gritando, ni persiguiendo, ni encarcelando, ni matando, ni haciendo que los que no opinan como tú tengan que exiliarse para salvar sus vidas. La verdadera revolución humana se hace amando a los que son diferentes a nosotros porque también son seres humanos. Quizás algunos intentan convencer gritando cuando deberían convencer guardando silencio.

¿Quién vale más? ¿El que da golpes a diestro y siniestro para imponer su ideología o el que abraza a todos sean quienes sean y piensen como piensen? Nunca la Verdad de Jesucristo está en la boca de los vocingleros por mucho que se alteren, se enerven o se desgañiten diciendo que son ellos quienes aplican la justicia social. Siempre la Verdad de Jesucristo está en las manos de quienes trabajan, en las letras de quienes escriben sin medir el tiempo que tienen que utilizar para escribir y que algunas veces callan porque llevan razón y otras veces hablan sin gritar porque la razón está con ellos y con ellas.

Vemos a muchos subirse a los estrados como si podios de victoriosos fuesen dichos estrados. Vemos a muchos vocear desde los estrados pero ocultando que sólo buscan el poder mientras que quienes no opinan como ellos están viviendo muy lejos porque han tenido que exiliarse para no ser sus víctimas. Hay quienes hablan de igualdad pero a base de empobrecer a todos. Pero hay quienes hablan de igualdad no para empobrecer a todos sino para que los pobres dejen de serlo. No es lo mismo. Por supuesto que no es lo mismo. La Historia Humana ha demostrado siempre, y sigue demostrando en nuestros días, que se equivocan quienes proclaman a los cuatro vientos que la igualdad es hacernos a todos iguales creyendo que eso es justicia social. Pero olvidan que Dios dio a algunos 10, a otros dio 20, a algunos dio 30, a otros dio 40 o a otros dio 50 o más. ¿Por qué Dios hizo ese reparto que los vocingleros dicen que es injusto? Por la sencilla razón de que no nos hizo a todos iguales sino diferentes y que a cada uno le pedirá cuentas según lo que le dio. Los revolucionarios que se llaman comunistas deberían aprender esto para no ser tan despóticos con quienes tienen algo más que los demás o con quienes tienen mucho más que los demás. Yo recomendaría a los que proclaman que el comunismo es la solución que lean el libro "Rebelión en la granja" de George Orwell y que, sobre todo, lean de vez en cuando la Sagrada Biblia Cristiana. Quienes vocean a pleno pulmón que Jesucristo es comunista mienten y mientes por dos razones: la primera es porque son ignorantes y la segunda es porque son farsantes. Pongo a Dios por testigo que son falsos, que desconocen la Verdad de Dios para con cada ser humano. Y es que Jesucristo no habló diciendo que a los pueblos hay que convertirlos en masas de borregos alienados sino que habló de la dignidad de los hombres y las mujeres, tomados uno a uno, sea lo que sea que el Dios Padre les haya regalado.

¿Quién vale más? ¿El que convierte en pobres a todos los seres humanos a quienes gobierna con mano de hierro o el que que dignifica a todos los seres humanos a quienes gobierna pero respetando lo que Dios les regaló a cada uno de ellos y de ellas? ¿Cómo es posible que muchos griten hablando de justicia social para imponer la pobreza general para todos a través de la violencia y olvidando el esfuerzo que algunos tuvieron que hacer para merecerse lo que Dios les ha regalado sin haber abusado de nadie ni estafado a nadie? Jesucristo jamás ha sido ni es comunista. Jesucristo jamás ha predicado ni predica que todos los hombres y todas las mujeres tenemos que ser iguales sino que todos los hombres y todas las mujeres tenemos que ser dignos. Y yo creo que no tenemos dignidad cuando nos la arrebatan quienes gobiernan de manera despótica hablando de igualdad en la pobreza. Quizás esto le tengan que entender y aprender y comprender algunos falsos y fatuos líderes como Raúl Castro y Nicolás Maduro en lugar de gritar tanto y hacer tantos juramentos falsos. Fidel Castro y Hugo Chávez nunca fueron, cuando gobernaron, otra cosa sino déspotas que despojaron a muchos de lo que en realidad les pertenecía porque se lo habían ganado con el sudor de sus frentes y porque Dios se lo había regalado como fruto de tales esfuerzos. Es muy conocida la frase que dice "vestir a un santo desnudando a otro". ¿A eso se le puede llamar justicia social o se le debe llamar latrocinio en nombre de la falsa justicia social? Mayor hipocresía no he visto jamás en mi vida. Y lo digo por todos los déspotas sean cuales sean sus ideologías. Porque sólo hay una idea que libera y que se llama AMOR. A de Autenticidad. M de Misericordia. O de Omnipresencia. A de Amistad. Y eso no lo consigue alcanzar ninguna ideología partidista...

¿Quién vale más? ¿El que ocupa todos los grandes titulares de los medios de comunicación social o el que ocupa el lugar que Dios le ha otorgado aunque no aparezca nada más que en las páginas de Cultura de los citados medios? El verdadero conocimiento de la liberación humana está en el corazón y en el alma de los seres humanos. Y quienes no tienen corazón ni alma para regalar a los demás una simple palabra de aliento o de agradecimiento no es nada, absolutamente nada, aunque ocupe las portadas de todos los periódicos del mundo entero, aunque sea la noticia principal de las emisoras de radio de todo el mundo entero y aunque le hagan reportajes de horas enteras en todas las cadenas de televisión del mundo entero. Que cada cual haga su propio examen de conciencia si es que tienen conciencia para hacerlo. Pero Dios hará que mis escrituras, todo lo que he escrito y seguiré escribiendo, salgan a la luz para demostrar que vale más quien trabaja en silencio y habla cuando debe de hablar que las glorias efímeras de quienes gritan, chillan y se enervan llenándose la boca de justicia social cuando ni saben lo que es la justicia ni saben lo que significa ser social. Son lecciones simples que deberían aprender antes de hablar de justicia social y antes de que, en nombre de esa falsa justicia social que proclaman, les han arrebatado a muchos lo que tenían porque Dios se lo había regalado para, en el colmo de la hipocresía, dárselo a los que son sus más fieles aborregados seguidores. Que Dios tenga piedad de todos ellos.

Termino con una sonrisa mientras escribo lo siguiente: ¿A dónde vas, Nicolás? Porque si Simón Bolívar levantara la cabeza la volvería a esconder en su tumba completamente avergonzado de lo que han hecho y están haciendo en su nombre. Yo, la Verdad sea dicha, prefiero hablar con los gorriones.

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